Según la organización mundial de la salud, OMS, el glaucoma es la primera causa de ceguera irreversible en el mundo. Se estima que más de 67 millones de pacientes tienen la enfermedad.
PRIMERA CAUSA DE CEGUERA EN COLOMBIA
El glaucoma es una enfermedad que afecta el nervio óptico que conecta el ojo con el cerebro. El nervio óptico está formado por un montón de fibras, que por la enfermedad empiezan a morir antes de tiempo y la visión de las personas comienza a disminuir en forma significativa, generalmente de la periferia hacia el centro.
Si la enfermedad no se detecta a tiempo, el aumento de presión sobre el nervio óptico produce un deterioro progresivo del campo visual y la disminución de la visión. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, el glaucoma es la primera causa de ceguera irreversible en el mundo. Se estima que más de 67 millones de pacientes tienen la enfermedad y el 10 por ciento de ellos son ciegos de ambos ojos.
“Esta situación se agrava dado que es una enfermedad generalmente asintomática (no produce molestias) y se acompaña de buena visión. Presenta síntomas de baja visión y especialmente de mala visión periférica sólo en estadios avanzados”, advierte el doctor Carlos Rivera, oftalmólogo del Centro Médico Imbanaco.

Carlos Rivera MD Oftalmólogo.
Se estima que más de un millón de colombianos padece la enfermedad y de éstas alrededor del 80% no sabe que tiene glaucoma.
“Sus causas no están totalmente esclarecidas, es considerada como una enfermedad de predisposición familiar que se caracteriza generalmente por aumento de la presión intraocular o una mala irrigación sanguínea a nivel de la cabeza del nervio óptico. Esto produce el daño en los axones de las células ganglionares, encargadas de transmitir la información de la visión al cerebro”, afirma el oftalmólogo.
CHEQUEO PERIÓDICO

Por tratarse de una enfermedad crónica y progresiva (avanza lentamente) cuyo desenlace final en muchos casos es la ceguera, requiere de tratamiento permanente con medicamentos y controles periódicos (al menos dos veces por año). Para los especialistas esta situación torna aún más complejo llevar a buen término el tratamiento del mal.
“Según nuestros estimativos más del 50 por ciento de los diagnosticados tiene un riesgo alto de progresar a ceguera irreversible en los próximos 10 años, si no se trata, lo que representaría un gran problema social y económico para nuestro medio”, señala el doctor Rivera.
Según el oftalmólogo, aunque no existen estudios epidemiológicos en la región, las proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, para este año, en el Valle del Cauca, estima una población mayor de 40 años (edad de incidencia) de alrededor de un millón 200 mil habitantes.
“Si extrapolamos las estadísticas de los estudios de latinos y afroamericanos a nuestra población, donde la incidencia de glaucoma varía entre el 3 al 5 por ciento, estaríamos hablando de una población con la enfermedad de entre 40 a 60 mil personas en el Valle”, anota.
El doctor Rivera, advierte, incluso, que esta estadística podría ser mayor en la comunidad afro colombiana. “Al extrapolar las cifras a nivel nacional – dice - estaríamos hablando de casi 400 mil personas, donde hasta el 70 por ciento no saben que presentan la enfermedad”, anota.
DIAGNOSTICO
El diagnóstico, según los especialistas es clave y se realiza con un meticuloso examen oftalmológico, en el que se analizan los factores de riesgo de cada paciente, se toma la presión del ojo y se examina la condición general del nervio óptico.
Generalmente se requiere de ayudas diagnosticas como, fotos del nervio óptico, análisis topográfico del nervio y campimetría computarizada, que sirve tanto para identificar zonas en la retina del ojo encargadas de la visión periférica, así como para hacer el seguimiento de la progresión de los daños existentes. Los especialistas recomiendan practicarlos periódicamente en toda persona con la enfermedad o con sospecha de esta.

Campimetría computarizada.
TRATAMIENTO
El tratamiento, según el doctor Rivera “no está en recuperar la visión (el daño en los axones de células ganglionares es de carácter irreversible) sino en tratar de detener la enfermedad y conservar la visión funcional que el paciente tenga en ese momento”, indica.
En la mayoría de los casos se busca disminuir la presión intraocular con el uso de medicamentos que inhiben la producción del humor acuoso o facilitan la salida de este líquido del ojo. Si este tratamiento inicial no es suficiente para detener la progresión de la enfermedad, se procede a la cirugía. Independiente del abordaje de tratamiento que se inicie, el objetivo no sólo es disminuir la presión intraocular, sino la fluctuación de la misma a lo largo del día y de la noche.
Finalmente, para el oftalmólogo del Centro Médico Imbanaco, “Es muy importante, durante el tratamiento, crear conciencia en el paciente y su familia sobre el carácter crónico de la enfermedad, sus consecuencias visuales y la necesidad de un control continuo para detectar cualquier cambio en el curso de la misma y así realizar modificaciones en el tratamiento”.
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Humberto Pupiales
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