Casi todas las sociedades a través de la historia en general y los seres humanos en particular, han ejercido y ejercen algún tipo de violencia y abuso sobre los más débiles: las mujeres, los niños y todos los portadores de minusvalías y discapacidades.
El abuso de poder implica un gradiente entre el más poderoso y otro que no lo es por ser el menor, el más joven, el de sexo más débil, el que porta alguna minusvalía, el diferente, el que pertenece a un grupo minoritario, etc. La violencia sobre los niños no es nueva en la sociedad, el abuso no está limitado a ningún grupo social, ni cultural, ni económico.
Hay antecedentes desde la antigüedad, donde no estaba penado y la violencia sobre los menores, los discapacitados, las mujeres y los má débiles no era mal vista. El infanticidio primero y más tarde el abandono y el castigo corporal correctivo eran situaciones toleradas y hasta justificadas.
El reconocimiento del maltrato y el estudio de diferentes formas de victimización comenzó en 1950. En 1961, se presentó en la Academia Americana de Pediatría el primer trabajo que describe el Síndrome del Niño Apaleado. Este fue el primer tipo de maltrato infantil que comenzó a investigarse en profundidad. Se considera Maltrato Infantil o Abuso Infantil a toda acción u omisión intencional que lesione o pueda lesionar potencialmente al niño, interfiriendo su óptimo desarrollo desde el punto de vista físico, psicológico, emocional y social; y en esta definición está incluida la acción¾hacer¾pero también el no hacer. En casi todos los casos están presentes el poder, la intencionalidad y la vulnerabilidad.
Existen diferentes formas de maltrato, las cuales han sido clasificadas por los especialistas, de maneras diferentes. A veces las categorías son artificiales y más de una vez esas categorías coexisten, con el predominio de un tipo de maltrato sobre otro.
En el maltrato físico hay un uso intencional de la fuerza por parte de padres o cuidadores con el objetivo de castigarlo. Como resultado, se detectan signos en el examen clínico como lesiones, heridas, fracturas, mordeduras, hematomas, quemaduras, etc. y también por radiografías, donde pueden identificarse lesiones antiguas y reiteradas.
Este tipo de maltrato físico, cuando deja señales, es fácil de identificar pero no ocurre así con otras formas de maltrato físico, en las cuales las evidencias no se encuentran fácilmente. Son difíciles de reconocer y de aceptar por los médicos, tal el caso del llamado Shaken Baby (niño sacudido) y el Síndrome de Munchaussen por poder, los cuales, cuando aparecen en las páginas policiales nos hacen recordar y actualizar estas formas ocultas y graves del maltrato.
En el Síndrome de Munchaussen por poder, el adulto inventa o crea los síntomas y signos del niño que lleva la confusión a los médicos, quienes someten a los niños a estudios diagnósticos y tratamientos peligrosos y/o traumáticos. Se trata de un niño sano al cual el adulto le simula una enfermedad.
En el síndrome del bebé sacudido (shaken baby), las lesiones se producen al sacudir violentamente a un niño, produciéndose lesiones en el tejido nervioso provocadas por las variaciones de presión producto de las sacudidas.Los órganos más afectados son la médula, el cerebro y el globo ocular. No aparecen otras marcas, como en las otras formas de maltrato físico, y se expresa por irritabilidad pudiendo llegar hasta el coma o la muerte.
La negligencia o el abandono es otra forma de maltrato, por medio de la cual se proveen adecuadamente las necesidades básicas del niño: comida, ropa, albergue, atención médica, higiene, recreación, educación, de acuerdo con las posibilidades económicas, sociales y culturales de cada grupo familiar. Aquí cabe preguntarse¿Qué pasa cuando es la sociedad quien abandona las necesidades básicas?
Otro tipo de abuso es el abuso emocional. Es una forma de maltrato que puede no estar acompañado por la intencionalidad por parte de quien lo comete, como sucede con los menores que son testigos de la violencia entre los padres, aún la verbal.. Se refiere a la interferencia negativa de los adultos sobre el desarrollo psicosocial del niño. Es posible que su reconocimiento por parte de las familias pueda resultar en acciones de prevención.
Sobre esta forma de maltrato, es más difícil la denuncia y es el mismo agente de salud quien se instala como ley. Es también de observación habitual que las demandas parentales excesivas que superan las capacidades del niño o desconocen las necesidades reales de éste pueden llegar a producir un daño emocional. El rechazo, la indiferencia, la desvalorización, el aislamiento o el terror son otras formas de este maltrato que es más difícil de encuadrar, que está oculto y a veces casi formando parte de la sociedad moderna.
Hay otras formas de violencia con las que convivimos y a las cuales debemos incluir en el maltrato. Una de ellas se basa en el derecho que tiene el niño a conocer su identidad. Nuestra muy dolorosa y cercana historia nos remite al tema de los hijos de desaparecidos y también debemos tener en cuenta el problema de casi ciencia ficción de los bebés de probeta, las donaciones de embriones, etc.
También se debe considerar violencia el instigar o forzar a tomar alcohol o drogas, a mendigar o robar y obligar a trabajar excesivamente (horarios prolongadosç, trabajos pesados).
Aprender a reconocer la vilencia que se ejerce sobre los menores posibilita encontrar los medios para su prevención, acción considerada la más importante que podamos realizar en este tan complejo.
* Médica pediatra. Jefa del Servicio de Pediatría Ambulatoria del Hospital de Agudos E. Tornú. Ciudad Autónoma de Bs. As. Integrante del Comité de Familia y Salud Mental de la Sociedad Argentina de Pediatría.