Recomendaciones prácticas | 31 AGO 20

COVID-19: orientación para el regreso a la escuela

El propósito de esta revisión es continuar apoyando a las comunidades, autoridades de educación y salud pública, y a los pediatras para el regreso a clases durante la pandemia de COVID-19 basándose en la evidencia disponible
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Autor/a: American Academy of Pediatrics (AAP)  COVID-19 Planning Considerations: Guidance for School Re-entry

El propósito de esta revisión es continuar apoyando a las comunidades, autoridades de educación y salud pública, y a los pediatras que colaboran con las escuelas en la creación de políticas para el regreso a clases durante la pandemia de COVID-19 basándose en la evidencia disponible.

Las escuelas son fundamentales para el desarrollo y el bienestar de los niños y adolescentes, brindando a nuestros niños y adolescentes instrucción académica, ya sea en persona o virtualmente habilidades sociales y emocionales, seguridad, nutrición y actividad física, entre otros beneficios.

Las escuelas también sirven como centros críticos en las comunidades al apoyar actividades enfocadas en adultos (como por ejemplo capacitación laboral), así como garantizar lugares seguros para que los niños y adolescentes estén mientras los padres o tutores trabajan, lo que a su vez apoya la economía local.

Las escuelas desempeñan un papel fundamental a la hora de abordar la desigualdad racial y social. Como tal, es fundamental reflexionar sobre el impacto diferencial que  la pandemia de COVID-19  y los cierres de escuelas asociados han tenido en diferentes  grupos sociales  y poblaciones vulnerables.

Las disparidades en el financiamiento escolar, la calidad de las instalaciones escolares, el personal educativo y los recursos para enriquecer el plan de estudios entre las escuelas se han visto exacerbados por la pandemia.

Las familias dependen de las escuelas para proporcionar  cuidado infantil;  un espacio seguro y estimulante para que los niños aprendan;  oportunidades de socialización, etc. Sin el apoyo adecuado a las familias para acceder a estos servicios, las disparidades probablemente empeorarán, especialmente para niños con discapacidades y/o pobres.

Para los niños y adolescentes en modelos de aprendizaje virtual , las disparidades educativas pueden aumentar aún más. De acuerdo con una investigación, 1 de cada 5 adolescentes son incapaces de completar su tarea escolar en el hogar debido a la falta de computadora o de conexión a internet. Esta “brecha tecnológica” afecta de manera desproporcionada a las familias de bajos ingresos. 

La AAP recomienda encarecidamente que los distritos escolares promuevan la justicia social mediante la promoción del bienestar de todos los niños en cualquier plan de reapertura escolar, en particular los niños que viven en comunidades marginadas.

Para hacer frente a estas disparidades, las autoridades deben asignar recursos para proporcionar un acceso equitativo a la educación.  Estas recomendaciones se proporcionan reconociendo que la comprensión de la pandemia por COVID-19  cambia rápidamente.  

Cualquier política de reingreso a la escuela debe considerar los siguientes principios clave: 

  • Para poder abrir escuelas de manera segura, es de vital importancia  que las  comunidades tomen todas las medidas necesarias para limitar la propagación del SARS-CoV-2.
     
  • Las políticas escolares deben ser flexibles y ágiles para responder a la nueva información, y los administradores deben estar dispuestos a perfeccionar los enfoques cuando las políticas específicas no funcionan. 
     
  • Las escuelas deben adoptar un enfoque de múltiples niveles para proteger a los estudiantes, maestros y personal. Al utilizar diferentes enfoques, estas capas de protección harán que el aprendizaje en persona sea seguro y posible.  
     
  • Es de vital importancia desarrollar estrategias que se puedan revisar y adaptar según el nivel de transmisión viral  y la  tasa de positividad en la comunidad y en las escuelas, reconociendo las diferencias entre los distritos escolares, incluidos los distritos urbanos, suburbanos y rurales.  
     
  • Los distritos escolares deben estar en  estrecha comunicación  y coordinación  con las autoridades de salud pública, enfermeras, pediatras locales  y otros expertos. 
     
  • Las políticas de reingreso a la escuela deben ser prácticas, factibles y apropiadas para la etapa de desarrollo del niño y el adolescente y deben abordar la seguridad de los maestros y el personal.  
     
  • Deben realizarse consideraciones y adaptaciones especiales para tener en cuenta la diversidad de los jóvenes, especialmente para las poblaciones vulnerables, incluidas aquellas que son médicamente frágiles  o complejas, viven en la pobreza, tienen problemas de desarrollo o discapacidades, con el objetivo de  un regreso seguro  a la escuela. Estos jóvenes y sus familias  deben trabajar en estrecha colaboración con su  pediatra utilizando un enfoque de toma de decisiones compartidas con respecto al regreso a la escuela.
     
  • Los pediatras, las familias y las escuelas deben asociarse para identificar y desarrollar de manera colaborativa adaptaciones cuando sea necesario para cualquier niño o adolescente con necesidades médicas especiales.  
     
