Ante la muerte del ídolo | 14 ENE 21

¿Quién mató a D10S?

Quién era Diego Armando Maradona? Y quién ES MARADONA?
Autor/a: Dra. Adriana Rivetti 
Atónita, impertérrita, estuporosa espectadora de la muerte de Diego miro y escucho durante 72 hs a un planeta entero despedir/se del hijo de Dios en la tierra. Llantos incontenibles, cuadras y más cuadras de gente caminando lentamente para saludar sus restos mortales (?), presidentes del mundo enviando misivas de profundas condolencias, palabras sentidas de deportistas del mundo entero despidiendo al deportista, al amigo, al hombre, al héroe, al ídolo, a D10S; arquero devenido periodista llorando, acongojado sin consuelo frente a la cámara, imagen televisiva emocionante… ¿Quién era Diego Armando Maradona? Y, ¿Quién ES MARADONA?

He sido severamente crítica de Diego, de sus excesos, de sus adicciones, de su misoginia (?) o al menos destrato hacia las mujeres de su vida, el abandono y la falta de cuidado hacia sus hijos, sus frases desafortunadas, faltas de toda ética, reflexión y ubicuidad, su egocentrismo… ¿Quién era Maradona bajo mi mirada? Era mi vecino, el “de la puerta de al lado”, un futbolista que hace mucho tiempo había jugado al fútbol y le había convertido un gol con la mano a Inglaterra (a los ingleses mejor dicho!) inadvertido por el árbitro, logrando así llevar a la Argentina al lugar más alto del fútbol mundial: Argentina Campeón ’86! Ídolo del pasado, un hombre que había dejado de jugar al futbol hace casi 25 años y no se había dado cuenta, casi nadie para mí…

El 25 de noviembre de 2020 muere D10S... El mundo entero se detiene, el riesgo de encontrar la muerte por la peor Pandemia de los últimos 100 años desaparece porque algo es más importante: lograr ver el féretro, aunque solo sea un instante, donde descansa el hijo de Dios, la encarnación de Dios en la tierra, a quien Dios hizo hombre y ARGENTINO un día 30 de octubre de 1960.
Ninguna bandería política, filosófica o futbolística tiene relevancia, por 72 hs se desvanecen las diferencias. El mundo entero se pone de pie para despedir a D10S y si vivís en Argentina, Francia, India o en Italia es solo un detalle, si sos médico, presidente de un país o cartoneas por las calles “covideanas” de Buenos Aires es igual, todos nos detenemos a observar la muerte de “EL Diego”.
De pronto un nuevo paradigma aparece frente a mis ojos y descubro que no sabía quién era Diego Armando Maradona, todo se da vuelta, el hombre imperfecto que había sido “solo” un excelso jugador de futbol pasó a ser el hijo de DIOS, sin eufemismo. Nunca había entendido quien era Maradona: un ser que había trascendido el deporte, su cercanía a los humildes, amigo de sus amigos, desprejuiciado, sin caretas, sin filtros, sin registro de las normas, la ética, lo políticamente correcto lo habían acercado a alguna figura que se acerca a lo que los hombres y mujeres mortales entendemos por el hijo de Dios: un hombre de carne y hueso, y a la vez alado como para caminar sin pies, como para dejar un aura tras de sí, tras de cada frase, de cada acción que millones de seguidores disfrutan, admiran, debaten extasiados…Dice Manu Chao “Si yo fuera Maradona” y por primera vez entiendo que nadie puede entender quién era Maradona, porque Dios hay uno, y solo hubo un enviado, a su imagen y semejanza, su hijo Jesús. Pero no es de religión que hablamos, sino de “religiones”. Hablamos de patria, de futbol, de pobreza y superación, de talento, de “la mano de Dios”, hablamos de la posibilidad de identificarse, de identificarnos, de sentir que aquello que nos es ajeno se vuelve cercano, real, tangible, propio, posible, nuestro…He viajado mucho alrededor del mundo por mi profesión y por primera vez el 25 de noviembre de 2020 fui capaz de descifrar unas palabras que me eran ajenas: “-¿Ud. de donde es? -De Argentina. - Ahhh Maradona!… Casi 45 millones de personas, un solo nombre…

Y entonces comienzan las discusiones filosóficas (?), los debates eruditos sobre la vergüenza de identificarnos con un futbolista de vida imperfecta y errada en lugar de ligar a nuestra amada Argentina a nuestros Premios Nobeles Leloir, Houssay, Saavedra Lamas, Milstein, Pérez Esquivel, o a figuras emblemáticas como Borges, Favaloro o tantas otras… Si hasta podríamos incluir en la lista a deportistas de fama mundial como la Paretto, Messi, Ginobili… o sea, no fallados (?)
La verdad parece ser que Dios hay solo uno en cada religión, y si la religión es Argentina, Dios es Maradona y quizás esto sea así por su tumultuoso, errático, complejo y “humano” paso por la vida terrenal…A lo largo de la historia la muerte tan solo 3 personas ocuparon las primeras planas de todos los diarios del mundo, el impacto fue tal que todo el planeta se detuvo, con estupor la humanidad miraba y lloraba frente a sus funerales: Kennedy, Lennon y Maradona. Kennedy y Lennon fueron asesinados, Maradona no…no?

Y un día el hijo de DIOS murió y devino D10S…

En un instante quienes eran, dejan de ser, “la Santa Claudia” se transforma en la “bruja” que le hizo incontados juicios a D10S, le reclamaba 20 millones de dólares y nunca le devolvió sus amadas camisetas (¿Cuál será su precio hoy?); Dalma y Yanina sus adoradas y “verdaderas” hijas no lo acompañaron durante sus últimos tiempos de profunda depresión y ni siquiera en sus últimos días en la casa de Nordelta donde lo “pusieron para tenerlo cerca”; su famoso abogado Matías Morla quien en realidad parece ser ahora dueño del 20% de sus bienes, entre parentésis las hordas desenfrenadas que ocuparon por miles las calles porteñas el 26 de noviembre gritaban: “MORLA ASESINO!”; su médico personal es ahora casi un galeno “matasanos”,  dicen por ahí: “Luque era un vulgar fan cuya única intención “oculta” había sido estar cerca de su ídolo, no atenderlo en forma adecuada. “Noticia de último momento: El fiscal sospecha homicidio culposo y manda allanar la casa del Dr. Luque donde encuentra una serie de anotaciones pero no una historia clínica”; enfermeros y jefe de enfermeros que ocultan la verdad: ¿Lo vieron o no lo vieron antes de morir? ¿Quién lo atendió por última vez? A Las 23,50 del día anterior? ¿A Las 6 o a las 11 de la mañana del 25 de noviembre? ¿Lo atendieron como correspondía? ¿La ambulancia tardó 10 o 35 minutos? ¿Había un desfibrilador en la casa? ¿Correspondía que le dieran el alta de la Clínica a un paciente de alto riesgo con insuficiencia cardíaca y un corazón hipertrofiado al doble de su tamaño normal? “Bueno, en realidad debería haber sido internado en una Clínica de adictos, porque el principal problema eran sus adicciones!” Y aquí llega a la “primera escena” la médica psiquiatra, allanada en su consultorio y su domicilio particular, ahora imputada.

 

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