El polémico científico italiano Severino Antinori anunció hoy en Emiratos Arabes Unidos que una mujer está embarazada de ocho semanas del que puede ser el primer clon humano, según informa la edición electrónica de la revista 'The New Scientist'.
"Una mujer entre miles de parejas infértiles del programa está embarazada de ocho semanas", señaló Antinori, de 56 años, uno de los dos controvertidos especialistas en fertilidad involucrados en este programa.
El colega de Antinori, Panos Zavos, del Instituto de Andrología de América en Lexington, Kentucky, ya había anunciado que planeaba clonar un bebé a finales de 2001.
Antinori se negó a revelar la nacionalidad de la mujer o su situación actual durante la reunión, según el diario local 'Gulf News', aunque señaló que cerca de 5.000 parejas participan en el programa.
Si se confirma, este embarazo causará un gran revuelo, dado que muchos países han prohibido la clonación con fines reproductivos y la mayor parte de los científicos han advertido sobre el gran riesgo que supone, por la posibilidad de que haya graves defectos de nacimiento y altas probabilidades de aborto. Además, esta tecnología es muy criticada desde muchos ámbitos por cuestiones morales.
Richard Gardner, experto en desarrollo temprano del embrión en los mamíferos, que también forma parte del grupo de trabajo de la Royal Society británica sobre clonación terapéutica, señaló a 'The New Scientist' que este tipo de embarazo podría ser "muy irresponsable dado el actual grado de conocimientos, incluso sin tener en cuenta cuestiones éticas".
Antinori, en cambio, asegura ser capaz de monitorizar el estado del embrión para reducir el grado de anormalidades, pero Gardner descartó que esto sea posible. "No hay forma de hacerlo, sólo puedes controlar cambios drásticos en los cromosomas o en el número de cromosomas", pero puede haber pequeños defectos genéticos y problemas con la impronta, que no sólo están relacionados con las malformaciones, sino también con ciertas formas de cáncer.
Actitud arrogante
Donald Bruce, del proyecto de Ciencia, Religión y Tecnología de la Iglesia de Escocia, destacó que "Antinori está llevando a cabo experimentos sobre personas, jugando con su vulnerabilidad". "Su arrogante actitud hacia la importancia de experimentos con clonación y los riesgos que implica le convierten en lo opuesto a un científico responsable", añadió.
Por su parte, el editor del Boletín de Etica Médica británico, Richard Nicholson, también citado por la revista, hizo hincapié en que el anuncio de este embarazo refuerza la necesidad de una legislación internacional para prohibir la clonación con fines reproductivos.
Aunque esta práctica está prohibida en algunos países, como Reino Unido, sigue siendo legal en otros muchos, como Estados Unidos, donde el Senado está actualmente debatiendo la legislación.
"Necesitamos una ley internacional para impedir que disidentes como Antinori hagan algo que la gran mayoría del público y los científicos responsables critican", declaró Nicholson.
En 1994, Antinori saltó a la fama cuando implantó un óvulo fertilizado en el útero de una mujer de 63 años, la mujer de más edad que jamás haya dado a luz.