    • Los niños y adolescentes que necesitan consideraciones personalizadas no deben ser excluidos automáticamente de la escuela a menos que sea necesario por las normas locales o porque sus necesidades médicas los pondrían en mayor riesgo de contraer COVID-19. 
       
  • Las políticas escolares deben guiarse por el apoyo a la salud y el bienestar general de todos los niños, adolescentes, sus familias y sus comunidades, pero también deben buscar crear entornos de trabajo seguros para los educadores y el personal escolar. Este enfoque en la salud y el bienestar en general incluye abordar las necesidades de salud mental / conductual de los estudiantes y el personal.   
     
  • La financiación local debe ser proporcionada para que todas las escuelas puedan proporcionar todas las medidas de seguridad necesarias para estudiantes y personal. La financiación del aprendizaje virtual y los recursos necesarios deben estar disponibles para las comunidades, las escuelas, y los niños que enfrenten limitaciones de aplicación de estas modalidades o en el caso de que la escuela de vuelva a cerrar debido a la reaparición del SARS-CoV-2 en la comunidad o un brote escolar.

Con los principios anteriores en mente, la AAP aboga firmemente para que el próximo año escolar comience con el objetivo de que los estudiantes estén físicamente presentes en la escuela. Desafortunadamente, en muchas partes existe una propagación descontrolada del SARS-CoV-2. La importancia del aprendizaje en persona está bien documentada, y ya hay evidencia de los impactos negativos en los niños debido al cierre de escuelas durante 2020.

El tiempo prolongado fuera de la escuela resulta en aislamiento social, dificultando que las escuelas identifiquen y aborden importantes como déficits de aprendizaje, así como el abuso físico o sexual de niños y adolescentes, el uso de sustancias, la depresión y la ideación suicida. Esto, a su vez, coloca a los niños y adolescentes en un riesgo considerable de morbilidad y, en algunos casos, de mortalidad. Más allá del impacto educativo y social del cierre de escuelas, ha habido un impacto sustancial en la seguridad alimentaria y la actividad física para los niños y las familias.

Los responsables de la formulación de políticas deben considerar la creciente evidencia sobre COVID-19 en niños y adolescentes, incluido el papel que pueden desempeñar en la transmisión de la infección. El SARS-CoV-2 parece comportarse de manera diferente en niños y adolescentes que otros virus respiratorios comunes, como la influenza, en el que se basa gran parte de la orientación actual sobre el cierre de escuelas.

Aunque los niños y adolescentes desempeñan un papel importante en la amplificación de los brotes de influenza, hasta la fecha, este no parece ser el caso del SARS-CoV-2. La preponderancia de la evidencia indica que los niños y adolescentes pueden infectarse y es menos probable que presenten síntomas o tengan una enfermedad grave como resultado de la infección por SARS-CoV-2.

En la actualidad, parece que los niños menores de 10 años pueden tener menos probabilidades de infectarse y menos probabilidades de transmitir la infección a otros, aunque se necesitan más estudios.

Los datos más recientes sugieren que los niños mayores de 10 años pueden transmitir el SARS-CoV-2 tanto como los adultos, y esta información debe ser parte de las consideraciones tomadas para determinar cómo abrir escuelas de manera segura y efectiva.

Se necesitan estudios adicionales en profundidad para comprender realmente la infectividad y transmisibilidad de este virus en cualquier persona menor de 18 años, incluidos los niños y adolescentes con discapacidades y otras condiciones médicas.

Finalmente, los formuladores de políticas deben reconocer que las políticas de COVID-19 tienen como objetivo mitigar, no eliminar, el riesgo. Ninguna acción o conjunto de acciones eliminará por completo el riesgo de transmisión del SARS-CoV-2, pero la implementación de varias intervenciones coordinadas puede reducir en gran medida ese riesgo.

Por ejemplo, cuando no se pueda mantener la distancia física, los estudiantes mayores de 2 años y el personal deben usar mascarillas  de tela para la cara a menos que las condiciones médicas o de desarrollo prohíban su uso (N. del E.: la OMS recomienda no usar mascarillas para niños menores de 5 años).

En las siguientes secciones, se revisan algunos principios generales que los responsables de la formulación de políticas y los administradores escolares deben considerar al planificar de manera segura el próximo año escolar.

En muchos lugares es probable que no sea factible abrir las escuelas al aprendizaje presencial para todos los estudiantes debido a la transmisión comunitaria generalizada y los altos niveles de positividad en las pruebas. Incluso en estas comunidades, sin embargo, el aprendizaje en persona debe seguir siendo el objetivo y puede ser factible a medida que mejore la epidemiología. Los países que han podido abrir escuelas con éxito han tenido tasas bajas de circulación comunitaria de SARS-CoV-2.


Medidas de distanciamiento físico

El distanciamiento físico, a veces denominado distanciamiento social, es simplemente el acto de mantener a las personas separadas con el objetivo de limitar la propagación del contagio entre individuos.

Es fundamental para reducir el riesgo de propagación del SARS-CoV-2, ya que el modo principal de transmisión es a través de las gotitas respiratorias de personas cercanas. Existe un conflicto entre el aprendizaje académico y social/emocional óptimo en las escuelas y la estricta adherencia a las pautas actuales de distanciamiento físico.

