CONGRESO EUROPEO DE ONCOLOGÍA

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Los pacientes con cáncer no se atreven a hablar de sexo
PARÍS.- A pesar de la preocupación que experimentan los pacientes con cáncer por las implicaciones que la enfermedad pueda tener en su vida sexual, no todos se atreven a consultar a sus médicos porque consideran que están "muy ocupados".
Un estudio presentado en el transcurso de la 13ª Conferencia Europea de Cáncer, celebrada en Paris (Francia), ha demostrado que la sexualidad forma parte de la lista de preocupaciones a las que se enfrentan estas personas después del diagnóstico.
En total se realizaron 30 entrevistas en profundidad a pacientes con cáncer de mama, próstata, colon, cabeza y cuello o tumores ginecológicos. El equipo de investigadores, dirigidos por Margaret Fiths, del Centro Regional del Cáncer Sunnybrook, en Toronto (Canadá), descubrió que la mayoría de ellos se enfrentaba a "barreras de comunicación" a la hora de abordar el tema con el personal sanitario.
En algunos casos, pensaban que sus médicos estaban "demasiado ocupados" para dedicar tiempo a sus dudas sobre sexualidad.
A juicio de esta especialista, el asunto tiene importantes implicaciones para la educación de estos profesionales, que deberían fomentar sus habilidades comunicativas para afrontar de una manera sensible el tema.
"Estas conclusiones vuelven a subrayar la importancia de la carga psicosocial que supone el cáncer", asegura Fitch, "y deberán ser confirmadas en el futuro con mayor numero de pacientes".
Medicina alternativa
Esta conferencia ha servido además para presentar nuevos datos sobre el empleo de medicinas alternativas después de un diagnóstico de cáncer. A juzgar por los resultados de un trabajo llevado a cabo en la Universidad de Manchester (Reino Unido), esas prácticas pueden alterarse tras la detección de un tumor.
De hecho, después de estudiar a 304 pacientes recién diagnosticados, el doctor Alexander Moliassiotis y su equipo descubrieron que algunos de ellos dejaban la medicina complementaria a raíz del tumor. Si antes del diagnóstico el 33% de los encuestados recurría a ella, posteriormente esta cifra se redujo al 28%.
Entre quienes mantuvieron sus costumbres o quienes recurrieron a esta opción únicamente después de conocer su enfermedad (mayoritariamente mujeres con cáncer de mama), se detectó un consenso generalizado sobre la utilidad de este tipo de técnicas (acupuntura, relajación, infusiones, hierbas...).
"Es necesario pensar mas allá de las fronteras tradicionales", subraya Molassiotis, convencido de que este tipo de acercamientos pueden tener un importante papel en los cuidados de apoyo que a menudo requieren los pacientes con cáncer, "y para mejorar su bienestar físico y calidad de vida".
A juicio de Michael Stevens, especialista en Oncología Pediátrica de la Universidad de Bristol (Reino Unido), es importante que todos estos aspectos empiecen a formar parte de la 'agenda del cáncer' a medida que el número de supervivientes va a aumentar previsiblemente en paralelo con la eficacia de los nuevos tratamientos.
"¿Quién debe ocuparse de ellos?", se preguntaba, "¿los oncólogos? ¿Otros especialistas?". A su juicio lo importante es que no se desatiendan los efectos secundarios de las terapias, "especialmente con la llegada de las dianas moleculares, cuya toxicidad a largo plazo desconocemos por el momento".
"Participar en un ensayo es mi pequeña aportación a la ciencia"
PARÍS.- Ilaria Hamilton llegó a Londres cuando tenia 19 años procedente de Italia, quería estudiar Arte Dramático. Sin embargo, cuando mejor le iban las cosas, Ilaria descubrió que tenía cáncer de mama. No un tumor cualquiera, sino uno de los llamados HER2 positivos, uno de mal pronóstico.
