Escepticemia por Gonzalo Casino | 03 MAY 21

Confianza y transparencia

Sobre la vulnerabilidad colectiva en la pandemia y las deficiencias de comunicación
Fuente: IntraMed y Fundación Esteve 

La confianza colectiva en los responsables directos de solucionar los efectos de la pandemia de covid-19 se ha visto seriamente afectada. Tras más de un año de crisis sanitaria global, hay una sensación generalizada –basada ya en muchos datos–de que las cosas se podían haber hecho mucho mejor, principalmente en algunas democracias occidentales. En el foco de esta pérdida de confianza están muchos políticos, pero también muchos científicos que les asesoran, por su imprevisión, falta de reacción a tiempo, distanciamiento de las evidencias científicas, y por haber subestimado la importancia de la confianza y la comunicación transparente.

Cada vez hay más voces que piden una evaluación profunda e independiente de lo que ha fallado en la política y en la gestión de la ciencia, no tanto para buscar culpables como para extraer lecciones que permitan evitar los mismos errores en el futuro y superar esta sensación de fiasco colectivo. En la grieta entre la evidencia científica acumulada y su aplicación hay sin duda muchas respuestas. Mientras se hacen, o no se hacen, estas evaluaciones en los distintos países, Richard Horton, el director de la revista The Lancet, ha adelantado ya una actualización de su primer análisis en forma de libro. En la segunda edición de Covid-19. La catasfrofe: Qué hicimos mal y cómo impedir que vuelva a suceder, recién publicada en español, analiza la fragilidad de nuestras sociedades a la par que los errores cometidos por algunos gobiernos (entre ellos el de España) y las medidas que habría que aplicar para no repetirlos en una próxima pandemia.

“La respuesta de los gobiernos a la covid-19 supone el mayor fracaso político de las democracias occidentales desde la Segunda Guerra Mundial”, escribe Horton. “Los gobiernos tenían la capacidad suficiente para haber evitado esta crisis humana. No lo hicieron”. Entre los errores que han conducido a tantas muertes evitables, el director de The Lancet apunta la falta de liderazgo político y el fiasco en el asesoramiento científico (¿por qué países como EE UU, Reino Unido, Italia, Francia o España, pese a tener destacados científicos, fueron incapaces de aprovechar sus conocimientos para hacer las recomendaciones oportunas?). Y señala también la irresponsabilidad de esperar una pandemia de gripe y no tomar en serio la posibilidad de que apareciera un nuevo SARS, la falta de preparación sanitaria, la respuesta tardía y errores graves en la comunicación.

 

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