Por ejemplo, el CDC recomienda que las escuelas "coloquen asientos/escritorios separados por al menos 2 metros cuando sea posible". En muchos entornos escolares, esta distancia entre estudiantes no es factible sin limitar drásticamente el número de estudiantes.

Algunos países han podido reabrir escuelas con éxito después de controlar primero la propagación del SARS-CoV-2 en toda la comunidad mientras se usaba 1 metro de distancia entre los estudiantes sin aumentar la propagación en la comunidad. La distancia física entre escritorios debe seguir las pautas de salud pública actuales.

En ausencia de una guía específica, los escritorios deben colocarse al menos a 1 metro de distancia (idealmente a 2 metros). Si los escritorios están separados por menos de 2 metros, se debe recomendar enfáticamente que cubrirse la cara y el resto de pautas de salud pública.

Las escuelas deben sopesar los beneficios de la estricta adherencia a una regla de espaciado de 2 metros entre los estudiantes si el aprendizaje remoto es la única alternativa. Además, se debe desalentar el cumplimiento estricto de un tamaño específico de grupos de estudiantes (por ejemplo, 10 por aula, 15 por aula, etc.), porque el tamaño de los grupos variará de acuerdo a factores específicos de cada escuela y aula.

Dado lo que se sabe sobre la dinámica de transmisión del SARS-CoV-2, los adultos dentro de las escuelas deben mantener una distancia de 2 metros de otras personas tanto como sea posible, particularmente alrededor de otro personal adulto.

Para todos los entornos a continuación, se recomienda encarecidamente el distanciamiento físico por y entre los adultos, y las reuniones y la planificación del plan de estudios deben tener lugar virtualmente o al aire libre si es posible.

En general, se debe disuadir a los padres de ingresar al edificio de la escuela.

Las barreras físicas, como el cristal acrílico, deben considerarse en las áreas de recepción y los espacios de trabajo de los empleados donde el entorno no se adapta al distanciamiento físico. No se debe permitir la congregación en espacios compartidos, como las áreas de descanso para el personal, dada la creciente evidencia de que este tipo de espacios tienen tasas de transmisión mayores debido a la proximidad y la adherencia laxa a las recomendaciones de cubrimiento facial.

Las recomendaciones en cada uno de los grupos de edad a continuación son una guía para optimizar el regreso de los estudiantes a las escuelas en el contexto de las pautas de distanciamiento físico y la implementación apropiada de las estrategias para el desarrollo. Los expertos en educación pueden tener preferencia por una u otra de las pautas en función de las necesidades de las escuelas en las que trabajan.


Pre-escolar

A esta edad, el impacto relativo del distanciamiento físico entre los niños es probablemente pequeño según la evidencia actual, y ciertamente es difícil de implementar. Por lo tanto, la planificación debe enfocarse en las estrategias de mitigación de riesgos más efectivas para esta población, que incluyen higiene de manos, cuidados al toser, educación para la prevención de infecciones para el personal y las familias, distanciamiento físico entre adultos, adultos y niños que se cubren la cara y pasar tiempo al aire libre.

> Estrategias de mayor prioridad:

  • Clases en grupos para  minimizar el cruce entre niños y adultos dentro de la escuela; el tamaño exacto de los grupos puede variar, a menudo dependiendo de la orientación de las autoridades de salud locales. 
     
  • Utilice espacios al aire libre cuando sea posible.
     
  • Limite la entrada de visitantes innecesarios al edificio.

> Estrategias de menor prioridad:

  • Mascarillas faciales de tela para niños.
     
  • Anime a las familias a practicar el uso de mascarillas faciales de tela con los niños mientras están en casa.
     
  • La reducción de las interacciones / juegos con los compañeros de clase en los niños en edad preescolar puede no proporcionar una reducción sustancial del riesgo de COVID-19.

Escuelas primarias

> Estrategias de mayor prioridad:

  • Los niños deben usar mascarillas faciales de tela
    • La práctica de los niños y el buen ejemplo de los adultos ayudarán a los niños a tener más éxito en su uso a edades más tempranas.
       
  • Los escritorios deben colocarse al menos a 1 metro de distancia, e idealmente a 2 metros cuando sea posible.
    • Si esto reduce la cantidad de tiempo que los niños están presentes en la escuela, el daño puede superar los posibles beneficios.
       
  • Clases de a grupos para minimizar el cruce entre niños y adultos dentro de la escuela.
     
  • Utilizar espacios al aire libre cuando sea posible.

> Estrategias de menor prioridad:

  • La reducción del riesgo de reducir el tamaño de las clases en los niños en edad escolar primaria puede verse superada por el desafío de hacerlo.
     
  • De manera similar, la reducción de las interacciones / juegos con los compañeros de clase en niños en edad escolar primaria puede no proporcionar suficiente reducción del riesgo de COVID-19 para justificar los daños potenciales.

