Y como ello se afecta por la demencia (interocepción) | 15 ABR 21

Cuando nuestro mundo interior moldea la percepción del universo social

¿Las señales socio-emocionales externas son percibidas de manera diferente por el cerebro en función de los estados internos de nuestro cuerpo?
Autor/a: Agustín Ibáñez Fuente: Interoception primes emotional processing: Multimodal evidence from neurodegeneration The Journal of Neuroscience, 2021 JN-RM-2578-20; DOI: https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.2578-20.2021

Resumen 

¿Las señales socio-emocionales externas son percibidas de manera diferente por el cerebro en función de los estados internos de nuestro cuerpo?

En este estudio evaluamos si la percepción de los estados emocionales de los otros depende de los estados interoceptivos internos, combinando medidas multimodales (experimentos conductuales, electrofisiología, anatomía cerebral y conectividad de redes cerebrales) en controles sanos y pacientes con enfermedades neurodegenerativas (enfermedad de Alzheimer, de Parkinson y demencia frontotemporal).

Nuestro estudio sugiere que si las personas se focalizan en sus propios estados internos corporales (interocepción cardíaca) la percepción de las emociones mejora, acompañándose de modulaciones a nivel conductual, electrofisiológico, neuroanatómico y de conectividad cerebral.

Además, la demencia frontotemporal, una condición caracterizada por déficits socioemocionales, presenta marcadores neurocognitivos convergentes y multimodales de disrupción interoceptiva durante el procesamiento emocional (déficits conductuales selectivos, modulaciones de potenciales evocados anormales del corazón, atrofia insular-cingulada y alteraciones de la red de saliencia), en comparación con pacientes con Alzheimer, enfermedad de Parkinson y controles.

Estos resultados apoyan una modelo de codificación predictiva de las emociones en base a estados interoceptivos, proponiendo además una carga alostática inadecuada en la demencia frontotemporal.

 
Todo es según el cuerpo con que se mira

El mundo externo que nos rodea no es percibido de forma refleja o pasiva. Aprendemos a percibir la realidad en base a nuestra propia fabrica de sentido que brinda a cada uno de nosotros perspectivas parcialmente similares y parcialmente diferentes. El poema de Ramón de Campoamor afirma primorosamente “que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es según el color / del cristal con que se mira”, capturando la mirada interior con la percibimos y actuamos en el mundo.

Las neurociencias cognitivas se han abocado enormemente a entender como nuestro cerebro percibe el mundo exterior (especialmente en el caso de nuestro sistema visual), olvidando a menudo que el cerebro es en sí mismo un cristal que establece como percibimos. Sin embargo, los enfoques actuales de la cognición situada y corporizada nos vuelven a recordar que nuestro cuerpo y sus circunstancias son algo más que un filtro potente por el que observamos la realidad.

En particular,  la importancia de las señales internas del organismo a partir del estudio de la interocepción -procesos mediante los cuales el cerebro censa, integra y envía información acerca de los estados corporales, ha cobrado una enorme relevancia. Imhotep en Egipto hace varios milenios advirtió que flujo sanguíneo cardíaco influenciaba al cerebro, y algunos filósofos griegos propusieron que el corazón y los intestinos eran el motor de la mente.

Pero fue William James, filósofo y psicólogo estadounidense quien mucho más tarde sugirió que las percepción de las emociones tiene una base corporal. Para él, el origen de las emociones provenían de las vísceras. Mas tarde, Sherrington introdujo el término interocepción. A pesar de ello, paso mucho tiempo para que el cuerpo tomara un rol protagónico en las neurociencias cognitivas contemporáneas.

Las emociones de los demás bajo el cristal de nuestro cuerpo

Los procesos interoceptivos se pueden evaluar de forma muy sencilla, por ejemplo a través de tareas en las cuales los participantes siguen a sus latidos cardiacos. En base a esta tarea, se ha surgido una nueva agenda clínica-terapéutica en múltiples enfermedades psiquiátricas y neurológicas, incluyendo la depresión, la ansiedad, la anorexia, la depresión, los accidentes cerebrovasculares, la hipertensión, la demencia y los llamados trastornos funcionales. Mas recientemente, se ha sugerido que los procesos interoceptivos podrían impactar en la cognición social (empatía, toma de decisiones sociales) y las  emociones.

La teoría de codificación predictiva interoceptiva propone que los estados interoceptivos son usados en las predicciones futuras (o inferencia Bayesiana) basada en las experiencias corporales previas, lo que tiñe la percepción de los fenómenos sociales externos. Sin embargo a la fecha, no se ha logrado demostrar de forma consistente que al cambiar los estados interoceptivos cambie también  la percepción del mundo social externo y sus correlatos cerebrales.  

Como nuestro cuerpo impacta en la percepción de las emociones y como ello se afecta por las enfermedades neurodegenerativas

La neurociencia cognitiva y la neurología del comportamiento han comenzado a destacar los estados interoceptivos como moduladores centrales de las emociones (y en particular de las negativas, como el asco, el enojo, o la rabia). Sin embargo, el campo carece de diseños experimentales que manipulen la percepción de las emociones a través de la interocepción y sus correlatos cerebrales.

 

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