Tres años después del diagnóstico y tras haber participado en uno de los ensayos más importantes de los últimos años en oncología, esta italiana de nacimiento ha querido compartir su experiencia con otras mujeres en el transcurso de la Conferencia Europea de Cáncer, celebrada en París (Francia). Lo hace, dice, para subrayar la importancia de aportar su pequeño granito de arena a la ciencia.
"Mi vida era genial", recuerda, "había empezado la treintena de maravilla. Mi marido y yo pensábamos tener un hijo, comprarnos una casa, iba a actuar en una película de Hollywood... Hasta que después del diagnóstico te das cuenta de que ya no te importa absolutamente nada más en tu vida".
La "rueda del cáncer", como ella misma lo llama, empezó cuando tenía 32 años: mastectomía, quimioterapia, radioterapia, la caída del cabello, los sofocos, la fatiga... y Herceptin. Cuando sus médicos le dijeron que tenía una alteración en un gen llamado HER2 Ilaria quiso saberlo todo, "necesitaba números, y disponer de toda la información que no tuve cuando murió mi padre [también de cáncer]".
La mala noticia de que el tumor era muy agresivo vino acompañada por otra buena que le decía que podía participar en un ensayo clínico para probar la eficacia de un medicamento que ya había funcionado en canceres más avanzados que el suyo.
Ilaria se convirtió así en una de las 5.000 mujeres de 39 países europeos que ingresó en el llamado estudio HERA, una investigación para comprobar la eficacia de trastuzumab (nombre genérico de Herceptin) en la prevención de recaídas, cuyos prometedores resultados se han dado a conocer recientemente en las páginas de la revista 'NEJM'.
"Cuando vi los resultados en primera página de los periódicos me emocioné", recuerda, aun hoy emocionada mientras relata su experiencia. Ella aun no ha terminado, está en uno de los grupos del estudio, de manera que recibirá el fármaco durante dos años: "Es duro, porque significa dos años más de revisiones, un recordatorio constante de mi enfermedad, y una visita cada tres meses al hospital, un sitio no muy agradable para pasear". Sin embargo, reconoce estar encantada de "haber colaborado a mi modo en la investigación del cáncer participando en el ensayo".
Ilaria, que estuvo acompañada durante su relato por la investigadora principal del estudio HERA, la doctora Martine Piccart-Gebhart, de la Universidad Libre de Bruselas, dice que ahora ya no se siente invisible, que ha encontrado una nueva urgencia a su vida, y pide a quien corresponda que "este fármaco llegue cuanto a las pacientes. Que no digan que el cáncer de mama no afecta a las mujeres jóvenes, porque sí lo hace".
De momento, como reconocía Piccart, no es posible aventurar cuando ocurrirá eso, falta aun que la Agencia Europea del Medicamento evalúe los resultados y emita un dictamen que después deberán seguir cada uno de los estados miembros. Mientras tanto, añadía, "hemos encontrando algunas fórmulas para que las pacientes con estas características puedan beneficiarse".
Es el caso de Francia y Reino Unido, que han forzado los mecanismos para empezar a pagar el fármaco antes de que se tome la decisión a nivel europeo. "Tampoco en Alemania será difícil que los médicos lo den a sus pacientes", explica. En España, por su parte, puede recurrirse al uso compasivo, un procedimiento burocrático.
La edad, un factor más influyente que las radiaciones de Chernóbil
PARÍS.- El legado radiactivo del accidente de Chernóbil ha permitido a los investigadores arrojar luz sobre ciertas alteraciones genéticas que tienen lugar en los tumores de tiroides durante la infancia, así como su relación con las radiaciones y la edad del paciente.
Los resultados de este nuevo estudio, dirigido por el profesor Ferry Thomas, del Instituto del Cancer South West de Gales (Reino Unido), se han dado a conocer en el 13 Congreso Europeo de Cáncer celebrado en París.