 


Escuelas secundarias

Es probable que exista un mayor impacto del distanciamiento físico en la reducción del riesgo de COVID -19  en las escuelas secundarias que  en la educación infantil  o primaria. También existen diferentes barreras para la implementación exitosa de muchas de estas medidas en los grupos de mayor edad, ya que la estructura de muchas escuelas implica que los estudiantes que cambien de aula. Las sugerencias para mitigar el riesgo incluyen:

  • Mascarillas faciales universales en escuelas secundarias, especialmente cuando no se puede mantener una distancia de 2 metros (estudiantes y adultos).
     
  • Evitación planificada de la proximidad física en casos de aumento de la exhalación (canto, ejercicio); estas actividades son más seguras al aire libre.
     
  • Los escritorios deben colocarse al menos a 1 metro de distancia, e idealmente a 2 metros de distancia cuando sea posible.
     
  • Si son posibles, las clases en grupos reducidos limitan el cruce de estudiantes y profesores.
    • Ideas que pueden ayudar con este fin:
      • Menos clases por día / clases de duración reducida.
         
      • Eliminar el uso de casilleros para reducir la necesidad de usar pasillos en múltiples áreas del edificio.
        • Esta estrategia debería implementarse junto con la planificación para garantizar que los estudiantes no lleven a casa una cantidad excesiva de libros a diario y puede variar según otras cohortes y decisiones de instrucción que estén tomando las escuelas.
           
      • Haga que los maestros roten en diferentes aulas en lugar de que lo hagan los estudiantes.
         
      • Utilice espacios al aire libre cuando sea posible.
         
      • Los maestros y otro personal adulto deben mantener una distancia de 2 metros de los estudiantes cuando sea posible y si no interrumpen el proceso educativo.

 


Educación especial

Cada niño  y adolescente  con una discapacidad tiene derecho a una educación gratuita y apropiada. Los estudiantes que reciben servicios de educación especial pueden verse afectados más negativamente por el aprendizaje a distancia y  pueden verse afectados de manera desproporcionada por las interrupciones en la educación regular.

Puede que no sea factible, dependiendo de las necesidades de cada niño y adolescente, adherirse a las pautas de distanciamiento. Es posible que sea necesario implementar medidas de seguridad adicionales para los maestros y el personal que trabaja con estudiantes con discapacidades para garantizar una seguridad óptima para todos.


Personal adulto

  • Mascarillas faciales de tela universales en todo momento.
     
  • Evitar la proximidad física con otros adultos y niños.
     
  • Los escritorios deben colocarse a 2 metros de distancia de los estudiantes si es posible.
     
  • Grupo reducido de profesores por aula si es posible, limita el cruce de estudiantes y profesores en la medida de lo posible.
    • Tener en cuenta que ciertos maestros deben ingresar a varias aulas, como maestros especiales, educadores especiales y maestros de escuela secundaria.
       
  • Use cristal acrílico en el frente y alrededor de los escritorios, especialmente si no puede estar a 2 metros de distancia de los estudiantes.

Distanciamiento físico en espacios cerrados específicos

Autobuses

  • Fomente modos alternativos de transporte para los estudiantes que tengan otras opciones seguras, como caminar o andar en bicicleta.
     
  • Asientos asignados; si es posible, asigne asientos por grupo (los mismos estudiantes que se sientan juntos todos los días).
     
  • Identificar los asientos para que mostrar a los estudiantes dónde sentarse.
     
  • Se deben usar mascarillas faciales en todo momento, especialmente si no se puede mantener una distancia de 2 metros.
     
  • El conductor debe estar a un mínimo de 2 metors de los estudiantes; el conductor debe cubrirse la cara; considere una barrera física para el conductor (por ejemplo, cristal acrílico).
     
  • Minimice el número de personas en el autobús dentro de lo razonable.
    • Considere modificar las horas de inicio y finalización en diferentes grados para permitir que haya menos estudiantes en el autobús a la vez.
       
  • Los adultos que no necesitan estar en el autobús no deben estar en el autobús.
     
  • Mantener las ventanas abiertas si el clima lo permite.
     
  • Asegurar una limpieza adecuada de los autobuses entre usos.

Pasillos

  • Considere la posibilidad de crear pasillos de un solo sentido para reducir el contacto cercano.
     
  • Coloque guías físicas en los pisos, como por ejemplo cinta, para crear rutas de un solo sentido.
     
  • Alterne los períodos de clase por grupos para el movimiento entre las aulas si los estudiantes deben moverse entre las aulas para limitar el número de estudiantes en el pasillo al cambiar de aula.
     
  • Asigne los casilleros por grupo o elimine los casilleros por completo.

Recreo

Hacer cumplir el distanciamiento físico en un patio durante el recreo es difícil y puede que no sea el método más eficaz de mitigación de riesgos. Se debe hacer énfasis en mantener grupos de estudiantes en el salón de clases y limitar el tamaño de los grupos que participan en el tiempo de recreo (por ejemplo, evitar mezcla de grupos). Se sabe que la transmisión del virus al aire libre es mucho menor que la transmisión al aire libre.

