Las novedades día a día | 16 NOV 19

Sesiones Científicas AHA 2019

Uno de los encuentros más importantes de la agenda científica mundial convoca a expertos para una puesta el día acerca de las enfermedades cardiovasculares
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Fuente: IntraMed 
Objetivos en HTA

Beneficios y costos de un mayor tratamiento para lograr objetivos de presión arterial más bajos

Puntos destacados de la investigación:

  • Según un nuevo análisis del ensayo SPRINT, tratar la hipertensión para lograr un objetivo de presión arterial más baja, un número sistólico (el número superior) de 120 en lugar de 140 mm Hg, podría dar lugar a un año o más de vida a los adultos de mediana edad o de edad avanzada.
     
  • En un análisis independiente sobre el tratamiento de un mayor número de personas de acuerdo con las directrices sobre hipertensión actualizadas, se determina la mayor rentabilidad desde hace más de una década mediante la examinación a adultos de edad avanzada con cardiopatías.

DALLAS

En las sesiones científicas del 2019 de la American Heart Association en Filadelfia, se presentaron dos estudios en los que se examinan los beneficios y los costos del tratamiento de hipertensión arterial de forma más intensiva, con el objetivo de obtener medidas de presión arterial más bajas.

En un estudio independiente, se analizó la rentabilidad de la implementación incremental de un tratamiento para la hipertensión arterial según las directrices de presión arterial del 2017 del American College of Cardiology/American Heart Association para subgrupos desde riesgos de episodios cardiovasculares más altos a más bajos y se demostró que enfocarse en los pacientes de mayor riesgo sería rentable durante más de 10 años.

En todo el mundo, se calcula que 113 millones de personas padecen hipertensión arterial o hipertensión, lo que provoca aproximadamente el 13% de todas las muertes, según la Organización Mundial de la Salud. Casi 1000 personas mueren cada día en los EE: UU. por una hipertensión arterial como causa principal o contribuyente, de acuerdo con los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Efecto del control intensivo de la presión arterial en el intervalo de vida residual en el ensayo SPRINT (presentación del póster MDP233)

En la investigación sobre el cuidado de la hipertensión y la duración del ciclo de vida se puso de manifiesto que, con un control más intensivo de la presión arterial, centrado en una presión arterial sistólica objetivo inferior a 120 mm Hg, una persona de 50 años podría vivir casi tres años más. Con el fin de lograr una presión arterial objetivo más baja, los pacientes adoptaron hábitos de vida saludables y tomaron medicamentos para la presión arterial según lo prescrito.

“Se trata de pasos importantes para prolongar su vida sin enfermedades ni discapacidades”, afirmó el autor principal del estudio, Muthiah Vaduganathan, M.D., M.P.H., instructor de medicina en la Harvard Medical School y médico asociado en el Brigham and Women's Hospital de Boston. Brian Claggett, Ph.D., profesor adjunto de medicina de la Harvard Medical School, fue el primer coautor del estudio y desarrolló inicialmente estos métodos para estimar los beneficios a largo plazo de las intervenciones analizadas en ensayos clínicos más cortos.

Según las estimaciones de la investigación, a los 65 años, el tratamiento intensivo podría prolongar la vida en más de un año. Con un tratamiento intensivo, se espera que una persona de 80 años viva casi 10 meses más.

“La hipertensión arterial se ha señalado como una de las razones por las que se estancó el progreso en la reducción de las muertes relacionadas con enfermedades cardíacas en Estados Unidos”, comentó Vaduganathan. “Estos datos reafirman que un control más estricto de la presión arterial, especialmente cuando se inicia a temprana edad, puede prolongar significativamente la vida de las personas”.

El nuevo estudio se basa en los resultados del 2015 del ensayo SPRINT (Systolic Blood Pressure Intervention Trial), en el que se analizó el valor del tratamiento intensivo de la presión arterial para reducir las lecturas sistólicas a un objetivo más bajo (por debajo de 120 mm Hg, en lugar del valor objetivo utilizado habitualmente de por debajo de 140 mm Hg).

En SPRINT, en el que se hizo un seguimiento de los pacientes durante un período de hasta seis años, se descubrió que el enfoque intensivo redujo el riesgo de episodios cardiovasculares de los pacientes en un 25%. Estos episodios incluyeron ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y muerte por causas cardiovasculares.

