Uno de cada mil niños nace con malformaciones por alcoholismo de la madre gestante y uno de cada cien puede sufrir alteraciones graves posteriormente, aunque la madre beba moderadamente o consuma alcohol durante los días en que no sabe que está embarazada, según explicó el Dr. Josep Guardia, vicepresidente de la Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las Otras Toxicomanías (Socidrogalcohol), con motivo del Día Mundial del Alcoholismo Fetal.
"El síndrome alcohólico fetal se caracteriza por un retraso en el crecimiento, rasgos faciales anormales y característicos y una disfunción del servicio nervioso central", precisó el Dr. Guardia. El alcoholismo de la madre "es una de las causas más frecuentes de retraso mental, como lo son también el síndrome de Down o la espina bífida, y es la única causa que se podría evitar completamente si las mujeres se mantuvieran sin tomar bebidas alcohólicas durante todo el embarazo".
"Estas manifestaciones se hacen evidentes ya durante la infancia pero van a seguir presentes durante toda la vida de la persona y aumentan la vulnerabilidad de estas personas hacia los trastornos psiquiátricos, como el trastorno por déficit de atención por hiperactividad, trastorno de conducta, depresión, ansiedad o incluso efectos piscóticos", añadió el Dr. Guardia. Estudios recientes han comprobado que incluso el consumo de alcohol inferior a una consumición a la semana durante el primer trimestre de embarazo puede aumentar el riego de problemas de salud mental, sobre todo en las niñas.
Los especialistas indican que el consumo de alcohol por mujeres embarazadas puede producir efectos teratógenos que afectan al corazón y al celebro. El alcohol también incrementa el riesgo de aborto espontáneo, bajo peso al nacer, nacimiento de niño de muertos y alteraciones en el sistema nervioso.