Comedor

Las comidas escolares desempeñan un papel importante en el abordaje de la seguridad alimentaria de los niños y adolescentes y, como se observó en las primeras etapas de la pandemia, fueron fuentes fundamentales de alimentación y nutrición para los niños, los adolescentes y sus familias. Independientemente de si los niños participan en el aprendizaje en persona o a distancia, los distritos escolares deben continuar brindando seguridad alimentaria a todos los estudiantes. Esto puede requerir la promulgación de políticas y procedimientos para garantizar el acceso a todos los estudiantes.

  • Considere la posibilidad de agrupar a los estudiantes en sus aulas.
     
  • Cree períodos de almuerzo separados para minimizar el número de estudiantes en el comedor al mismo tiempo.
     
  • Utilice espacios no utilizados o infrautilizados para el almuerzo / pausa.
     
  • Utilice espacios al aire libre cuando sea posible.
     
  • Cree un entorno que sea lo más seguro posible frente a la exposición a alérgenos alimentarios.
     
  • Anime a los niños y adultos a lavarse las manos o usar desinfectante de manos antes y después de comer.

Mascarillas faciales y equipo de protección personal (EPP)

Las mascarillas faciales de tela protegen a los demás si el usuario está infectado con el SARS-CoV-2 y no lo sabe. Los revestimientos faciales de tela pueden ofrecer cierto nivel de protección para el usuario.

Sigue aumentando la evidencia sobre la importancia de las mascarillas faciales universales para interrumpir la propagación del SARS-CoV-2. Se recomienda el uso de mascarillas faciales universales en las escuelas para niños mayores de 2 años. Es importante tener en cuenta que muchos niños, incluso aquellos con afecciones médicas, pueden usar mascarillas  faciales de manera segura y efectiva con la práctica y el apoyo adecuados.

El personal de la escuela y los estudiantes mayores deben poder usar mascarillas faciales de tela de manera segura y constante y se les debe alentar a hacerlo. Los niños menores de 2 años y cualquier persona que tenga problemas para respirar o esté inconsciente, incapacitado o que no pueda quitarse una mascarilla facial sin ayuda no deben usarlas.

Para ciertas poblaciones, el uso de mascarillas  faciales de tela por parte de los maestros puede obstaculizar el proceso educativo.

Estos incluyen estudiantes sordos o con problemas de audición o quienes aprenden otros idiomas. Aunque existen productos (por ejemplo, revestimientos faciales con paneles transparentes en el frente) para facilitar su uso entre estas poblaciones, es posible que estos productos no estén disponibles en todos los entornos. A los estudiantes y las familias se les debe enseñar a usar adecuadamente una mascarilla de tela para la cara (cubrir boca y nariz) y a mantener la higiene de manos.

El personal de salud de la escuela debe contar con el equipo de protección personal médico adecuado para usar en las salas de salud. Este PPE debe incluir máscaras universales N95, máscaras quirúrgicas, guantes, camisolín desechable y protectores faciales u otra protección para los ojos.

Los tratamientos para el asma que utilizan inhaladores con espaciadores se prefieren en lugar de tratamientos con nebulizador, porque los tratamientos con nebulizador son procedimientos que generan aerosoles, lo que aumenta los riesgos para los demás

. El personal debe estar capacitado sobre los procedimientos adecuados para ponerse y quitarse el aerosol y seguir las pautas con respecto a las precauciones al realizar este procedimiento de generación de aerosoles.

El personal de la escuela que trabaja con estudiantes que no pueden usar una mascarilla de tela para la cara o que no pueden manejar las secreciones y que deben estar muy cerca de estos estudiantes debe usar una mascarilla quirúrgica en combinación con un protector facial.


Limpieza y  desinfección

El modo principal de propagación del COVID-19 es de persona a persona, principalmente a través de la transmisión por gotitas. Por esta razón, las estrategias para la prevención de infecciones deben centrarse en esta forma de propagación, incluido el distanciamiento físico, cubrirse el rostro y la higiene de las manos.

La infección por fómites es menos probable. Sin embargo, debido a que el virus puede sobrevivir en ciertas superficies durante algún tiempo, es posible infectarse después de tocar una superficie contaminada con el virus y luego tocarse la boca, los ojos o la nariz. El lavado de manos frecuente como modalidad de contención es vital.

La limpieza debe realizarse según los protocolos establecidos, seguida de desinfección cuando sea apropiado. La limpieza normal con agua y jabón disminuye la carga viral y optimiza la eficacia de los desinfectantes. Al usar desinfectantes, se deben seguir las instrucciones del fabricante, incluida la duración del tiempo de permanencia, el uso de EPP si está indicado y la ventilación adecuada. Cuando sea posible, solo los productos etiquetados como seguros para los seres humanos y el medio ambiente.

Cuando no se dispone de estos desinfectantes, se pueden utilizar desinfectantes alternativos como lavandina diluida o soluciones de alcohol al 70%. Los niños no deben estar presentes cuando se usan desinfectantes y no deben participar en actividades de desinfección.

La mayoría de estos productos no son seguros para que los usen los niños, cuyos comportamientos de "manos a la boca" y tocarse frecuentemente la cara y los ojos los ponen en mayor riesgo de exposición tóxica.

