Escepticemia por Gonzalo Casino | 17 SEP 18

Polución informativa

Sobre la veracidad de la información, las noticias falsas y la intención de causar daño
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Autor/a: Gonzalo Casino Fuente: IntraMed / Fundación Esteve 

Los rumores y las noticias falsas no son algo nuevo. Se han utilizado en la guerra, en la política, en la economía y en todo tipo de disputas. También en la ciencia y la medicina; pensemos, sin ir más lejos, en la información sobre el cambio climático, el sida, el ébola o las vacunas. Pero las redes sociales y la tecnología han magnificado un problema del que quien más quien menos ya es consciente. El término fake news (noticas falsas o falseadas) ha irrumpido con fuerza, pero los más sagaces han advertido que se queda corto, pone erróneamente el foco en el periodismo (en cierto modo, noticia falsa es un oxímoron) y desvirtúa un problema más complejo, el de la polución informativa. El ecosistema informativo está ciertamente contaminado por bulos, noticias erróneas, contenidos inventados, descontextualizaciones y manipulaciones varias, y esto nos obliga a repensar individual y colectivamente sobre la calidad y los intereses que hay detrás de la información.

No es lo mismo una noticia errónea como consecuencia de un periodismo deficiente que una información inventada

El problema trasciende a los medios de comunicación y al concepto de noticia falsa, que resulta inapropiado y poco práctico para dar cuenta de toda la gama de contenidos falsos, las formas en las que se difunden y las intenciones de quienes los crean y propagan. Porque no es lo mismo una noticia errónea como consecuencia de un periodismo deficiente que una información inventada, y no es lo mismo una noticia veraz difundida por interés público que una información también verdadera pero propagada para hacer daño a alguien. No basta con considerar solo la veracidad de la información, hay que tener en cuenta también si la información pretende o no causar daño, según ha propuesto Claire Wardle, investigadora del Shorenstein Center de la Universidad de Harvard y directora del proyecto First Draft. De acuerdo con esta doble dimensión, Wardle recomienda distinguir entre misinformation (información errónea), cuando la información es falsa pero no se quiere causar daño; desinformation (desinformación), cuando es falsa y se pretende causar daño con ella, y malinformation (información malintencionada), cuando es cierta, pero se pretende perjudicar a alguien revelando información generalmente privada.

 

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