La vacuna se ha elaborado utilizando fragmentos de ADN que codifican la mammoglobulina A, humana en un intento de originar que las células T reconociesen esta proteína como un cuerpo extraño cuando se presentase como un antígeno en la superficie de las células del cáncer de mama.
A ratones preparados para tolerar la mammoglobulina A humana se les administró inyecciones subcutáneas de la vacuna de AND. Cuando los animales fueron expuestos a células que expresaban la mammoglobulina A, las células T de los ratones atacaron las células cargadas.
Además, cuando se captaron del ratón las células T originadas por la vacuna y se transfirieron a otro ratón con tumores avanzados que expresaban mammoglobulina A, se detuvo el crecimiento y se redujo el volumen del tumor. Por el contrario, no se vieron afectadas las células que no producían la citada proteína.
Según los autores, estos resultados indican que la respuesta del sistema inmune originada por la vacuna está específicamente dirigida a los antígenos de la mammoglobulina A.
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Siteman Cancer Center
Washington School of Medicine