La Navidad debería ser la época más romántica del año. Con los regalos, las fiestas y el tiempo libre para estar juntos, hay interminables oportunidades de demostrar afecto, pero con gran frecuencia las parejas suelen encontrarse peleando más que besándose. Desafortunadamente, la mezcla de bebida, parientes y casas demasiado pobladas convierte incluso a las parejas más felices en enemigos. Sin embargo, las cosas no tienen por qué ser así.
1 Acepte el cambio. Mucha gente tiene una idea rígida de la Navidad, con tradiciones que se remontan a muchos años. Pero aferrarse al pasado ocasiona estrés, porque no podemos evitar que la dinámica familiar cambie. Tomen la decisión de introducir algo nuevo en la celebración de este año.
2 Tomen las decisiones importantes por turnos. Con familias políticas que compiten y diferentes tradiciones, no siempre se puede encontrar un punto de acuerdo. De manera que será mejor que usted y su pareja se turnen para decidir. Un año él elige, por ejemplo, pasar la fiesta de vacaciones y el año siguiente usted decide visitar a su familia.
3 Anticipen potenciales disputas antes de que se produzcan. Así como las compras de último momento aumentan el nivel de estrés, demorarse para hablar de los puntos conflictivos empeora las cosas. Ya se trate del jefe borrachín de su pareja, o de la inspección anual (perdón, de la visita) de su madre; converse cada cosa con antelación. El solo hecho de expresar sus temores la ayudará a controlarlos. Y, mejor aún, su pareja puede tener preocupaciones similares, y ambos podrán elaborar así una estrategia conjunta.
4 Sean generosos con respecto a las celebraciones navideñas de sus respectivos trabajos. El tema más habitual de las consultas, tanto antes como después de las fiestas, tiene que ver con los celos y la mala conducta en las fiestas. En vez de tratar de convencer a su pareja de que usted está en lo cierto, escúchelo y asegúrese de haber entendido bien lo que él diga. Cuando haya terminado, hágale más preguntas para asegurarse de que ha entendido completamente lo que le dijo.
5 Acuerden un presupuesto para regalos por anticipado. Eso ayudará a desarraigar la idea de que un regalo caro equivale a mucho cariño y evitará una fea sorpresa en la tarjeta de crédito cuando llegue el Año Nuevo. Si usted y su pareja no se ponen de acuerdo con las prioridades en los gastos, hagan dos conjuntos de tarjetas con las posibilidades. Luego, cada miembro de la pareja acomodará las tarjetas según un orden prioritario, y ambos podrán conversar revisando las elecciones de cada uno, y encontrar puntos de acuerdo.
6 Acepte las diferencias. Cada uno tiene una idea diferente acerca de cómo pasar las fiestas. Esas ideas suelen formarse dependiendo de cómo cada uno pasaba la Navidad de niño, y están tan arraigadas que pueden formar parte de nuestra identidad. Para entender mejor a su pareja, pregúntele Y comparta con él sus recuerdos felices y desdichados.
7 Ocúpese de cada problema a medida que aparezca. Usted quiere que su Navidad sea perfecta, así que cuando su pareja hace algo irritante, usted lo deja pasar. Esa estrategia puede funcionar a corto plazo, pero muy pronto usted estará resentida, y estallará; él le responderá y la acusará de exagerar las cosas. No lo haga y, en cambio, exprese su disgusto ante cada cosa pequeña, en vez de acumular todo y tener más tarde un gran estallido.
8 Elogie lo que le gusta en vez de criticar lo que no le gusta. Aunque pueda resultar tentador quejarse, diciendo "finalmente te levantaste del sillón para hacer algo útil", usted conseguirá mucho más de él diciéndole "gracias por colaborar, lo aprecio mucho, y me gustaría pedirte que hicieras otra cosa". Otras pequeñas recompensas para motivarlo incluyen un beso, una sonrisa, un halago, o ponerle en la boca algún bocadillo navideño.
9 Cada persona es responsable de su parte de la familia. Aunque justifiquemos criticar a nuestro padre por hacer bromas sexistas en la mesa, no podemos permitirle lo mismo a nuestra pareja. Si es necesario decir algo así, es mejor que venga de un familiar directo.
10 Rechace los pensamientos negativos. Cuando uno está cansado es muy fácil ser destructivo. De mal humor, uno se torna irritable y toda la familia lo sufre. Será mejor que cuestione cualquier idea que parezca ser un hecho real.
11 Hay cinco lenguajes del amor. No se reduce a hacer regalos, sino que incluye actitudes de cuidado, palabras de afecto, contacto físico cariñoso y crear tiempo compartido de calidad. En la tensión navideña, corremos el riesgo de reducir nuestro amor a un solo lenguaje.
12 Comparta la carga. Una encuesta reciente ha descubierto que la parte más tensionante de la Navidad –para las mujeres– no es lo que su suegra pueda decir de la comida, sino el veredicto de su propia madre. Para reducir la ansiedad y la posibilidad de maltratar a los demás, pídale a otros miembros de la familia que preparen sus especialidades culinarias.
13 Evite la trampa del "siempre" y el "nunca". Son dos palabras que funcionan como una garantía de pelea. Y eso es porque cuando uno de los miembros de la pareja dice "nunca me apoyas" el otro pensará en las miles de veces que sí ha apoyado al otro. Así que en vez de pelear, pida directamente lo que necesita. Pero cuide como expresa su pedido.
14 No es el fin del mundo. Una Navidad perfecta sólo se da en las publicidades de TV, las películas y en nuestros sueños. Si usted tiene expectativas realistas y acepta que incluso las familias más felices se pelean, cualquier desacuerdo resultará menos deprimente.
15 Sea sincera y diga no: evite sobrecargarse y no asuma demasiado trabajo. Suena maravilloso, ¿pero qué hará con sus sentimientos de culpa? Si teme herir susceptibilidades, pruebe decir que no amablemente.
16 Deje un poco de tiempo para la pareja. La imagen tradicional de la Navidad es la familia y los viejos amigos. No es raro, entonces, que no nos quede nada de tiempo para la pareja. Ya sea dándose un largo baño juntos o una caminata, trate de repartir su tiempo entre la familia y la pareja.
17 Planee una recompensa para después de Navidad. El período posterior a las fiestas puede parecer muy aburrido y las parejas pueden pelearse. Por eso, haga planes de hacer algo interesante... como ir al ballet, a un concierto de rock o a un acontecimiento deportivo...
18 Conviértase en una persona optimista. Los optimistas disfrutan más porque si algo sale mal, piensan que se trata de un accidente aislado.
19 Sea más indulgente consigo misma. Recuerde que su familia la valora por lo que usted es, no por lo que ha logrado.
20 Ríase. Si todos los otros puntos fallan, la risa le salvará el día. Casi todos los percances pueden convertirse en las anécdotas graciosas de las Navidades futuras.
Por Andrew Marshall (Planet Syndication/LA NACION)
(Traducción: Mirta Rosenberg)