Relato de no ficción | 14 NOV 21

Parte de la felicidad: narrar para seguir con vida

En su primer libro, Dolores Gil rememora cuando murió su hermana de 6 años. El texto intenta recuperar imágenes perdidas y palabras no dichas para poder duelar.
Autor/a: Celina Abud 

“Escribir para no padecer, me dice mi analista”, y por más que en silencio no siempre coincida con su terapeuta, Dolores Gil reconoce que la escritura de este libro es la condición para seguir viviendo. Parte de la felicidad es uno de los cuatro volúmenes de no ficción de la colección de “Sencillos”, de Vinilo Editora, que apuntan a ser un “relámpago de lectura”, por incluir relatos cortos y con un fuerte golpe de efecto. En esta historia, la autora intenta comprender la pérdida de su hermana Manuela, de apenas 6 años, en un escenario plagado de vidrios rotos, tan fragmentados como sus recuerdos.    

Todo comienza un domingo de septiembre cuando la enredadera de su casa familiar se prende fuego y, lo que podría haber sido un accidente menor, derivó en una tragedia irremediable. Treinta años después, la autora trae de regreso a la Dolores de 11 años, testigo de cómo su padre, al tratar de apagar el incendio, choca contra un vidrio; cómo las astillas se desparraman por el suelo y cómo Manuela corre y cae frente a la esquirla que terminó con su vida.

A lo largo de la narración, Dolores Gil intenta restaurar una historia amputada. Rearmarla es el paso previo para poder –en la medida de lo posible– dejarla ir. “Entre el vidrio roto y esta escena, un hiato, un blanco absoluto”, dice en el primer capítulo. “Otra vez, no me acuerdo si lloré, no me acuerdo si me calmaron. Ser niño es apretar los dientes y seguir”, narra más tarde y cierra otra escena como un latigazo. Lo que sí tiene presente es que ese momento marca el final de su infancia, de su inocencia y de su felicidad.

No es casual que, para la autora, escribir se haya convertido en una condición para vivir. El experto cultura y ética L.M. Sacasas explica en su ensayo Colapso narrativo que “la narración es nuestra técnica determinada para dar sentido, en parte porque refleja nuestra existencia fundamentalmente limitada en el tiempo”, además de ser también “una forma de cierre”. Tal vez ese cierre que la Dolores niña no pudo hacer, cuando a último momento decidió no ir al funeral de su hermana porque la verdad la aterraba.

 

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