El banco de tejidos de Chernóbil se estableció en 1998 para recoger muestras de tejidos de aquellos jóvenes que eran menores de 19 años en el momento del desastre nuclear y que, posteriormente desarrollaron un tumor de tiroides, una enfermedad cuya incidencia es muy reducida en menores de 16 años.
Los datos de 52 de estos jóvenes fueron comparados con los de otros niños nacidos en la misma zona del accidente nuclear nueve meses después de la fuga. Los investigadores consideran que ése es un tiempo considerable para pensar que el iodo radiactivo se había desintegrado ya y los casos de tiroides en este grupo no pueden, aseguran, achacarse a las radiaciones.
Los estudios moleculares no encontraron ninguna diferencia con respecto al tipo o frecuencia de una determinada mutación genética, que hasta ahora había sido considerada un importante marcador de exposición a radiaciones. Al contrario de lo que se había pensado durante mucho tiempo, explican los autores, no parece existir ninguna relación entre la mutación y la radiación.
De hecho, los investigadores achacan a la edad de aparición de la enfermedad estas posibles alteraciones del ADN, y no a la contaminación propiamente dicha. "La investigación mediante biología molecular ha demostrado que el cáncer de tiroides en niños es una enfermedad diferente a la de los adultos, y debemos empezar a prestar mayor atención al efecto que la edad en el momento del diagnostico puede tener en los diferentes tipos de cáncer", destaca el autor principal del trabajo.
A su juicio, estos resultados deberían tenerse en cuenta a la hora de valorar la energía nuclear como fuente alternativa en los países europeos: "Es importante que estudiemos las consecuencias de Chernóbil de un modo científico de manera que podamos valorar los riesgos y beneficios para buscar soluciones al problema energético de una forma equilibrada".
Además, asegura, los nuevos datos sobre la relación entre radiaciones y cáncer deberían servir para futuras investigaciones, como las que se llevan a cabo para determinar el riesgo de cáncer de mama las mujeres tratadas de un linfoma mediante radioterapia. De momento, subraya, "una mejor comprensión de la biología del cáncer debe ayudarnos a individualizar los tratamientos para cada grupo de pacientes en el futuro".
Nanoterapia contra el cáncer
PARÍS.- La 13ª Conferencia Europea de Cáncer celebrada en París (Francia) ha servido de escenario para la presentación de los últimos y más avanzados resultados con nanopartículas: unos pequeños vehículos capaces de llevar y liberar fármacos directamente en el interior del la célula cancerosa.
Científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad de Harvard (EEUU) diseñaron estos pequeños 'taxis', un millón de veces más pequeños de un metro, para llevar un fármaco (docetaxel) hasta las células malignas en tumores de próstata de roedores.
Para que las nanopartículas se adhiriesen únicamente a las células malignas, y no a las sanas, se emplearon pequeños fragmentos de ADN (aptameros) capaces de reconocer unas marcas específicas (los antígenos) presentes en la superficie de las células cancerosas.
Una vez adheridas a la superficie, las partículas fueron 'interiorizadas' por las células cancerosas de manera que liberaron su carga terapéutica justo en el interior.
Cuando ya está dentro, la nanopartícula, diseñada con materiales biodegradables, es capaz de liberar el agente terapéutico de un golpe, como si fuese una 'bomba', o bien prolongando su acción en el tiempo, durante meses e incluso años.
De momento, sólo en animales
Aunque los científicos, dirigidos por Omid Farokhazd, han reconocido en París que se trata sólo de un punto de partida, sin aplicación aún en humanos, insisten en los espectaculares resultados obtenidos con los ratones.
"Son conclusiones muy prometedoras", asegura este especialista, "y ahora debemos confirmarlas en otros modelos de animales más grandes con el objetivo de poder usarlas algún día para el tratamiento de pacientes humanos".