Si es necesario desinfectar mientras los niños están en el aula, debe haber una ventilación adecuada y deben usarse productos no irritantes. Los desinfectantes como la lavandina y los que contienen compuestos de amonio cuaternario no deben usarse cuando hay niños y adolescentes presentes, porque son irritantes respiratorios.

En general, la eliminación de las superficies de alto contacto es preferible a la limpieza frecuente. Por ejemplo, las puertas del aula pueden dejarse abiertas en lugar de que los estudiantes abran la puerta al entrar y salir del aula, o la puerta se puede cerrar una vez que todos los estudiantes hayan entrado y luego desinfectar las manos.

Cuando no es posible eliminar el uso de superficies de alto contacto, las superficies que se usan con frecuencia, como bebederos, manijas de puertas, fregaderos y manijas de grifos, etc., deben limpiarse y desinfectarse al menos una vez al día y con la mayor frecuencia posible. Los baños, en particular, deben recibir una limpieza y desinfección frecuentes.

El equipo compartido, incluido el equipo de computación, teclados, material de arte y equipo de juego o de gimnasio, también debe desinfectarse con frecuencia. Se debe promover el lavado de manos antes y después de tocar el equipo compartido. Se deben utilizar prácticas de limpieza de rutina para las áreas interiores que no se han utilizado durante 7 o más días o para equipos exteriores.

Las superficies que no son de alto tacto, como librerías, armarios, tableros de pared o cortinas, deben limpiarse siguiendo el protocolo estándar. Lo mismo se aplica a los pisos o áreas alfombradas.

Los patios de recreo al aire libre / áreas de juego naturales solo necesitan mantenimiento de rutina, y se debe enfatizar la higiene de las manos antes y después del uso de estos espacios. Los equipos de juego al aire libre con superficies de alto contacto, como barandas, manijas, etc., deben limpiarse y desinfectarse regularmente si se usan continuamente.


Testeo y screening

Las pruebas virológicas son una parte importante de la estrategia general de salud pública para limitar la propagación del COVID-19. El CDC no recomienda la evaluación universal de estudiantes y personal. Es importante tener en cuenta que las pruebas virológicas solo muestran si una persona está infectada en ese momento específico.

También es posible que el resultado de la prueba virológica del frotis nasal sea negativo durante el período de incubación inicial de la infección. Por lo tanto, aunque un resultado negativo de la prueba virológica es tranquilizador, no significa que el estudiante o el personal de la escuela no vayan a desarrollar posteriormente COVID-19.

Un estudiante o miembro del personal de la escuela que haya tenido una exposición conocida al COVID-19 (por ejemplo, contacto cercano, a menos de 2 metros durante al menos 15 minutos, con una persona con infección por SARS-CoV-2 confirmada por laboratorio o enfermedad compatible con COVID-19), de acuerdo con las pautas de los CDC, deben ponerse en aislamiento durante 14 días a partir de la última exposición. En todos los casos, los funcionarios de salud locales deben tomar la determinación sobre la cuarentena y el rastreo de contactos.

Otro tipo de prueba son las pruebas de sangre serológicas para detectar anticuerpos contra el SARS-CoV-2. En el momento actual, las pruebas serológicas no deben usarse para la toma de decisiones individuales y no tienen lugar en las consideraciones de ingreso o exclusión de la escuela.

Además, los resultados de las pruebas serológicas no deben usarse para tomar decisiones sobre el regreso de las personas al lugar de trabajo. El CDC establece que las pruebas serológicas no deben usarse para determinar el estado inmunológico en individuos hasta que se establezca la presencia, durabilidad y duración de la inmunidad. La AAP recomienda que esta guía también se aplique a los entornos escolares.

Las escuelas deben tener una política sobre la detección de síntomas para los maestros y el personal y qué hacer si un estudiante o miembro del personal de la escuela se encuentra con síntomas. Los controles de temperatura y la detección de síntomas son una parte frecuente de muchos procesos de reapertura para identificar a las personas sintomáticas y excluirlas de la entrada a edificios y establecimientos comerciales.

La lista de síntomas de la infección por COVID-19 ha aumentado desde el comienzo de la pandemia y las manifestaciones de la infección por COVID-19 en los niños, aunque similares, a menudo no son las mismas que las de los adultos.

En primer lugar, se debe instruir a los padres para que mantengan a sus hijos en casa si están enfermos, y los miembros del personal deben quedarse en casa si están enfermos. Cualquier estudiante o miembro del personal con fiebre de 38 grados o más o síntomas de una posible infección por el virus COVID-19 no debe estar presente en la escuela.

Las políticas escolares con respecto a la detección de temperatura y los controles de temperatura deben equilibrar la practicidad de realizar estos procedimientos de detección para un gran número de estudiantes y personal con la información conocida sobre cómo los niños manifiestan y transmiten la infección por COVID-19.

En este momento, los CDC actualmente no recomiendan la evaluación universal de los estudiantes en la escuela, porque la evaluación puede no identificar a un estudiante que tiene una infección por SARS-CoV-2 y puede sobreidentificar a los estudiantes con diferentes enfermedades infantiles comunes.

