Así, a juicio del Prof. Goss, los inhibidores de la aromatasa permiten establecer una estrategia potencialmente superior a la del tamoxifeno en la prevención del cáncer de mama en mujeres cuyo tumor contiene receptores hormonales positivos.
Existen dos tipos de inhibidores de la aromatasa, los esteroideos y los no esteroideos, como anastrazol y letrozol. Aunque todavía son necesarios más estudios que permitan determinar en qué difieren unos de otros, aseveró el especialista, sí se dispone de evidencias clínicas que muestran distinto perfil de seguridad entre los esteroideos y los no esteroideos.
"Difieren en la moderada actividad androgénica del exemestano, cuyo empleo no tiene efecto alguno sobre la estructura ósea de la enferma y tampoco sobre el colesterol. Además, hay datos que indican que mejora los triglicéridos, por lo que, en última instancia, se reduce el riesgo vascular de las pacientes", indicó este experto.
El tratamiento hormonal en pacientes postmenopáusicas con agentes antiaromatasa consiste en poner freno a la síntesis de estrógenos inhibiendo temporalmente o inactivando la enzima aromatasa de forma irreversible. La inactivación irreversible de la aromatasa causa una disminución de estrógenos en la sangre y en las propias células tumorales, impidiendo en éstas últimas su crecimiento, de manera que para sintetizar nuevos estrógenos es preciso que el organismo cree nueva enzima aromatasa.
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