Artículos

/ Publicado el 17 de diciembre de 2002

Suplemento de hierro: evidencias y controversias.

Ferroterapia: ¿hay que indicarla en todas las embarazadas?

El objetivo de este trabajo fue revisar la literatura sobre el suplemento de hierro en las embarazadas de países desarrollados.

Autor/a: Dres. Haram K, Nilsen ST, Ulvik RJ

Fuente: Acta Obstet Gynecol Scand 2001 Aug;80(8):683-8

Indice
1. Desarrollo
2. Requerimientos de hierro
3. Bibliografía

El suplemento de hierro durante el embarazo es un tema controvertido que involucra muchos aspectos de relevancia para lograr un resultado favorable tanto en la madre como en el feto. Los valores normales de la hemoglobina (Hb) y el resto de los parámetros sanguíneos, deben relacionarse con el estilo de vida, la nutrición y otros factores tanto sociales como económicos, culturales y geográficos. El estilo de vida influye en la salud y puede modificar los valores normales de hemoglobina. Por ende, es necesario tenerlo en cuenta para clarificar si una alteración en el balance de hierro tiene o no algún efecto adverso.

Así es que en los países subdesarrollados donde la nutrición, las infecciones y las condiciones higiénicas son diferentes con respecto a los países desarrollados, los procedimientos diagnósticos y los criterios del suplemento de hierro tienen que ser distintos.

Con estos conceptos en mente, el objetivo de este trabajo fue revisar la literatura sobre el suplemento de hierro en las embarazadas de países desarrollados.
El objetivo del suplemento de hierro en las embarazadas es garantizar que ellas tengan la cantidad suficiente para satisfacer los requerimientos durante toda la gestación. El aumento en la absorción gástrica se da a partir del segundo trimestre lo cual no es siempre suficiente por el bajo contenido de hierro en la dieta. Como resultado, la prevalencia del déficit de hierro es del 18-25% en las embarazadas de países desarrollados.

La falta de consenso sobre los criterios para determinar un déficit de hierro y la consecuente anemia y las diferentes opiniones sobre los efectos potencialmente negativos del déficit de hierro y del suplemento de hierro generan este debate.
Hemoglobina: La hemodilución es normal en el embarazo y hace difícil establecer un valor mínimo normal de la concentración de hemoglobina. En las embarazadas sanas de Noruega y Dinamarca que se encuentran con suplemento de hierro, las concentraciones de hemoglobina disminuyen gradualmente hasta la semana 25-30 y luego aumenta cerca del término, dando una curva en forma de U. Koller encontró que el valor medio más bajo de Hb fue de 11.4 g/100 ml en la semana 25-26 y junto con otros trabajos se consideró que una Hb de 10 g/100 ml era un valor mínimo razonable.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un punto de corte de 11.0 g/100 ml para considerar una anemia. La Academia Nacional de Ciencias en Washington utiliza como valor de corte de la Hb 11.0 g/100 ml en el primer y tercer trimestre y 10.5 g/100 en el segundo trimestre. El intervalo entre 9.0-11.0 g/100 ml se considera una 'zona gris' ya que es difícil definir si estos valores se deben a una anemia o a la hemodilución fisiológica del embarazo.
No está del todo claro que los valores bajos de Hb tengan un efecto adverso en el feto. Una Hb menor a 10.0-11.0 g/100 ml, en el primer y segundo trimestre, se la asoció con parto prematuro y bajo peso. Por otro lado, un estudio inglés mostró que una Hb de 8.5-9.5 g/100 ml dio fetos con buen peso al nacer.

Sin embargo, una Hb baja por una patología materna es un signo de anemia y un predictor de bajo peso. Por otro lado, una 'hemoglobina alta', definida como concentraciones mayores a 13.5-14.0 g/100 ml, indican una falta de hemodilución causada por una condición fisiopatológica como ser una preclampsia que pone en riesgo el embarazo.
Déficit de hierro: Un déficit de hierro produce una anemia microcítica. La S-ferritina determina las reservas de hierro en el organismo. Una concentración de S-ferritina de 60 µg/l corresponde a una reserva de 500 mg, mientras que el déficit de hierro se caracteriza por una S-ferritina <12-15 µg/l. No hay un criterio estricto para definir un déficit de hierro latente, pero la S-ferritina en un rango de 15-30 µg/l no cubre los requerimientos de hierro en el embarazo. Este déficit está asociado a parto prematuro y bajo peso al nacer.

En el primer trimestre, la S-ferritina es un método confiable. Luego, la hemodilución reduce la concentración de S-ferritina. Los cambios intraindividuales durante el día o de acuerdo al día, hacen difícil interpretar los valores. Aparte, la S-ferritina aumenta en una reacción inflamatoria o con el consumo en exceso de alcohol.
Las concentraciones de protoporfirina IX en los eritrocitos tiene menos fluctuaciones y puede ser útil para el diagnóstico del déficit de hierro en el embarazo.

El receptor de transferrina (RTF) es un nuevo marcador que puede ser de utilidad ya que un aumento del mismo se correlaciona con un déficit en la eritropoyesis. El volumen corpuscular medio (VMC) aumenta cuatro veces incluso en los casos de déficit de hierro por lo que no es un marcador confiable.