Las escuelas deben desarrollar planes para una respuesta rápida ante un estudiante o miembro del personal con fiebre que se encuentra en la escuela, independientemente de la implementación de controles de temperatura o detección de síntomas antes de ingresar al edificio escolar.

En lugar de que se realicen controles de temperatura y detección de síntomas después de la llegada a la escuela, se pueden considerar métodos que permitan a los padres realizar y reportar síntomas y controles de temperatura realizados en el hogar. La epidemiología de la enfermedad en los niños, junto con la evidencia de la utilidad de los controles de temperatura en los sistemas de salud, puede justificar aún más este enfoque.

Las enfermeras escolares o auxiliares de enfermería deben estar equipadas para medir la temperatura de cualquier estudiante o miembro del personal que pueda enfermarse y deben tener un área identificada para separar o aislar a los estudiantes que puedan tener síntomas de COVID-19.

COVID-19 se manifiesta de manera similar a otras enfermedades respiratorias en niños. Aunque los niños manifiestan muchos de los mismos síntomas de la infección por COVID-19 que los adultos, algunas diferencias son dignas de mención.

Según los CDC, los niños pueden tener menos probabilidades de tener fiebre, pueden tener menos probabilidades de presentar fiebre como síntoma inicial y pueden tener solo síntomas del tracto gastrointestinal. Un estudiante o miembro del personal excluido debido a síntomas de COVID-19 debe comunicarse con su servicio de atención médica.


Ventilación

Hay estudios emergentes sobre el posible papel de la transmisión aérea. Aunque es posible que exista este tipo de transmisión en algunos entornos, la preponderancia de la evidencia en este momento sugiere que este no es un modo primario de transmisión. Además, las mascarillas faciales simples parecen ser bastante efectivas para disminuir la probabilidad de transmisión del SARS-CoV-2.

Teniendo esto en cuenta, los esfuerzos de mitigación deben centrarse en la prevención de la transmisión por gotitas. Sin embargo, la ventilación adecuada tiene un papel en la prevención de la propagación de cualquier patógeno respiratorio.

Los sistemas de calefacción, aire acondicionado y ventilación deben ser inspeccionados para un funcionamiento óptimo, los filtros deben estar dentro de su vida útil y se debe usar filtración de eficiencia MERV-13, si el equipo lo permite.


Otras Consideraciones

Educación

Se deben anticipar los impactos del tiempo perdido y el desarrollo socioemocional en los niños y adolescentes, y las escuelas deberán estar preparadas para ajustar los planes de estudio en consecuencia sin la expectativa de que todo el progreso académico perdido pueda recuperarse.

Los planes para compensar el progreso académico perdido debido al cierre de escuelas y la angustia asociada con el progreso académico perdido y la pandemia en general deben equilibrarse con el reconocimiento de la angustia probable de los educadores y estudiantes que persistirá cuando las escuelas vuelvan a abrir.

Si las expectativas académicas no son realistas, es probable que la escuela se convierta en una fuente de más angustia para los estudiantes (y educadores) en un momento en que necesiten apoyo adicional.

También es fundamental mantener un plan de estudios equilibrado con educación física continua y otras experiencias de aprendizaje en lugar de un énfasis exclusivo en las áreas de materias básicas. Además, debe fomentarse la mejora continua de las prácticas de aprendizaje a distancia, y los gobiernos deben proporcionar más fondos para brindar más apoyo (por ejemplo, Internet de banda ancha gratuita universal).

Alumnos con discapacidades

El impacto de la pérdida de tiempo de instrucción y los servicios relacionados, incluidos los servicios de salud mental, terapia ocupacional, física y del lenguaje durante el período de cierre de las escuelas, es significativo para los estudiantes con discapacidades.

Todos los estudiantes, pero especialmente aquellos con discapacidades, pueden tener más dificultades con los aspectos sociales y emocionales de la transición fuera y de regreso al entorno escolar. El personal escolar debe desarrollar un plan para asegurar una revisión de cada niño y adolescente para determinar las necesidades de educación compensatoria para ajustar el tiempo de instrucción perdido, así como otros servicios relacionados.

Salud conductual / apoyo emocional para niños y adolescentes

Las escuelas deben anticipar y estar preparadas para abordar una amplia gama de necesidades de salud mental de los niños y el personal cuando las escuelas vuelvan a abrir. La preparación para el control de infecciones es vital y ciertamente compleja durante una pandemia en evolución. Pero el impacto emocional de la pandemia, el dolor debido a la pérdida, las preocupaciones financieras/laborales y el aislamiento social también exige una cuidadosa atención y planificación.

Las escuelas deben estar preparadas para adoptar un enfoque de apoyo a la salud mental y, al igual que en otras áreas, el apoyo a la salud mental requerirá fondos adicionales para garantizar la dotación de personal adecuada y la capacitación de ese personal para abordar las necesidades de los estudiantes y el personal de las escuelas.

Las escuelas deben considerar brindar capacitación a los educadores sobre cómo hablar y apoyar a los niños durante y después de la pandemia de COVID-19. Los estudiantes que requieran apoyo de salud mental deben ser derivados a profesionales de salud mental.

