Twitter | 03 DIC 20

Evolución de la infodemia en los primeros meses de la covid-19

Un equipo de investigadores ha analizado millones de tuits publicados en todo el mundo durante la fase inicial de la epidemia.

Durante la emergencia sanitaria, los rumores, las desinformaciones y los bulos se han extendido como el propio virus. Esto ha contrarrestado la efectividad de las políticas sanitarias y entorpecido la comunicación, generando confusión y desconfianza entre los ciudadanos.

“No solo luchamos contra una epidemia, sino también contra una infodemia”. Estas fueron las palabras del actual director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, en el marco de una reunión de expertos en política exterior y seguridad en la ciudad alemana de Múnich, durante el pasado mes de febrero.

Con este término, la OMS explica que “las infodemias son sobreabundancia de información, alguna rigurosa y otra no, que hace que para las personas sea difícil encontrar recursos fidedignos y una guía de confianza cuando la necesitan”.

“Solo la OMS advirtió contra la 'epidemia de desinformación' que se esperaba con la covid-19”, declara a SINC Manlio De Domenico, jefe de la Unidad de Investigación de Redes Complejas Multicapa (CoMuNe) en el Centro de Tecnología de la Información de la Fondazione Bruno Kessler, en la ciudad italiana de Trento.

Él y un grupo de investigadores de la Universidad de Milán y la Fundación Bruno Kessler acaban de publicar un estudio en la revista Nature en el que evalúan el riesgo de infodemia en los meses de epidemia de covid-19 previos al 11 de marzo, día en que la OMS declaró la pandemia. Con él, pretenden ofrecer herramientas de análisis y reflexión a los máximos mandatarios de las regiones afectadas.

“Organizaciones como las Naciones Unidas y la OMS están invirtiendo en comunicación, pero las iniciativas a nivel nacional de los gobiernos, si es que las hay, parecen bastante pobres o poco eficaces, ya que ni siquiera están preparados para la existencia de este problema”, expresa De Domenico.

Twitter como objeto de estudio

Para obtener resultados, los analistas han recopilado 112,6 millones de tuits, publicados desde el 22 de enero de 2020 hasta el 10 de marzo de este mismo año. Palabras clave y hashtags, como coronavirus, ncov, #Wuhan, covid19, covid-19, sarscov2 o covid fueron empleadas en la recopilación.

Después, han introducido las URL asociadas y han analizado el nivel de credibilidad de sus contenidos, en función de varios parámetros, como las fuentes empleadas, el tipo de web, la verificación de sus contenidos o el propósito de la publicación. Al eliminar de la muestra enlaces duplicados, erróneos o no clasificables, obtuvieron que, de un total de 3.892 entradas, solamente 1.434 resultaron ser de confianza. Menos de la mitad.

“La información hoy en día es omnipresente y los responsables de las políticas o decisiones a nivel de los gobiernos pasaron por alto su importancia”, considera el investigador.

Tal y como describen sus autores, “en este estudio mostramos que la dinámica de la información adaptada para alterar las percepciones de los individuos, y sus respuestas conductuales, está asociada con un cambio de atención colectiva hacia contenido falso, un fenómeno denominado infodemia, que comparte similitudes con epidemias más tradicionales y fenómenos de propagación”.

Sin embargo, el principal hallazgo del estudio muestra que “a medida que las infecciones comenzaron a aumentar, la información confiable rápidamente se volvió más dominante y el contenido de Twitter se desplazó hacia fuentes de información más creíbles”.

Para evaluar el riesgo de las naciones a sufrir infodemia, así como su evolución en el transcurso de la pandemia, De Domenico y su equipo establecieron lo que han denominado un Índice de Riesgo Infodémico (IRI).

En palabras de este físico de sistemas complejos, “el IRI estima la tasa de exposición de los usuarios (de Twitter) a los tweets que apuntan a fuentes potencialmente poco fiables. Por lo tanto, una IRI alta significa que en ese país o bien muchos usuarios normales están compartiendo muchos enlaces con fuentes poco fiables o bien que hay superdifusores (es decir, usuarios influyentes) que lo hacen”, detalla.

Según muestra la siguiente gráfica, la media del riesgo de infodemia de un total de 162 países se reduce a medida que aumenta el número de contagios. Lo cual sugiere que la propagación de la epidemia lleva a las personas a buscar fuentes relativamente más confiables. ¿A qué se debe esta tendencia?

“Es la pregunta de un millón de dólares. Nosotros observamos este comportamiento en Italia, en primer lugar. Creemos que la repentina conciencia de que una enfermedad potencialmente mortal y desconocida llegó a nuestro territorio fue una buena razón para cambiar a una información fiable”, opina De Domenico.

 

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