Preguntado por los costes de desarrollar este tipo de mecanismos, el autor admite que requiere una gran inversión, aunque subraya los beneficios que tendrán en el futuro. "Las consecuencias y el ahorro serán enormes", augura.
Y aunque ha insistido en que no pretende despertar "falsas ilusiones", Farokhazd asegura que la aplicación clínica de esta 'minitecnología' está ahora "un paso más cerca" gracias a estos resultados. "En cinco años", ha asegurado, "los avances serán aún más impresionantes".
El modelo empleado en su diseño, que logra que las partículas reconozcan y se adhieran únicamente a las células prostáticas enfermas, permite pensar que en el futuro podrían desarrollarse modelos específicos para una amplia variedad de tumores humanos. Para ello, las partículas deberían reconocer antígenos o marcas moleculares especificas de los diversos tipos de cáncer.
Nuevas perspectivas frente al cáncer de próstata
PARÍS.- Varios estudios presentados en el transcurso del 13 Congreso Europeo de Cáncer celebrado en Paris permiten atisbar nuevas esperanzas para el tratamiento del cáncer de próstata. Radioterapia en altas dosis, tratamientos con hormonas y terapia inmunológica aportan, en contextos diferentes, ciertos beneficios adicionales para los pacientes.
Uno de los trabajos, llevado a cabo en Holanda, ha demostrado que aumentar la dosis convencional de radioterapia, situada normalmente en 68 Gy, hasta los 78 Gy, mejora el pronóstico de ciertos pacientes. Y ello manteniendo su seguridad y niveles de aceptación.
Concretamente, el profesor Harry Bartelink y su equipo, del Instituto Holandés del Cáncer, con sede en Amsterdam, reclutaron a 669 pacientes con tumores de próstata que aún no se habían extendido a los ganglios ni habían producido metástasis.
Al cabo de los cinco años, observaron que los pacientes libres de recaídas eran más numerosos en el grupo tratado con la dosis más alta de radioterapia. De ellos, los más beneficiados fueron los que tenían un riesgo intermedio, mientras que las diferencias se atenuaron en los de riesgo bajo y alto.
A juicio de Bartelink, presidente de la Federación de Sociedades Europeas de Cáncer, que organiza esta decimotercera conferencia, estos resultados deberían modificar el actual estándar de radioterapia para lograr un mejor control local de la enfermedad y, en consecuencia, una mejor supervivencia.
Coincide con él el presidente de la Sociedad Europea de Oncología Medica, el doctor Joseph Baselga, del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. "Este trabajo demuestra que en la radioterapia también importan la calidad y las dosis", explica a elmundo.es. "Sin embargo", añade, "este tipo de radioterapia a altas dosis requiere una cuidadosa planificación y el equipamiento adecuado. Y lamentablemente la mayoría de los centros españoles no disponen de estas infraestructuras hoy por hoy".
Inmunoterapia y hormonas
Pero no es el único estudio que aporta buenas perspectivas. La investigación con un producto bautizado como APC 8015, capaz de activar el sistema inmunológico, también va por buen camino.
Según ha explicado en la capital gala una de las responsables de este trabajo, la doctora Celestia Higano, de la Universidad de Seattle (en EEUU), las investigaciones con más de 800 pacientes reclutados en Australia y Nueva Zelanda permiten asegurar que "la inmunoterapia tiene impacto en la supervivencia de pacientes con cáncer de próstata independiente de las hormonas".
Aunque reconoce que se trata de resultados aún preliminares, Higano subraya la buena tolerancia de un producto que "despierta y activa" el sistema inmune del propio paciente.
Finalmente, en París se han dado también a conocer las ventajas de añadir un fármaco hormonal (bicalutamida) al tratamiento convencional con tumores localmente avanzados. El llamado Early Prostate Cancer Programme (EPC) es uno de los estudios hormonales más numerosos hasta la fecha y sus conclusiones derivan de seguir a más de 8.000 varones durante siete años.
