Recientemente, un estudio desarrollado por investigadores del Centro Médico Queen de Nottingham (Inglaterra), abordó la problemática relacionada con la falla del transplante de la membrana amniótica (AMT) en pacientes con quemaduras térmicas y químicas agudas.
Durante el estudio fueron analizados 4 ojos de 3 pacientes que padecían varias quemaduras químicas (n =3) y térmicas (n = 1). El objetivo del AMT fue prevenir la formación de simbléfaron, promover la regeneración conjuntiva, inhibir el fundido corneal a través de promover la epitelización y proteger la superficie ocular mientras son tratadas las quemaduras del párpado. Luego de 2 ó 3 semanas de las lesiones, se empleó un AMT para cubrir la superficie ocular completa en todos los ojos isquémicos y severamente quemados. El AMT fue repetido sólo o en combinación con otro procedimiento en todos los pacientes.
De acuerdo a los resultados obtenidos en 3 de los 4 ojos desarrollaron sinbléferon y fundido corneal progresivo y requirieron una queratoplastía tectónica urgente. Los 4 ojos experimentaron defectos persistentes en el epitelio. Los investigadores observaron que en los 3 ojos ocurrió menos de un 25% de la regeneración conjuntiva. Finalmente, 2 ojos fueron autoviscerados, 1 paciente sufrió escasa exenteración en un ojo ciego doloroso y uno ojo se volvió tísico.
Sobre la base de estos hallazgos, los investigadores creen que el AMT, empleado sólo o en combinación con otro procedimiento quirúrgico, no ayuda a restaurar la superficie ocular o a preservar la integridad de los ojos en pacientes que padecen quemaduras agudas. Esto refleja la extrema severidad de las quemaduras oculares que los pacientes analizados sufrieron y al mismo tiempo se convierte en un llamado de atención para evaluar el actual sistema de clasificación que no refleja de manera adecuada el grado de severidad.
En el sistema actual, las quemaduras observadas quemaduras serían agrupadas bajo el grado IV de lesiones (más del 50% de isquémia limbal). El pronóstico de los pacientes con 100% de isquemia limbal es mucho peor que el diagnóstico de pacientes con sólo el 50% de isquemia limbal. Los investigadores sostienen que esta falta de precisión del sistema de clasificación probablemente también explique la diferencia entre los resultados observados en el manejo de las quemaduras de IV grado (con AMT) en estas series, comparadas con otras.