En SPRINT, participaron adultos de mediana edad y de edad avanzada con lecturas sistólicas de 130 a 180 mm Hg, que presentaban un riesgo de sufrir cardiopatías, pero no padecían diabetes. Los pacientes corrían un alto riesgo de padecer cardiopatías si presentaban al menos uno de los siguientes síntomas: indicios de enfermedades cardiovasculares que no hayan llegado a ser accidentes cerebrovasculares, una escala de riesgo cardiovascular elevada en 10 años, una enfermedad renal crónica o si tenían 75 años o más.

En este análisis, se evaluaron los datos de SPRINT para proyectar los períodos de vida completos de los pacientes tratados de forma intensiva, a fin de lograr una presión arterial objetivo más baja de 120 mm Hg, y de aquellos que recibieron cuidados convencionales (presión arterial sistólica objetivo de menos de 140 mm Hg).  

Según el estudio, en todos los grupos de edad, el tratamiento intensivo de la hipertensión arterial prolongó la vida de los pacientes entre un 4% y un 9%, en comparación con los cuidados convencionales. “En contraste con los pacientes de edad avanzada, los pacientes de mediana edad presentaban el mayor beneficio absoluto, ya que comienzan con una vida futura más prolongada y pueden recibir el tratamiento intensivo durante un período más prolongado”, comentó Vaduganathan.

“En este análisis del ensayo [SPRINT], se indica que se puede vivir más años mediante un control más intensivo de la presión arterial”, afirmó Mitchell S.V. Elkind, M.D., presidente electo de la American Heart Association, presidente del comité asesor de la American Stroke Association, un departamento de la American Heart Association, y profesor de neurología y epidemiología en la Universidad de Columbia de Nueva York.

“Cuando les comentas a las personas que la reducción de la presión arterial va a disminuir sus posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular o un ataque cardíaco en un 25%, que es lo que se demostró en el ensayo [SPRINT], se preguntan ¿qué significa ese número en realidad?

En este análisis, se sugiere que si un hombre de 50 años reduce su presión arterial al valor objetivo [la presión arterial más baja], podría prolongar su vida unos 3 años en promedio”.

Los coautores son Brian L. Claggett, Ph.D. (primer coautor); Stephen P. Juraschek, M.D., y Scott D. Solomon, M.D. Los datos públicos del autor se encuentran en el resumen.

Rentabilidad del tratamiento de la hipertensión de acuerdo con las directrices sobre la hipertensión del 2017 del American College of Cardiology/American Heart Association (presentación del póster MDP234)

En el estudio de rentabilidad, se analizó la mejor forma de implementar las directrices recientes de ACC/AHA, que redujeron las presiones arteriales que definían la hipertensión a partir de las lecturas de 140/90 mm Hg o superiores a 130/80 mm Hg o superiores.

Además de tratar a todos los adultos con una presión arterial de 140/90 mm Hg o superiores, las directrices del 2017 recomiendan el tratamiento farmacológico para determinados pacientes con presiones arteriales que oscilen entre 130-139/80-89 mm Hg si han sufrido un episodio cardiovascular, como un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular, o si presentan un alto riesgo de padecer un primer episodio en un plazo de 10 años.

“En comparación con las directrices sobre la hipertensión del séptimo informe del 2003 del Joint National Committee, las directrices del 2017 de ACC/AHA aumentaron el número de personas diagnosticadas y aptas para el tratamiento de la hipertensión, y los objetivos de presión arterial recomendados de <130/80 mm Hg para todos los pacientes”, afirmó la autora principal del estudio, Joanne M. Penko, M.S., M.P.H., analista de datos de investigación de la Universidad de California en San Francisco.

Los autores evaluaron la rentabilidad de la implementación de las directrices del 2017 de ACC/AHA en 10 años, en comparación con las directrices del séptimo informe del 2003, incluidos los costos de tratamiento de la hipertensión pagados (prescripción de medicación y visitas de control), junto con los costos del cuidado de la salud no pagados debido a la prevención de cardiopatías y episodios de accidentes cerebrovasculares.

