La lista del sexo:

Los 237 motivos por los que la gente hace el amor

Las motivaciones surgieron de una encuesta hecha a casi 2.000 personas.

John Tierney

En la antigüedad, los estudiosos se dedicaron a contabilizar las formas en las que los seres humanos tenían relaciones sexuales, pero no se mostraron tan activos en lo que tiene que ver con el catálogo de las razones por las que deseaban todas esas posiciones.

Gracias a la labor de psicólogos de la Universidad de Texas, Austin, estamos en condiciones de contabilizar "los por qué". Luego de consultar a cerca de 2.000 personas sobre las razones por las que habían tenido sexo, los investigadores clasificaron un total de 237 razones. Van desde "quería sentirme más cerca de Dios" hasta "estaba borracho". Encontraron, incluso, a algunas personas que dijeron haberse motivado por el deseo de tener un hijo.

Los investigadores Cindy Meston y David Buss creen que su lista, publicada en la edición de agosto de los Archivos de Conducta Sexual, es la clasificación más completa sobre motivación sexual que se haya compilado jamás.

¿Quién sabía, por ejemplo, que un dolor de cabeza tenía algún significado erótico con excepción de una excusa para decir que no? Algunos de los que respondieron a este sondeo (de ambos sexos) dijeron haber tenido relaciones "para librarme de un dolor de cabeza". De hecho, esta razón figura en el número 173 de la lista.

Otros dijeron haber tenido sexo "para dormirme después", "para hacer sentir bien a mi pareja", "para quemar calorías", "para devolver un favor", "para no tener frío", "para lastimar a un enemigo" o "para cambiar de tema". La razón menos convincente fue "parecía un buen ejercicio", a pesar de que una respuesta fue "alguien me desafió".

El doctor Buss estudió las estrategias para tener sexo en todo el mundo -es el autor de "La evolución del deseo"-, pero nunca esperó descubrir tantas y tan maquiavélicas razones para el sexo. "Quedé sorprendido por la riqueza de la psicología sexual".

Los investigadores obtuvieron sus datos de la siguiente forma: Le preguntaron primero a más de 400 personas que hicieran una lista con sus razones para tener sexo. Luego, le pidieron a más de otras 1.500 que le dieran un puntaje a cada motivo en orden de importancia. A pesar de que se trató de una muestra de estudiantes bastante homogénea de la Universidad de Texas, casi todas de las 237 razones fueron mencionadas al menos por alguien como la más importante para tener sexo.

La mejor noticia es que tanto los hombres como las mujeres mencionaron con mucha frecuencia el motivo "porque me sentí atraído por el otro".

El resto de las 10 razones más mencionadas fueron casi siempre las mismas, incluidas "porque quise expresar mi amor a la otra persona", "porque me sentí excitado" y "por diversión".

Las mujeres tendieron a responder más que habían tenido relaciones porque querían expresar su amor por la otra persona o "porque me di cuenta que estaba enamorada". Esto concuerda con la creencia generalizada de que las mujeres resaltan el aspecto emocional.

Los resultados contradijeron un estereotipo sobre las mujeres: su supuesta tendencia a valerse del sexo para ganar status o recursos. "Nuestros hallazgos sugieren que los hombres hacen más que las mujeres este tipo de cosas" dijo Buss, en alusión a respuestas de hombres que dijeron haber tenido relaciones sexuales para conseguir ascensos, aumentos de sueldo o favores. Los hombres también fueron más proclives a admitir haber tenido sexo "para elevar mi nivel social" o "porque ella era famosa".

TRADUCCION: Silvia S. Simonetti

Consumir antidepresivos afecta el deseo

Helen Fisher, antropóloga en la Universidad Rutgers de Estados Unidos, y la psiquiatra Anderson Thomson, de la Universidad de Virginia, son las autoras de una polémica teoría, que sostiene que el Prozac, el Zoloft, el Paxil y otros antidepresivos alteran de forma tal la química cerebral que entorpecen la euforia que siente cualquier persona con un nuevo amor.

Fisher y Thomson, que describen su teoría en un capítulo de un libro ("Neurología cognitiva evolutiva"), no se refieren nada más que a la notoria capacidad de los medicamentos para amortiguar la performance y el deseo sexual, a pesar de que creen que ejercen su influencia. Ambas creen que los antidepresivos debilitan el deseo de hallar un compañero y hasta la capacidad misma del cerebro de enamorarse.

Una mala noticia en Estados Unidos, en donde el uso de antidepresivos está muy generalizado. Cerca del 10% de las mujeres y el 4% de los hombres toman habitualmente antidepresivos en este país, según un informe de 2004 del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades.


Los cuatro grupos de razones para ir a la cama, según el estudio

Motivaciones físicas. "La otra persona tenía unos ojos hermosos", "un cuerpo atractivo", "besaba bien", "era demasiado atractivo/a para resistirme", fue sólo "porque quería tener un orgasmo".

En la película El último tango en París un encuentro casual termina en una escena de sexo por la atracción física entre los protagonistas, interpretados por Marlon Brando y María Schneider.

Motivaciones emocionales: "Quise comunicarme con mi pareja a un nivel más profundo", "quise levantarle el ánimo", "quise expresarle mi gratitud", "era inteligente".

Por un objetivo particular: "Quería hacer lo mismo que mi pareja, que me era infiel", "quería romper la pareja de un enemigo", "lo hice sólo por dinero", "lo hice para ser más popular", "fue por una apuesta".

En la película Cuerpos ardientes una mujer casada (Kathleen Turner) seduce a un abogado (William Hurt) para manipularlo y llevarlo a que mate a su millonario marido.

Por inseguridad: "Me pareció que era mi obligación", "quise elevar mi autoestima", "era la única forma de que mi pareja pasara tiempo conmigo".