A juicio de uno de los autores, el profesor Meter Iversen, del Departamento de Urología del hospital Rigshospitalet, en Dinamarca, estos resultados permitirán a los especialistas seguir afinando cada vez más en la selección de los pacientes para determinar quiénes se beneficiarán de unos tratamientos u otros.
La vacuna contra el cáncer de cuello de útero, a la vuelta de la esquina
La doctora Nubis Muñoz, una de las expertas en cáncer que ha asistido al Congreso europeo.
PARÍS.- La sensación en la comunidad científica es que no falta ya mucho para que una vacuna capaz de reducir el riesgo de infección por el virus del papiloma humano, responsable de la mayor parte de los tumores de cuello de útero en las mujeres, llegue al mercado. Nuevos resultados presentados en la Conferencia Europea del Cáncer (ECCO) que se celebra estos días en París así lo confirman.
En total, más de 20.000 mujeres menores de 20 años y procedentes de Europa, Latinoamérica, Asia y Estados Unidos fueron reclutadas para el estudio. Se trataba de comprobar la eficacia de esta inmunización (que Sanofi Synthelabo y Merck preparan bajo el nombre comercial de Gardasil) a la hora de prevenir las principales lesiones precancerosas causadas por este patógeno de transmisión sexual.
En uno de los ensayos, las mujeres fueron vacunadas con una inmunización monovalente, es decir, dirigida únicamente contra un subtipo de papilomavirus (VPH). En otros tres trabajos la vacuna atacaba a cuatro tipos diferentes, los dos más frecuentemente implicados en el cáncer cervical (16 y 18) y los dos asociados a las verrugas genitales (6 y 11).
Los resultados con la vacuna cuadrivalente demostraron una eficacia en la prevención de lesiones precancerosas "cercana al 100%" y, en consecuencia, añaden los autores (dirigidos por Kevin Aula, del Hospital Universitario de Emory, en EEUU), "en la reducción del cáncer cervical".
Pensando en futuro
El problema, tal y como reconoce la doctora Nubis Muñoz, que ha dirigido durante más de 30 años la unidad de Epidemiología de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC), con sede en Lyon (Francia), es que esta inmunización deberá ser lo suficientemente asequible para que los países, sobre todo aquellos en vías de desarrollo, puedan costeársela una vez que esté disponible. "Las compañías no la van a vender barata", admite, "porque han invertido mucho dinero en su desarrollo".
Por eso, esta especialista colombiana destaca la importancia de los esfuerzos que están llevando a cabo la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Fundación Bill y Melinda Gates con el fin de crear un consorcio internacional que permita negociar el precio. Así ha ocurrido con la vacuna de la hepatitis B en los países africanos o, en otro terreno, con los antivirales para el sida.
Además, Nubia Muñoz recuerda que la vacuna no tendrá una acción inmediata, a corto plazo. "Primero tendrá un efecto en las lesiones precancerosas, pero hasta que veamos las repercusiones a nivel de cáncer pueden pasar hasta treinta años". Mientras tanto, insiste, las mujeres deberán seguir acudiendo a sus revisiones ginecológicas.
Uno de los motivos es que la inmunización en desarrollo ataca a dos de los subtipos de papilomavirus 'causantes' del cáncer cervical (y otros dos subtipos relacionados con las verrugas vaginales). Otra razón: durante un tiempo convivirán mujeres vacunadas y no vacunadas, mayores que las primeras, y probablemente que ya han estado expuestas a la infección con anterioridad por vía sexual.
"Seria un error que los países en desarrollo, con la incorporación de la vacuna, se olvidasen de sus programas de 'screening'", coincide Muñoz.
Queda por ver de aquí en adelante qué edad es la más adecuada para vacunarse. Los especialistas apuntan que entre los 10 o 15 años, es decir, antes de que se inicien las relaciones sexuales.
