Redes sociales y biológicas | 26 MAY 19

Salud y enfermedad: estados emergentes adaptativos

La salud es un estado de adaptación único para cada persona. Este estado subjetivo debe distinguirse del estado objetivo de la enfermedad
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Autor: Joachim P. Sturmberg, Martin Picard, David C. Aron, Jeanette M. Bennett, Johannes Bircher, et al Fuente: Front. Med., 28 March 2019 https://doi.org/10.3389/fmed.2019.00059 Health and Disease—Emergent States Resulting From Adaptive Social and Biological Network Interactions
Las respuestas a los estresores

Las respuestas a los estresores son la clave para entender la salud, la enfermedad y la enfermedad

La cantidad de factores estresantes se ha definido como la cantidad y la gravedad de los eventos estresantes o factores estresantes que contribuyen a una carga alostática general.

Si bien los factores estresantes a corto plazo promueven la adaptación en un entorno en constante cambio, los niveles persistentes y / o altos de factores estresantes contribuyen a una desregulación fisiológica duradera a través de mediadores neuroendócrinos, autonómicos, inmunes y metabólicos (81).

Estas perturbaciones dan lugar a cambios epigenéticos a nivel celular (82) y dan lugar a la acumulación de daños en el SNC o en los órganos y, en última instancia, conducen a la aparición de enfermedades fenotípicas y a una mayor mortalidad prematura (26, 83).

Interacciones entre órganos de la red: la próxima escala espacial más grande

A nivel orgánico, las interacciones de red entre diferentes órganos determinan los fenotipos de salud y enfermedad (31).

De hecho, al eje HPA se le atribuye un papel neuroendócrino central, ya que se ha demostrado que tiene funciones de interfaz clave entre los dominios biológicos y psicosociales.  Además, el eje HPA también está diseñado para equilibrar las actividades pro y antiinflamatorias, y es el principal mediador y regulador entre las perturbaciones internas y externas del sistema (84, 85).

Además, hay una conversación cruzada entre el sistema inmunológico y el cerebro; las citocinas periféricas pueden estimular el eje HPA (86) e inducir el comportamiento de la enfermedad (87, 88) a través de vías indirectas [p. ej., el nervio vago (63)] o directa (p. ej., cruzar porciones con fugas de la barrera hematoencefálica) (89, 90).

Teniendo en cuenta el papel del eje HPA en las interacciones entre órganos dentro de un marco científico de red, sus bordes y nodos tienen diferentes valores y direcciones. Debido a estos bordes HPA, la activación del SNC y el cortisol, la salida principal del eje HPA, tienen el potencial de influir en casi todas las células del cuerpo, lo que las convierte en una característica integral para vincular múltiples sistemas fisiológicos.

Si bien la disfunción en un sistema de órganos puede estimular los ejes del SNC y HPA y, por lo tanto, desencadenar disfunciones en otros sistemas de órganos, las disfunciones de los ejes del SNC y HPA pueden afectar los sistemas corporales periféricos, con la consecuencia de "crear una enfermedad".

Por lo tanto, el eje HPA puede desempeñar un papel especial para limitar o aumentar la vulnerabilidad de diferentes órganos, similares a los que describen las fallas en cascada en una red eléctrica (91). Sin embargo, otros órganos también pueden desempeñar un papel fundamental similar en la red de órganos humanos.

El árbol vascular es una estructura que ocupa espacio y preserva el volumen; su naturaleza fractal permite un flujo uniforme de sangre a través de la red y conecta sistemas de órganos (30). Sus bordes vasculares suministran a los órganos oxígeno, nutrientes y agua, evitan los productos de degradación metabólica y señalan las consecuencias del distress en una parte del sistema en toda la red (por ejemplo, mediante el transporte de hormonas) (31).

Esta comprensión de la red de interacciones entre órganos ha resultado en estudios empíricos para respaldar los complejos modelos de redes adaptativas que vinculan la biología humana y el entorno psicosocial en la salud y la enfermedad (12).

Los impactos ambientales en la salud y la enfermedad: la escala macro

Para que el entorno externo, tanto físico como sociocultural y político, afecte la salud y la enfermedad a lo largo de la vida (92), debe causar perturbaciones de la fisiología interna (29).

Los efectos en la salud del ambiente externo son el resultado de las funciones neuroendócrinas y CNS desreguladas, tal como se describe, y si son persistentes tienen consecuencias epigenéticas a través de los efectos reguladores de los genes, como lo describe el campo emergente de la genómica social (53, 93, 94).

Estos campos de estudio proporcionan la racionalidad fisiológica para comprender la abrumadora evidencia epidemiológica de las influencias restrictivas del nivel macroeconómico del estado socioeconómico en la salud (92).

Educación deficiente, vivienda, condiciones de trabajo o subempleo, bajos ingresos, segregación social y discriminación racial, con frecuencia junto con factores de riesgo personales, como el consumo de tabaco, mala nutrición y falta de actividad física, inmunorregulación desregulada que resulta en un aumento de la actividad proinflamatoria que conduce a la enfermedad y mala salud (95-99).

Los estados de salud emergen de las interacciones de redes integradas

Cada uno de los cuatro estados de salud: (1) salud subjetiva en ausencia de enfermedad objetiva, (2) salud subjetiva en presencia de enfermedad objetiva, (3) enfermedad en ausencia de enfermedad objetiva y (4) enfermedad en presencia de la enfermedad objetiva: surge de las interacciones de la red integrada entre múltiples escalas de estructura y función a lo largo del tiempo (un resultado no determinista).

Como todas estas redes están interconectadas dentro de un complejo sistema adaptativo, se influyen mutuamente.

Esta comprensión de la red integrada explica las observaciones de que incluso las diferencias menores en los entornos, las percepciones o la función biológica pueden llevar a adaptaciones de las experiencias de salud y / o enfermedad, y que a menudo se superponen con los hallazgos objetivos de la enfermedad (Figura 4).

A nivel clínico, el grado de adaptación total del sistema de una persona a la luz de estas dinámicas de red se puede medir clínicamente subjetivamente como salud autoevaluada (35, 100–103) y objetivamente, por ejemplo, como variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) (104, 105).

Las interdependencias descendentes y ascendentes de la salud y la enfermedad. El modelo destaca las relaciones clave "en red" entre los factores externos y los mecanismos internos de las experiencias de salud y enfermedad de la persona. 

 

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