Noticias médicas

Publicado el 28 de diciembre de 2007

Córdoba

3 chicos murieron por síndrome urémico hemolítico

En Córdoba hacía dos años que no se registraban muertes por esta enfermedad.

En las últimas dos semanas, tres chicos murieron como consecuencia del síndrome urémico hemolítico (SUH) en Córdoba, donde hacía dos años que no se registraban muertes por esta enfermedad, informaron ayer las autoridades médicas.

El primer caso ocurrió el jueves 13, cuando un varón de tres años falleció en una clínica privada de la capital. Los otras dos víctimas se registraron, en la misma ciudad, el miércoles, según reconocieron fuentes de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Provincia. Ambas muertes -una nena de 23 meses y un bebé de 13 meses- sucedieron en el Hospital de Niños.

Estos tres casos denunciados públicamente se suman al de una chica de 13 años de San Cristóbal (Ciudad de Buenos Aires) que murió el 11 de diciembre por haber comido una hamburguesa mal cocida en una fiesta privada. En noviembre, otra chica de 13 años, vecina de Núñez, falleció por la misma causa. Y en junio se registró otro caso, de una beba de poco más de un año, en Catamarca.

El SUH es una severa enfermedad que compromete el funcionamiento de los riñones, genera anemia y, en algunos casos, provoca graves alteraciones neurológicas. Con mayor frecuencia en los meses cálidos, se produce por el consumo de alimentos portadores de la bacteria Escherichia Coli, en especial en derivados de la carne vacuna y lácteos. Afecta en mayor medida a los menores de tres años.

Según informes oficiales, provoca la muerte en tres de cada 100 niños de la Argentina, siendo el país del mundo con mayor incidencia de la enfermedad. El 62 % de los infectados son menores de dos años y las zonas más golpeadas resultan Buenos Aires (Ciudad y provincia), Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Neuquén.

Si bien no hay vacunas contra el SUH, existen mecanismos de prevención para evitar el contagio. Los especialistas recomiendan cocer la carne a 71 grados, no dejar comida fuera de la heladera por más de dos horas y extremar las medidas de higiene a la hora de manipular alimentos o sentarse a la mesa a comer.