Los años de vida ajustados por calidad (AVAC) cuantificaron la salud que se obtendría mediante la implementación de las directrices sobre la hipertensión del 2017. El ACC y la AHA consideran que las estrategias de cuidado de la salud con un costo por años de vida ajustados por calidad (AVAC) obtenido inferior a 50.000 USD tienen un valor alto, que aquellas que oscilan entre los 50.000 USD y los 150.000 USD por AVAC tienen un valor intermedio, y aquellas con costos superiores a los 150.000 USD por AVAC tienen un valor bajo.

En este análisis, en que se comparan las directrices del 2017 con las directrices del 2003, se descubrió lo siguiente:

  • El tratamiento de todos los adultos de entre 35 y 84 años según las directrices sobre la hipertensión del 2017 fue un tratamiento con un valor alto a intermedio en algunos hombres, pero no en todos, y un valor generalmente más bajo en las mujeres.
     
  • La incorporación de los objetivos del tratamiento más intensivos de las directrices del 2017 fue muy rentable en los últimos 10 años en hombres de 65 a 84 años y mujeres de 75 a 84 años con enfermedades cardiovasculares existentes, en las que los costos por AVAC obtenidos fueron inferiores a 50.000 USD.
     
  • El tratamiento de pacientes de alto riesgo sin enfermedades cardiovasculares previas solo obtuvo un valor intermedio de rentabilidad en la mayoría de los adultos con valores iniciales de presión arterial de 140/90 mm Hg o superiores y no fue rentable en aquellos con valores iniciales de presión arterial de entre 130 y 139/80 y 89 mm Hg.

“Los estudios anteriores han demostrado que, en comparación con la ausencia de tratamiento, el tratamiento de la hipertensión arterial según el séptimo informe del 2003 es rentable a lo largo de 10 años”, observó Penko. “Nos sorprendió descubrir en nuestro estudio que este no fue el caso de todos los pacientes indicados para el tratamiento con medicamentos en las directrices del 2017”.

“Los resultados del estudio sugieren un enfoque incremental para implementar las directrices sobre la hipertensión del 2017 de ACC/AHA, si nos centramos primero en recursos limitados para tratar a los adultos de edad avanzada y de mayor riesgo, a fin de lograr una presión arterial objetivo intensiva”, comentó. “Es necesario que se lleven a cabo más investigaciones para comprender mejor el equilibrio entre los beneficios y las consecuencias del tratamiento de por vida, especialmente en adultos jóvenes”.

Para su análisis, los investigadores utilizaron un modelo de simulación por computadora ampliamente probado, el Cardiovascular Disease Policy Model, para calcular los costos de tratamiento en una década y los beneficios para la salud de los pacientes mediante el empleo de las directrices del 2017, en primer lugar, a los adultos de EE. UU. con el mayor riesgo de padecer cardiopatías y, a continuación, de forma gradual, a grupos de menor riesgo, hasta que las directrices se implementen por completo.

El nivel de riesgo se determinó en función de la presión arterial inicial de los pacientes, el historial de cardiopatías o accidentes cerebrovasculares (o una escala de riesgo elevada para un problema cardiovascular futuro), el sexo y el grupo de edad.

“Este fue un estudio de simulación muy claro. Lo que descubrieron en su análisis fue que, mediante la reducción de la presión arterial a estos nuevos objetivos, se produjeron algunos beneficios: la reducción de los episodios cardiovasculares como el accidente cerebrovascular y el ataque cardíaco, pero también los costos”, señaló Mitchell S.V. Elkind, M.D., presidente electo de la American Heart Association, presidente del comité asesor de la American Stroke Association, un departamento de la American Heart Association, y profesor de neurología y epidemiología en la Universidad de Columbia de Nueva York.

“Por lo tanto, siempre existe este intento de equilibrio. Nos gustaría reducir la presión arterial en tantas personas como sea posible, pero tenemos que equilibrarla con los costos, sobre todo si se considera a nivel de la población. Los beneficios en relación con la salud superaron significativamente a los costos, sobre todo para aquellas personas de edad avanzada y que presentaban indicios de enfermedad cardiovascular”.

Los coautores son Brandon K. Bellows, Pharm.D., M.S.; Gabriel S. Tajeu, Dr.P.H.; M.P.H.; David Guzman, M.S.P.H.; Pamela G. Coxson, Ph.D.; Kirsten Bibbins-Domingo, Ph.D., M.D., M.A.S., y Andrew E. Moran, M.D., M.P.H. El National Heart, Lung y Blood Institute financió el estudio.

 

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