Otro aspecto pendiente es saber si será necesario recibir el pinchazo más de una vez a lo largo de la vida, si la vacuna será obligatoria dentro de las cartillas de vacunación o si ésta será una decisión voluntaria. Por último, también falta por decidir si deben vacunarse los niños varones, ya hay voces que aseguran que así será y ensayos para estudiarlo.
Una infección muy frecuente
Aproximadamente, el 70% de las personas con una vida sexual activa se contagiará por el papilomavirus en algún momento de su vida. En la mayoría de los casos, la enfermedad remite sin mayor problema, pero en el 20% restante la infección puede hacerse crónica y dar lugar a lesiones precancerosas.
Detectados a tiempo, estos cambios en los tejidos del cuello del útero pueden tratarse; si no, la lesión puede acabar produciendo un tumor cervical, el segundo más frecuente en mujeres después del cáncer de mama.
Existen más de 100 tipos diferentes de VPH; de ellos, los llamados 16 y 18 son responsables del 70% de los cánceres de cuello de útero. Otros dos subtipos, el 6 y el 11, están relacionados con las verrugas genitales. Por eso, los especialistas calculan que una vacuna capaz de atacar a los cuatro podría evitar el 70% de estos tumores, entre el 50% y el 70% de las lesiones precancerosas y hasta el 90% de las verrugas.
Los nuevos fármacos moleculares, un reto de futuro
El presidente de la Sociedad Europea de Oncología, el doctor Josep Baselga, repasa los próximos tratamientos contra el cáncer
PARÍS.- El desarrollo de un fármaco, Glivec, para el tratamiento de la leucemia mieloide crónica enseñó a los oncólogos una lección que aún hoy sigue teniendo importantes consecuencias: el conocimiento preciso de los mecanismos moleculares que están detrás de la formación de un tumor tiene un impacto directo en el desarrollo de terapias. Después de Glivec vinieron muchos otros, y hoy nadie duda que el futuro (pero también los retos) pertenece a estos nuevos agentes 'dirigidos'.
A juicio del doctor Josep Baselga, estamos en un "momento excitante" en el terreno de la investigación oncológica. Gracias a que los mecanismos moleculares de los tumores están cada vez más claramente identificados, es posible, explica este especialista del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona y presidente de la Sociedad Europea de Oncología, trabajar sobre esas alteraciones y diseñar fármacos capaces de modificar esas alteraciones.
Pese a todo, incluso pese a los avances presentados en el 13 Congreso Europeo de Cáncer que esta semana se está celebrando en París (Francia), Baselga admite que aún estamos en una "fase precoz" y que hay que seguir trabajando.
Hace falta, dice el presidente de los oncólogos médicos europeos, mejorar los modelos preclínicos que luego permiten trasladar los avances a los pacientes, pero también seguir estudiando las posibles combinaciones de fármacos moleculares para amplificar su eficacia, o mejorar las técnicas de imagen para seguir de cerca las evoluciones que se producen en los tejidos.
Baselga ha destacado sobre todo los avances que se están experimentando con un fármaco como cetuximab (comercializado bajo el nombre de Erbitux) en el tratamiento de tumores de cabeza y cuello y que, a su juicio, "cambiarán la historia de este tipo de tumores"; o erlotinib (Tarceva) para ciertos cánceres de pulmón.
En el foro europeo, el español ha adelantado nuevos ensayos experimentales con un fármaco denominado lapatinab que permitirían reducir la tasa de recaídas en mujeres con tumores HER2 positivos pero que han dejado de responder a la terapia estándar con Herceptin. El nuevo compuesto, adelanta Baselga, ha logrado reducciones de hasta el 37%; por encima incluso de lo que se obtiene con Herceptin como terapia de primera línea para tumores que ya han provocado metástasis.
