El derecho a morir con dignidad y el derecho a suicidarse son preocupaciones crecientes en Europa y América. Durante los últimos 10 años ha habido un incremento de las organizaciones que promueven la eutanasia en Gran Bretaña, E.U.A., Holanda, Alemania, Dinamarca, Canadá y Francia (1).
En Cuba, la política oficial de las autoridades sanitarias tiende a la prevención del suicidio y es contraria al suicidio asistido y a la eutanasia. El Código Penal de la República de Cuba vigente hasta el momento del presente trabajo, en la sección que trata de los delitos contra la vida y la integridad corporal (Título VIII, Cap. V, art. 266), alude al auxilio al suicida y su incitación. El texto dice: "El que preste auxilio o induzca a otro a cometer suicidio incurre en sanción de privación de libertad de 2 a 5 años" (2).
En Cuba son muy escasos los trabajos relacionados con el tema del suicidio asistido (3), por lo que el objetivo de este trabajo fue conocer las actitudes y opiniones de un grupo de juristas ante el suicidio, el suicidio asistido y la eutanasia, ya que a ellos corresponderá - en su momento- legislar sobre tan complejo tema.
Material y método:
Para la realización de la presente investigación se eligieron al azar 43 juristas de Bayamo, Granma, Cuba, a los que se aplicó el cuestionario de actitudes respecto del suicidio (SUIATT) de Diekstra y Kerkhof elaborado en 1985 y ampliado por uno de los autores (5) a 17 preguntas, con la finalidad de conocer sus criterios sobre, entre otros temas, la penalización del individuo que intenta el suicidio, la despenalización del suicidio asistido, la eutanasia activa y pasiva y la legalización de la eutanasia. Los resultados obtenidos se expresaron en porcentajes (ver cuadros).
Análisis y discusión:
De los 43 juristas que participaron en la presente investigación, 29 eran del sexo femenino y 14 del masculino. El 41,8% de ellos consideró que el suicidio era un derecho del individuo -en caso que se tratase de ellos mismos- y el 39,5% lo consideró un derecho de cualquier sujeto. Una cifra similar opinó lo contrario (cuadro 1). Estos resultados contrastan con los referidos por Pérez Barrero entre los estudiantes del V curso de la carrera de Medicina, quienes no consideraron que el suicidio fuera un derecho del individuo (3). Llama la atención que los porcentajes no varíen al evaluarse ellos mismos o al evaluar otros individuos cualesquiera, lo que indica un predominio de la racionalidad sobre la afectividad.