Se conmemora el 26 de octubre | 22 OCT 21

Día Latinoamericano de Prevención de Quemaduras

La fecha fue elegida en homenaje a la creación de la Fundación Benaim y del cumpleaños de su creador, el Dr. Fortunato Benaim, de 102 años. En verano aumentan estas lesiones.

La exposición no protegida a los rayos solares,  el mal uso de pirotecnia y el derrame de líquidos calientes están entre las causas más frecuentes por las que se producen quemaduras. Así se desprende de investigaciones de la Federación Latinoamericana de Quemaduras (FELAQ) al conmemorarse el 26 de octubre el Día Latinoamericano de Prevención de Quemaduras.

La FELAQ eligió esta fecha en conmemoración de la creación de la Fundación Benaim, y del cumpleaños de su creador, el Dr. Fortunato Benaim, quien recientemente cumplió 102 años. Desde 1981, esta entidad se dedica a la asistencia, investigación, docencia y la concientización de la prevención de quemaduras.

“En esta época del año resulta imprescindible intensificar campañas de prevención de quemaduras: desafortunadamente a las causas comunes, se agregan la mala exposición a los rayos solares y en poco tiempo, al llegar las fiestas, el mal uso de la pirotecnia”, explica el Dr. Alberto Bolgiani, Presidente de la Fundación Benaim, institución especializada en el tratamiento de las quemaduras.

La transgresión como factor de riesgo

A partir de investigaciones y sondeos realizados por la Fundación Benaim con respecto a la adhesión de las conductas de autocuidado, los especialistas se preguntan por qué si las personas tienen presente lo que no deben hacer, no se tienen en cuenta las medidas de prevención al momento de llevar a cabo todas las acciones cotidianas que pueden ser riesgosas.

“Advertir sobre los peligros de pasar un semáforo en rojo o del mal uso de un solvente o de exponerse al sol a mediodía es inútil si no logramos operar sobre esa tendencia a la transgresión que se intensifica en el marco de lo social,  y que termina  atentando  contra nuestra  integridad. Porque el conocimiento de lo peligroso es necesario no pero suficiente. Y ésta es la base de nuestra línea de trabajo para  realizar programas de prevención primaria con posibilidades de éxito”, afirma Bolgiani.

Los niños, los principales afectados

“Si bien faltan estadísticas oficiales, los expertos estiman que en la Argentina aproximadamente 200.000 personas por año son víctimas de quemaduras, y la mitad de ellas (aproximadamente 100.000) son niños”, continúa Bolgiani.

Las quemaduras más frecuentes en chicos son producidas por superficies y líquidos calientes (plancha, tapa del horno, asaderas calientes, electricidad, pavas y ollas con líquidos hirvientes, así como también infusiones calientes como té, café, mate, etc.). Además, a medida que se acercan los meses de calor, deben agregarse las quemaduras producidas por la exposición a los rayos solares sin protección, y llegados a fin de año, las ocasionadas por el mal uso de pirotecnia.

¿Por qué se producen las quemaduras?

“La piel consta de dos capas: la epidermis, superficial, formada por varios estratos superpuestos, y que mientras está sana (sin lesiones) protege al cuerpo de infecciones y bacterias. Por debajo de ella se encuentra la dermis, que contribuye a mantener a la epidermis en buenas condiciones, permitiéndole regenerar sus células cuando agresiones leves las lesionan o destruyen”, explica Bolgiani.

Este equilibrio dermoepidérmico funciona como un verdadero laboratorio biológico en el que incesantemente y durante toda la vida, se producen intercambios químicos regulados por el sistema nervioso y las glándulas de secreción interna. En condiciones normales, todas estas variaciones metabólicas se mantienen en equilibrio dentro de límites fijados por este complejo sistema regulador, permanentemente atento a corregir cualquier desviación que tienda a perturbarlo.

“Cuando una quemadura destruye la arquitectura cutánea, el equilibrio se altera. Si la lesión es superficial (tipo A), destruye sólo las capas epidérmicas, que se regeneran en un plazo de entre 7 a 12 días debido a la  capacidad reproductiva de las células no dañadas por la lesión, y el paciente cura sin dejar secuelas, es decir, cicatrices o alteraciones visibles. Si, en cambio, la quemadura es profunda, producida por agentes agresivos de gran intensidad como el fuego directo, inflamables u otros de igual naturaleza, o por el contacto prolongado con otros agentes, la destrucción de la piel es total y por lo tanto no hay posibilidad de recuperación espontánea”, explica Bolgiani.

 

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