Influencias y valores en la "era del vacío" | 11 AGO 19

Una entrevista al influencer Puppo Onphalos Umbilikus

Una parodia de influencer en la época del individualismo narcisita y el simulacro
Autor/a: Ricardo T. Ricci 

Una oportunidad inédita ésta de acceder a la intimidad de tan distinguido personaje de nuestra época. Miles de seguidores en Instagram y Twitter, su palabra y sus imágenes marcan la tendencia de una época que a gritos pide modelos y ejemplos. Una comunidad huérfana de líderes e ídolos, desprovista de ideologías y creencias, encuentra en el gran Puppo un norte a seguir, una estrella que guía el camino.

Dada la cantidad enorme de seguidores, los efectos de sus consejos se ven inmediatamente plasmados en lo cotidiano. Su influencia modela al mundo. Hijo de madre griega y padre lituano, encarna a la vez, la frialdad del nórdico y el pragmatismo de sus ancestros griegos y fenicios. Todo un personaje que está logrando que los tiempos se adapten a él. Transcribo sólo un resumen de la entrevista; me permitió estar con él más tiempo del que puedo describir acá.


Entrevista

¿Qué puedes contarnos de tu infancia?

La época más linda de mi vida. Fui hijo único, tuve siempre tuve a mi Mami y a mi Papi sólo para mí. Participaban en la Unión de padres, eran amigos de todas las maestras, me adoraban las seños. No era bueno estudiando, no me dedicaba, me entretenía con otras cosas, contaba cuentos, era popular por mis chistes y burlas. Mis compañeros se encantaban conmigo, les hacía gracia que todo me chupara un huevo. Al final del año siempre pasaba de grado. Fui muy afortunado todo el mundo me cuidaba y me daba con todos los gustos.

¿Tu juventud?

Bueno, dirás la primera parte de mi juventud, todavía soy un pendejo recién tengo 34. Mi juventud excelente. Decidí no estudiar ni trabajar. Mis necesidades estaban satisfechas por mis viejos que son unos divinos. Tele, mucha tele. Youtube desde niño. Videos, locuras, excentricidades, ser uno mismo viste. Pronto advertí que si resultaba divertido la gente me rodeaba, me tomaba como modelo, hasta me imitaba. Busco que cada paso que doy me satisfaga, que llame la atención, que los chicos me sigan. Soy famoso, ocupo el centro de atracción, la guita luego viene sola.

¿Cómo ves al país?

¿Al mío? Lo veo re bien. De todos modos casi no estoy acá, o soy virtual (risas) o estoy viajando para buscar escenarios adecuados que me rodeen. Al país lo veo bien, mucha gente viaja, los bares se llenan, los dólares se agotan, mis fans me esperan horas de horas a la entrada del country. Papi, que es contador, me dice que estamos pagando todo, luz, gas, tarjeta, le tele, los impuestos y demás sin inconvenientes, ni se nota. Si yo estoy bien, el país está bien.

Hay muchos chicos pobres y que no reciben educación.

Si, se ve que hay, veo las villas desde la autopista. Menos mal que donde yo vivo no hay, por lo menos no los veo. Debe ser fea la pobreza. Ahora hay muchos que les gusta, que son vagos. Mami comenta que incluso les dan plata. No van a las escuelas de vagos, yo por lo menos iba y me hice mi lugar.

Les dan la leche, les dan las vacunas, des dan los útiles, comen en las escuelas, aprender a leer gratis. En resumen tienen más suerte que yo. Trato de que estás cosas no me afecten y lo logro, estoy expuesto todo el día no me puedo dar el lujo de un bajón. Alguien se tiene que ocupar de los pobres.

¿Te parece que hay más obra pública?

Justo ayer me fui a hacer unas fotos y un videíto en el puerto nuevo. Hay obra pública. A casa llego sin que el auto abandone el pavimento. La zona en que vivo, y no me refiero sólo al country, está re bien, pavimento, luz, seguridad.

Supongo que no en todos lados es igual, pero tengo la suerte que a mí y a mis papis no nos afecte. Para hacer lo que hago hay que estar bien, y yo estoy bien. Seguramente el estado se encargará - creo que se está ocupando de ello – que todos estén un poco mejor. Es ocupación de ellos, para eso los votaron. Yo pago los impuestos que tengo que pagar y exijo mis beneficios por eso y que también se distribuya.

¿El interior del país?

Ahh, son divinos. Me vienen a ver por miles, tengo cientos de miles de seguidores. Es gente sencilla por supuesto, pero son muy afectuosos. Claro, como viven en la escasez de sus provincias les deslumbran las luces que me rodean, les encanta mi onda, imitan mis jeans plateados, hasta se ponen todos el pañuelito en el cuello con el nudo al costado.

Son divinos, gente buena, sacrificada y laburante pero buena. Acudo a ellos para darles una alegría. Te imaginas…vivir en un pueblo, diversión cero. Un bajón, la muerte misma. Me encanta recibirlos, les dejo que me toquen, les regalo fotos autografiadas, les distribuyo algunos chocolates y caramelos. Ellos siempre agradecidos, siempre respetuosos y admirados con la estrella que viene de la capital. En este caso yo.

 

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