Michael W. Young, Premio Nobel de Medicina | 03 JUL 18

“La alteración del sueño y los ritmos circadianos puede dañar la salud”

El premio Nobel de Medicina advierte sobre los riesgos de ignorar los relojes biológicos del cuerpo
Autor/a: Bruno Martín El País, Madrid

La vida en la Tierra no es constante a lo largo del día. Los animales, las plantas, incluso las bacterias varían su actividad con un ritmo adaptado a las rotaciones de 24 horas del planeta. Cada célula porta un reloj bioquímico interno que, gracias a la acumulación nocturna de ciertas proteínas y a la degradación de las mismas durante el día, asegura la periodicidad de procesos tan importantes como el sueño o el hambre, en el caso de los animales. Michael W. Young (Miami, 1949) es uno de los científicos que descubrió cómo funciona el reloj. Junto con Jeffrey C. Hall y Michael Rosbash recibió el Premio Nobel de Medicina el año pasado por describir el sistema de autorregulación de estas proteínas que gobierna los ritmos circadianos (del latín circa, alrededor, y dies, día).

“La alteración del sueño y de los ritmos circadianos puede dañar la salud” Preguntas que te haces cada año sobre el cambio de hora

Young empezó sus experimentos con moscas del vinagre, pero los científicos saben que estos relojes están presentes en todos los organismos multicelulares y también en microbios de una sola célula. Ahora, el genetista de la Universidad de Rockefeller está centrado en descubrir qué papel juegan los relojes circadianos en la regulación del sueño humano. “Qué agradable ha sido, poder empezar con la mosca y 40 años más tarde estar descifrando el mismo problema en los humanos”, decía Young la pasada semana durante un acto en Madrid, al que acudió para recibir el premio de la Fundación Fernández-Cruz.


Entrevista

Pregunta: ¿Sabemos para qué sirve el sueño?

Respuesta: No lo sabemos todavía. Hay muchas sugerencias, suposiciones, hipótesis. Estamos afrontando este problema buscando mutaciones que varían la cantidad de sueño. Nos interesan especialmente las mutaciones que reducen el sueño: ¿qué pasa cuando una mosca de laboratorio duerme mucho menos que una mosca normal? Hemos identificado mutaciones que afectan a distintos genes y reducen en un 30% o 40% la cantidad de sueño. Las moscas afectadas siempre viven menos. El resultado final es menos longevidad, pero queremos saber por qué.

P: Usted investiga cambios genéticos que causan trastornos de sueño en las personas. ¿Son comunes estas mutaciones?

R: Es difícil de adivinar. Solo hemos mirado un trastorno por ahora, el síndrome de la fase del sueño retrasada. Los afectados son noctámbulos crónicos. Son personas que no pueden levantarse por la mañana y no se duermen hasta bien pasada la medianoche. Es un trastorno bastante común. El 5% de la población de EE UU viene a la clínica quejándose de algo así. Lo que hemos encontrado es que un 20% de esos casos tiene un cambio genético.

Ahí hay un impacto muy claro del cambio genético en el trastorno, pero apenas hemos empezado a abordar estas preguntas. La forma de afrontarlas es buscando en bases de datos genéticas. Buscamos variaciones que existen en la población humana y tratamos de relacionar los genes conocidos por afectar a los patrones de sueño y vigilia para averiguar si las mutaciones que hemos encontrado se asocian con trastornos del sueño. Le damos la vuelta un poco a la pregunta: primero encontramos un cambio genético en un gen que podría afectar al sueño, y luego vemos si realmente lo hace.

P: Aparte de reducir el sueño, la mutación de un reloj biológico puede manifestarse en cualquier órgano del cuerpo. ¿Podría tener otras consecuencias para la salud?

En animales, cuando no funciona el reloj biológico del páncreas, se da una respuesta como la diabetes. Sospecho que pasaría lo mismo si perdemos los relojes biológicos de nuestro páncreas

R: Sí, los efectos de las mutaciones que alteran el sueño o los ritmos circadianos pueden tener consecuencias de salud importantes. En animales sabemos que cuando no funciona el reloj biológico, por ejemplo en el páncreas, se da una respuesta como la diabetes. Sospecho que pasaría lo mismo si perdemos los relojes biológicos de nuestro páncreas, tendríamos un problema similar. Desde luego nos sentimos mal cuando nuestros relojes internos se desincronizan tras un viaje a través de zonas horarias. Creo que ese es un buen punto de partida para pensar en lo que puede pasar cuando alteras varios relojes, cuando no tienes un complemento completo de oscilaciones sincronizadas en el cuerpo.

 

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