Pero no son los únicos, en esta 13 edición de ECCO se han dado a conocer además los ensayos que se están llevando a cabo con dos nuevos compuestos para pacientes que ya no responden a la terapia con Glivec, tanto para leucemia mieloide crónica como para un raro tumor llamado GIST. "Nos encontramos ante la llegada de una segunda generación de fármacos moleculares", augura Baselga.
Sin embargo, según recuerda Baselga, el desarrollo de esta nueva generación de fármacos requerirá un acercamiento distinto de la quimioterapia tradicional. "Hará falta", explica a elmundo.es, formar más y mejor a los especialistas, crear redes europeas de investigación, aumentar la financiación… Y sobre todo: "Crear plataformas traslacionales en los hospitales y los centros de cáncer".
Desafortunadamente, añade, en España no se invierte suficiente dinero en investigación como para pensar que esto vaya a ocurrir. "En Francia por ejemplo", explica, "se han destinado 1,8 billones de euros para el nuevo Plan Nacional contra el Cáncer. En España, por el contrario, contamos con uno de los presupuestos comunitarios en investigación más bajos".
Hay que hacer algo, dice: "No hay manera de financiar la inversión que requiere la investigación trasnacional sólo a base de filantropía, hay que presionar a las autoridades".
Los pacientes de cáncer reclaman la atención de políticos y especialistas
PARÍS.- A pesar de los avances experimentados en la lucha contra el cáncer en el terreno de la investigación, Europa aún no está a la altura. Los pacientes reunidos estos días en París con motivo de la celebración de la Conferencia Europea de Cáncer han dejado patente la necesidad de que políticos y especialistas les tengan en cuenta a la hora de diseñar sus agendas y establecer prioridades.
Ha sido durante la reunión conjunta que han mantenido con miembros de la Federación Europea de Sociedades del Cáncer, anfitriona de esta conferencia, y la Comisión Europea, representada por Margaritas Schina, miembro del gabinete del comisario europeo de Sanidad, Markos Kyprianou.
En este foro, el profesor John Smyth, director del Centro de Investigación del Cáncer de Edimburgo (Reino Unido), ha reconocido las importantes diferencias en relación con el cáncer que siguen existiendo entre algunos países europeos. En este sentido, se ha referido a un reciente informe del Instituto Karolisnka de Estocolmo en el que se pusieron de manifiesto los diferentes ritmos de acceso de los pacientes a los nuevos tratamientos por el retraso en su incorporación en cada país.
"Pero estas diferencias no afectan sólo a los fármacos, sino también a los diagnósticos, los programas de prevención, de lucha contra el tabaco e, incluso, a otras terapias como la cirugía o la radioterapia", ha reconocido.
Trabajo en equipo
Por su parte, el representante comunitario, Margaritas Schinas, ha reconocido la importancia de las sinergias entre los profesionales y los pacientes, los planes nacionales y los europeos. "Debemos trabajar juntos con los países miembros para mejorar la coordinación. Hemos detectado que la petición unánime de los pacientes es una mayor implicación de Bruselas", ha apuntado.
Uno de esos pacientes era Anders Jonasson, presidente de una organización sueca de afectados por cáncer de pulmón. Él mismo recibió el diagnóstico en 1999. Tres años más tarde, coincidiendo con el nacimiento de su hija, a Jonasson le detectaron una metástasis justo detrás del esternón. "Me dijeron que era inoperable, incurable", recuerda. Hace una semana se hizo su último escáner, que demostró que aquella 'sentencia de muerte' estaba equivocada.
Ahora insiste desde su organización en la importancia de que los pacientes puedan tener una segunda opinión médica. "No me pregunten por los costes, porque ¿qué es más caro que una vida humana?".
De hecho, las estadísticas indican que el cáncer es la segunda causa de muerte global en el territorio europeo, aunque como auguraba Mike Richards, del Hospital St Thomas, en el Reino Unido, "pronto será la primera". Richards puso el acento en la importancia de los planes nacionales para luchar contra ese destino: "Lo importante es trabajar en equipo y aprender de las lecciones de los demás, sólo así conseguiremos que descienda la mortalidad y mejore la supervivencia de nuestros pacientes".
