Cómo se generan noticas falsas sobre salud | 20 ENE 22

El peligro oculto del "Dr. Google"

La manera en la que recopilamos información sanitaria en Internet puede dar lugar a creencias erróneas aunque consultemos fuentes fiables

El problema está en los sesgos de nuestras estrategias de búsqueda, que tienden a dar pesos equivocados a los datos, según un estudio experimental de la Universidad de Deusto. Las investigadoras señalan que este fenómeno afecta especialmente a los antivacunas.

Internet es una de las principales fuentes de consulta de información sanitaria y hay páginas web que gozan de la confianza de los profesionales de la salud. Pero el enorme volumen de información –y desinformación– disponible en la red exige un filtrado de los datos con estrategias de búsqueda selectivas.

Investigadoras de Fundamentos y Métodos de la Psicología de la Universidad de Deusto han estudiado la relación entre las estrategias de búsqueda y las creencias erróneas sobre la información de salud. Según los resultados de su trabajo, esta desinformación puede surgir por la manera de recopilar y sesgar los datos, a pesar de que las fuentes a las que acudimos o la información recabada sean correctas.

En el experimento, las estrategias de búsqueda con sesgo confirmatorio encontraban una relación entre medicamento y enfermedad que en realidad no existía

Manuela Moreno-Fernández, investigadora principal y doctora en Psicología por la Universidad de Deusto, explica a SINC que estas creencias erróneas pueden surgir si no tenemos una estrategia de búsqueda equilibrada: “Podemos recoger información que sobrerrepresenta un determinado evento e infrarrepresenta a otro. Si esto ocurre, podemos adquirir creencias que no son del todo correctas a pesar de que la información sea verídica y fiable”.

Este sesgo puede generar una desinformación que no está basada en el contenido de los datos, cuya responsabilidad recaería sobre quién los publica, sino en una conducta propia del usuario y de cómo recaba esa información.  “En internet existe el riesgo de no recopilar información de calidad, de fuentes fiables o autorizadas; pero un riesgo alternativo es que, pese a ir a una fuente fiable, podemos estar recogiendo información sesgada, una pequeña porción de la realidad que no representa el conjunto”, detalla.

Para demostrarlo, las investigadoras han trabajado con una especie de videojuego en el que los participantes debían buscar si un fármaco ficticio generaba una enfermedad inventada. Con esta tarea, observaron que cuando las estrategias de búsqueda estaban afectadas por un sesgo confirmatorio –las consultas se hacían para confirmar una creencia–, los participantes en el experimento sí encontraban una relación entre el medicamento y la enfermedad, a pesar de que esta relación no existía.

“Si no sabemos qué estrategias usan los motores de búsqueda para proporcional información, tampoco sabemos si nos ofrecen datos libres de sesgos”, advierte la investigadora Moreno-Fernández

En el estudio han trabajado, según explica Moreno-Fernández, con metodología experimental de laboratorio. “Son situaciones ficticias que nos permiten mucho control de la situación y de las variables que puedan intervenir en el proceso”, asegura. Las científicas sugieren incluir para futuros estudios situaciones propias de las búsquedas del mundo real, como Google y el algoritmo de su motor de búsqueda, que puede sesgar los resultados que le ofrece al usuario.

 

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