A pesar de que el consenso profesional afirma que modestas pérdidas de peso del 5% al 10% son exitosas para reducir las condiciones comórbidas asociadas con la obesidad, los pacientes obesos usualmente buscan alcanzar una pérdida de peso 2 y 3 veces más grande que aquellas.
A partir de un reciente estudio llevado a cabo en la Universidad de Pensilvania, EE.UU., un grupo de investigadores evaluó el rol de las características físicas, el lugar del tratamiento y el estado de ánimo en las evaluaciones que hacen los pacientes acerca de los resultados del tratamiento, para analizar posibles alternativas para reducir las disparidades entre las expectativas del tratamiento y los resultados subsecuentes.
Durante el estudio, conducido en una clínica universitaria de pérdida de peso que atiende pacientes externos, los investigadores extrajeron una muestra de 397 individuos obesos que buscaban perder peso a través de diversas formas. Antes y después del tratamiento, los sujetos fueron sometidos a mediciones de peso y altura, al tiempo que se les administró el Inventario de Depresión de Beck y el Cuestionario de Objetivos y Peso Relativo.
Las evaluaciones de los resultados oscilaron entre los 64.4±11.1kg (media±SD) para el peso deseado y los 90.1±19.1kg para el peso frustrante. El peso corporal inicial fue el predictor más fuerte del peso deseado por el paciente, del peso aceptable y del peso frustrante (b = .90,.76 y .57 respectivamente ). Tanto el sexo (b = .37) como la altura (b = .37) fueron las determinantes más importante del peso deseado. Los pacientes de mayor peso escogieron pesos absolutos más elevados; paradójicamente, la pérdida de peso necesaria para alcanzar los resultados fue más grande en los pacientes más pesados que en los de menor peso.
Estos datos indican dan cuenta de un dilema terapéutico en el cual la cantidad de peso perdido producida por el mejor tratamiento farmacológico o dependiente de la conducta es considerada como menor que la decepción percibida. Los pacientes que presentan un peso elevado antes del tratamiento tienen probabilidad de tener expectativas más irreales en relación al éxito que alcanzarán.