Noticias médicas

/ Publicado el 12 de junio de 2006

Prevención

Dejar de fumar: una medida con el mayor beneficio

Sociedad europea de hipertensión

Dejar de fumar tabaco constituye una de las medidas más eficaces para reducir el riesgo cardiovascular en el paciente hipertenso. Así lo entienden el Dr. Peter Sleight, de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y el Dr. Thomas Hedner, del Hospital Universitario de Göteborg, (Suecia), coordinadores del encuentro Tabaco e Hipertensión, que se celebra en el marco del XVI Congreso de la Sociedad Europea de Hipertensión.

El consumo de tabaco es responsable del 20% y del 5% de las muertes en varones y mujeres, respectivamente, y mata cada año a 5 millones de personas. "Dejar de fumar es la medida más efectiva para reducir el riesgo cardiovascular en el paciente hipertenso, ya que reduce en más de un 50% las complicaciones futuras; ningún otro tratamiento alcanza estos efectos", asegura el Dr. Sleight.

Desde un punto de vista de coste-efectividad, confirma el Dr. Hedner, abandonar el hábito tabáquico constituye una de las alternativas más exitosas. "Hay que tener en cuenta que algo aparentemente tan sencillo como el asesoramiento del médico o de enfermería puede conducir al abandono del hábito".

Sin embargo, tal como reconoce el Dr. Hedner, las políticas dirigidas contra el tabaco son, en muy pocas, ocasiones una prioridad en Salud Pública. "La mayoría de los fumadores de los países occidentales que han dejado de fumar lo han hecho por sus propios medios, sin necesidad de tratamientos o asesoramiento médico". El experto denuncia que todavía en Europa siguen existiendo muchos obstáculos para disponer de tratamientos antitabáquicos: fármacos sólo con prescripción, no financiados por la sanidad pública, etc.

Además, tampoco los profesionales sanitarios son extremadamente responsables con el problema del tabaco. "Sólo el 70% de los médicos de Atención Primaria preguntan habitualmente a sus pacientes si fuman; si la respuesta es afirmativa, únicamente el 40% adopta alguna acción contra el tabaco", manifiesta el Dr. Hedner.

El binomio tabaco-hipertensión resulta muy peligroso para la salud ya que constituye un factor de riesgo para al menos 35 enfermedades, como la patología cardiovascular o cerebrovascular. "Sabemos que multiplica por 2 o 3 el riesgo futuro de ictus o de enfermedad cardiovascular", explica el Dr. Sleight.

Según el Dr. Hedner, fumar es uno de los factores de riesgo más adictivos, "pero además podemos contemplarlo como un elemento desencadenante de la hipertensión. Podría estar interviniendo en los cambios en la estructura micro o macrovascular, en los mecanismos simpáticos barorreflejos o en las alteraciones metabólicas concomitantes".

El consumo de tabaco produce un aumento de la presión arterial, independientemente del peso corporal. Los efectos beneficiosos del abandono del hábito son indiscutibles. "Por ejemplo, un estudio publicado en "Hypertensión", que monitorizó la presión arterial durante 24 horas en pacientes HTA, demostró que a la semana de dejar de fumar se producía una reducción en la tensión arterial", afirma el Dr. Hedner.

Otros beneficios de dejar de fumar son: reducción de la estenosis de la arteria carótida en los ex-fumadores cuando se compara con los que sí fuman; disminución del riesgo de ictus a los cinco años; menor eficacia de los tratamientos antihipertensivos en los pacientes adictos al tabaco que en los que lo han dejado, y menor índice de complicaciones renales en los ex–fumadores.