El Centers for Disease Control and Prevention (CDC) lo define como un sindrome de fatiga grave con alteración física y mental de no menos de 6 meses de antigüedad, exacerbada por el ejercicio mínimo e inexplicable por un diagnóstico médico convencional. Como tal, el SFC es una afección subjetiva y se diagnostica por exclusión dado que no existen marcadores de laboratorio diagnósticos o muestras de biopsia patognomónicas que puedan identificarlo. La prevalencia del SFC es difícil de cuantificar debido a la falta de pruebas diagnósticas validadas y por la heterogeneidad de la población que lo sufre. No se conoce tratamiento efectivo aunque algunas terapias conductuales cognitivas han mejorado algo los síntomas.
Objetivo
El objetivo de este estudio ha sido evaluar la mejor evidencia disponible para la detección y el manejo de la discapacidad de las personas con el SFC. La Social Security Administration, la cual financió este estudio realizado en el MetaWorks Evidence-based Practice Center, contratado por la Agency for Healthcare Research and Quality, Rockville, Md. , define a la incapacidad de las personas con SFC como "la incapacidad para emprender cualquier actividad lucrativa importante debido a un impedimento físico o mental, que pueda ser determinado médicamente (o la combinación de impedimentos), u que puedan conducir a la muerte o dejar inactivo al individuo durante no menos de 9 meses".
Los pacientes con discapacidad deben tener un impedimento grave que lo haga incapaces de hacer el trabajo previo o cualquier actividad lucrativa importante." El impedimento "debe provocar anormalidades anatómicas, fisiológicas o psicológicas, las cuales pueden evaluarse mediante técnicas clínicas o de laboratorio. Los trastornos mentales deben estar manifestados por signos, síntomas y hallazgos de laboratorio y no solo por la presencia de los síntomas."
Aunque estos requerimientos pueden ser documentados en algunos enfermos, la evaluación y la documentación de la discapacidad en el SFC presenta un gran problema. El síntoma central, la fatiga, es totalmente subjetivo y no cumple con la definición de la Social Security Administration de "anormalidad anatómica fisiológica o psicológica."
Se contestaron cuatro preguntas específicas:
1) ¿Cuál es la evidencia de que algunos individuos con SFC tienen una alteración que se acompaña con discapacidad?
2) ¿Cuál es la evidencia de que en la población con el SFC, los exámenes neuropsicológicos actuales son capaces de detectar deterioros cognitivos o afectivos asociados con una disminución de la capacidad laboral?
3) ¿Cuál es la evidencia de que en la población con el SFC, los tratamientos son efectivos para restaurar la capacidad laboral?
4) ¿Cuáles son las características de los pacientes que mejor definen la mejoría o el resultado positivo en el funcionamiento de la población con el SFC? ¿Cuándo esto ocurre, cómo se relaciona la mejoría del funcionamiento con la capacidad para desempeñar actividades laborales?
Método
Se realizó una revisión sistemática de la literatura en inglés publicada entre el 1 de enero de 1988 y el 15 de noviembre de 2001. Se seleccionaron estudios de intervención y observación en adultos con SFC que tuvieran información sobre mediciones de la discapacidad y el empleo. Se realizó una síntesis cualitativa de los resultados relacionando las mediciones del deterioro con el desempeño laboral.
Resultados
Se analizaron los resultados de 3840 estudios, 37 de los cuales informaban sobre la condición laboral y algunos la medición del deterioro mental o físico asociado con la discapacidad. La mayoría de los pacientes (76% mujeres) de esos estudios estaban desempleados. Veintidós estudios también contaban con datos sobre la condición laboral de los sujetos control. Solo la depresión pareció estar asociada con el desempleo en los pacientes con SFC y no se halló otra alteración que pudiese relacionarse en forma fehaciente con la discapacidad o la evolución laboral.
La restauración de la capacidad para trabajar solo estuvo en relación con el tratamiento conductual cognitivo, la rehabilitación y el ejercicio. No se identificaron características particulares en los pacientes que pudiesen funcionar como buenos predictores de resultados positivos para el empleo. No se realizó una síntesis cuantitativa de los resultados.
Conclusiones:
Esta revisión sistemática de las publicaciones actuales sobre investigaciones relacionadas con la discapacidad por el SFC demuestra que algunos individuos se quejan de deterioro físico o mental, pero esos resultados no son constantes ni específicos del SFC. La relación de esos trastornos con la capacidad laboral no ha quedado bien demostrada. Se ha comprobado que intervenciones específicas son eficaces para restaurar la capacidad laboral.
En cuanto a los interrogantes sobre discapacidad y empleo en la población con el SFC, las limitaciones que tiene la literatura actual son muy amplias. Se necesitan estudios longitudinales e intervencionistas, que sigan una metodología rigurosa para determinar las características basales que se asocian con la incapacidad laboral y las intervenciones que sean efectivas para restaurar la capacidad para el trabajo en la población con el SFC. También deben hacerse evaluaciones sencillas y repetibles de la capacidad funcional en los pacientes que sufren el SFC.
En resumen, no se ha identificado ninguna área de alteración característica en los pacientes con el SFC que permita definir o predecir mejor la mejoría de la capacidad laboral en la población con el sindrome de fatiga crónica.
Traducción y resumen objetivo. Dra. Marta Papponetti. Editora Responsable de Intramed. Doc. Aut. Univ. Buenos Aires. Especialista Med. Int.