El suicidio es la segunda causa principal de muerte entre los adolescentes o jóvenes de 10 a 24 años en los Estados Unidos.

En caso de que sea necesario el aprendizaje a distancia, las escuelas deben desarrollar mecanismos para evaluar a los jóvenes de forma remota si los educadores o miembros de la familia expresan preocupaciones y deben establecer políticas, incluidos mecanismos de derivación para los estudiantes que necesiten evaluación en persona, incluso antes de las escuelas reabrir.

Los profesionales de la salud mental de las escuelas deben participar en la elaboración de mensajes para los estudiantes y las familias sobre la respuesta a la pandemia. Los mensajes basados ​​en el miedo que se usan ampliamente para fomentar el distanciamiento físico estricto pueden causar problemas cuando las escuelas reabran, porque el riesgo de exposición al COVID-19 puede mitigarse, pero no eliminarse. Comunicarse de manera efectiva es especialmente crítico.

Cuando las escuelas vuelvan a abrir, ya deberían existir planes para llegar a las familias cuyos estudiantes no regresan por diversas razones. Este acercamiento es especialmente crítico, dada la alta probabilidad de ansiedad por separación y agorafobia en los estudiantes.

Los estudiantes pueden tener dificultades con los aspectos sociales y emocionales de la transición al regreso al entorno escolar. Se requieren consideraciones especiales para los estudiantes con ansiedad, depresión y otras condiciones de salud mental preexistentes. Los estudiantes que enfrentan otros desafíos, como la pobreza, la inseguridad alimentaria y la falta de vivienda, pueden beneficiarse de apoyo y asistencia adicionales.

Las escuelas deben incorporar adaptaciones y apoyos académicos para todos los estudiantes que aún pueden tener dificultades para concentrarse o aprender debido al estrés o situaciones familiares agravadas por la pandemia.

Es importante que el personal de la escuela no anticipe ni intente ponerse al día con el tiempo académico perdido en un momento en que los estudiantes y los educadores pueden tener dificultades para volver al ritmo habitual. Estas expectativas deben comunicarse a los educadores, estudiantes y miembros de la familia para que la escuela no se convierta en una fuente de más angustia.

Salud mental del personal

Se debe reconocer el impacto personal en los educadores y personal escolar. De la misma manera que los estudiantes van a necesitar apoyo para regresar efectivamente a la escuela, no se puede esperar que los maestros tengan éxito en la enseñanza de los niños sin que se atiendan sus necesidades de salud mental.

La presión sobre los maestros este año, ya que se les ha pedido que enseñen de manera diferente mientras apoyan sus propias necesidades y las de sus familias, ha sido significativa, y traerán ese estrés de regreso a la escuela a medida que las escuelas vuelvan a abrir.

Durante una crisis, las personas se benefician de una comunicación clara y regular de una fuente de información confiable y la oportunidad de dialogar sobre inquietudes y necesidades y poder contribuir de alguna manera al proceso de toma de decisiones. El cambio es más difícil en el contexto de una crisis y cuando la previsibilidad está gravemente comprometida.

Inseguridad alimentaria

La pandemia de coronavirus ha provocado un aumento del desempleo y la pobreza para las familias, lo que probablemente aumentará aún más el número de familias que experimentan inseguridad alimentaria.

La planificación de reingreso a la escuela debe considerar a los muchos niños y adolescentes que ya experimentan inseguridad alimentaria (especialmente las poblaciones de bajos ingresos) y que tendrán acceso limitado a la comida escolar si las escuelas permanecen cerradas.

Los efectos a corto y largo plazo de la inseguridad alimentaria en niños y adolescentes son profundos. Debe coordinarse la entrega de comida en lugares accesibles y considerar la posibilidad de proporcionar comida para varios días para reducir la carga de las familias.

Se deben hacer planes sobre cómo los estudiantes que participan en programas de alimentación escolar recibirán alimentos en caso de cierre de la escuela o si no pueden asistir debido a enfermedad o infección por SARS-CoV-2.

Vacunas

Los requisitos de vacunación escolar existentes deben mantenerse y no aplazarse debido a la pandemia actual. Además, aunque la vacunación contra la influenza generalmente no es un requisito para la asistencia a la escuela, en el próximo año académico, se debe recomendar para todos los estudiantes y el personal.

Los síntomas de la influenza y la infección por SARS-CoV-2 son similares y tomar medidas para prevenir la influenza disminuirá la incidencia de la enfermedad en las escuelas y el tiempo educativo perdido y los recursos necesarios para manejar tales situaciones por parte del personal escolar y las familias. Debe considerarse exigir la vacunación contra la influenza para todos los miembros del personal.

Los pediatras deben trabajar con las escuelas y las autoridades de salud pública locales para promover los mensajes de vacunación infantil mucho antes del comienzo del año escolar. Es vital que todos los niños reciban las vacunas recomendadas a tiempo y que se pongan al día si están atrasados ​​como resultado de la pandemia.

La capacidad del sistema de atención de la salud para respaldar una mayor demanda de vacunas debe abordarse a través de un enfoque coordinado y colaborativo entre todos los entes que atiendan a los niños, incluidas las escuelas.

 

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