A su juicio, solamente la existencia de estos documentos nacionales permitirá establecer las agencias y fijar las prioridades a nivel nacional. Y la realidad es que los Veinticinco se enfrentan al mismo reto: "Una población cada vez mayor, junto con tecnologías más desarrolladas y el consiguiente incremento de los costes". Para solventarlo, asegura, hace falta mantener un sistema sanitario sostenible, en el que pacientes, políticos y profesionales sanitarios compartan conocimientos y experiencias.
Un ejemplo de ello es la creación del llamado programa MAC (MEPs Against Cancer), una plataforma europea contra el cáncer para que los representantes del Parlamento Europeo tengan la oportunidad de escuchar a los pacientes y a los oncólogos con la intención de estimular el debate y apoyar iniciativas tanto en los estados miembros como a nivel comunitario.
El cáncer en imágenes
PARÍS.- Cerca de 12.000 oncólogos europeos se reúnen en París durante tres días para abordar los últimos avances en investigación oncológica que se han producido recientemente dentro y fuera de las fronteras del Viejo Continente. Con un ojo puesto en el laboratorio y otro en los pasillos de los hospitales, los especialistas de la 13 Conferencia Europea del Cáncer (ECCO) abordan los retos de una enfermedad que va camino de convertirse en la primera causa de muerte entre los europeos.
Uno de los protagonistas de esta reunión europea va a ser sin duda el estudio HERA, un trabajo que vio la luz hace unos días en las páginas de la revista 'New England Journal of Medicine' pero que los especialistas no quieren olvidar tan pronto.
Los resultados de Herceptin en tumores de mama en fases iniciales y con una alteración en el gen HER2 abren 'una nueva era' en el tratamiento del cáncer de mama y una confirmación definitiva de la importancia de las dianas moleculares, según la oncóloga gala Mahasti Sagatchian, encargada de resumir sus buenos porcentajes.
El debate médico ahora, reconocen los especialistas, debe pasar al terreno político porque los pacientes empiezan ya a preguntarse cuándo será aprobado este tratamiento por la Agencia Europea del Medicamento y, posteriormente, por cada uno de los países miembros.
En este sentido, el presidente de la Federación Europea de Sociedades del Cáncer, Harry Bartelink, pedía que no ocurra con trastuzumab (nombre genérico del fármaco) lo que hace años con los platinos: "Entonces, los pacientes con cáncer testicular tardaron 10 años en tener acceso a estos compuestos, y esto no puede repetirse hoy con el cáncer de mama".
Además, este ECCO numero 13, cuya próxima edición tendrá lugar en septiembre de 2007 en Barcelona, tiene un hueco para el cáncer de próstata. Durante estos días se conocerán varios estudios con inmunoterapia y radioterapia a altas dosis que permiten, según la doctora Celestia Higano, de la Universidad de Seattle (EEUU) ser optimistas.
"Aun es pronto", reconoce, "son trabajos con pocos pacientes que tendrán que ser confirmados, pero abren la puerta a un nuevo acercamiento, menos tóxico y mejor aceptado por el paciente".
Otra 'estrella' de este congreso será sin duda la 'puesta de largo' para la vacuna que previene la infección por papilomavirus. Los nuevos resultados indican que la vacunación será una pieza clave en la lucha contra el cáncer cervical, la segunda causa de muerte por cáncer entre las mujeres jóvenes (15-44 años).
Dicen las estadísticas que uno de cada cuatro europeos fallece de cáncer, la enfermedad que más muertes provoca en la UE después de las enfermedades cardiovasculares. Los tipos de tumores más frecuentes son el de pulmón, que representa el 13,2% de los nuevos diagnósticos, el de colon (13%) y el de mama (12%).