Dentro de un edificio de fachada sobria, pero moderna, en medio de la tranquilidad del barrio de Flores, un nuevo centro de referencia investiga los complejos mecanismos que los virus respiratorios, como el sincicial respiratorio o el metaneumovirus humano, utilizan en los chicos para desatar desde un resfrío común hasta infecciones agudas.
"El objetivo de nuestro trabajo es la investigación básica y clínica de los mecanismos de las virosis en la infancia que permita encarar acciones terapéuticas o profilácticas futuras en nuestro país", explicó a LA NACION el doctor Fernando Polack, director ejecutivo de la Fundación para la Investigación en Infectología Infantil (Infant, www.infant.org.ar ) y profesor asistente del Departamento de Pediatría de la Universidad Johns Hopkins, en los Estados Unidos.
Con 38 años, Polack coordina el trabajo de colaboración entre ambas instituciones y los estudios en los que participa el equipo de investigadores argentinos, cuyas edades van de los 27 a los 38 años. "Esperamos que otros investigadores que desarrollan drogas o vacunas se nutran de nuestra investigación", aclaró Polack, que es consultor de la Organización Mundial de la Salud y participa en la redacción de capítulos del Red Book, el "libro rojo", que cada tres años publica el Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría con las últimas recomendaciones en enfermedades infecciosas e inmunizaciones de lactantes, niños y adolescentes.
"Para poder competir en condiciones de igualdad está claro que hay que generar un equipo profesional que se sienta cómodo con los de Europa o los Estados Unidos. Y que eventualmente sea mejor que ellos, porque tenemos un handicap, que es provenir de un país en desarrollo", comentó Polack. Para lograrlo, la fundación utiliza fondos obtenidos por concurso, de la universidad, del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de los Estados Unidos (Niehs, por sus siglas en inglés) y de la Universidad Johns Hopkins.
Otro objetivo de la fundación es generar impacto, aunque sea ligero, en el registro de datos pediátricos que hace falta en la Argentina para tomar decisiones. "Nuestros estudios no van a cambiar la situación de los hospitales en el país, pero sí podemos generar datos epidemiológicos que puedan cambiar la situación de los chicos y modificar la perspectiva de cómo aplicar los estudios e interpretar ciertos signos de enfermedad en los pacientes que hoy parecen no llamarles la atención a los médicos, pero que son muy importantes para la salud de los chicos a futuro", dijo el infectólogo.
Otro objetivo de la fundación es construir redes entre centros de salud para estudiar cómo se comportan ciertos virus respiratorios en la población infantil local y prescindir, así, de los datos del exterior. Ya se integraron los hospitales Garrahan, Ricardo Gutiérrez y la Maternidad Sardá, entre otros.
"Hay un gran potencial disperso en los hospitales de la Argentina que puede aportar resultados muy valiosos, pero que dispersos no suman -indicó Polack-. Y como [en Infant] no tenemos la responsabilidad asistencial que tienen esos centros, podemos usar ese potencial para crear redes que fomenten el intercambio y, en definitiva, una mejor atención."
Una cosa es clara para el equipo y se percibe al recorrer los laboratorios de la fundación: "La mejor manera de asignar recursos es con un conocimiento de los riesgos y los datos de las poblaciones en riesgo. Si no, todo se basa en una simple corazonada...".
Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION
Invierno artificial
Cuando Fernando Polack decidió regresar a la Argentina, se presentó ante el presidente de la Universidad Johns Hopkins, donde investigaba, y le propuso abrir un centro de estudio de enfermedades respiratorias en la Argentina para poder recrear artificialmente un año de actividad viral aprovechando el invierno y el otoño de los hemisferios norte y sur.
"Cuando avanzó la idea, aparecieron nuevos temas", dijo, como el impacto del metaneumovirus humano en asma, que se está estudiando en los hospitales Posadas, Francés, de Berazategui y en la clínica de atención primaria de la Universidad Johns Hopkins.