Su influencia en pacientes con factores de riesgo controlados | 01 JUL 18

Estrés laboral y riesgo de muerte

Los factores de estrés laboral fueron estudiados como factores de riesgo de enfermedad cardiometabólica, pero son pocos los estudios sobre su importancia como factores pronósticos para esta enfermedad
Autor/a: Kivimäki M Pentti J, Ferrie JE, et al, Lancet Diabetes Endocrinol 2018. 5 de junio de 2018
INDICE:  1. Página 1 | 2. Referencias bibliográficas
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Resumen  

  • Se estudió el estrés como factor de riesgo en la enfermedad cardiometabólica. Para ello se investigaron las asociaciones entre estrés laboral y mortalidad en hombres y mujeres con enfermedad cardiometabólica previa y sin ella.
     
  • Se emplearon metanálisis de estudios de cohortes prospectivos.
     
  • Se identificaron 102 633 personas en riesgo, de las cuales 3441 tenían enfermedad cardiometabólica al inicio y 3841 murieron durante el seguimiento (media de 13,9 años).
     
  • En los hombres con enfermedad cardiometabólica, la contribución de la sobrecarga laboral fue significativa e independiente de los factores de riego tradicionales y su tratamiento. Es por lo tanto poco probable que dirigir el tratamiento contra esos factores disminuya el riesgo de mortalidad asociado con el estrés laboral en esa población

Introducción

Metanálisis de estudios de cohortes prospectivos mostraron que el estrés psicosocial podría aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) y diabetes. Los mecanismos fisiopatológicos subyacentes son los trastornos del equilibrio simpático- parasimpático y falta de regulación del eje hipotálamo–hipófiso–suprarrenal, que pueden acelerar el desarrollo del síndrome metabólico y generar disfunción del ventrículo izquierdo, disrritmia y respuestas proinflamatorias y procoagulantes.

El estrés también se ha vinculado con el empeoramiento de los factores del estilo de vida relacionados con la salud, como la inactividad física y el aumento del consumo de alcohol y, en personas con enfermedades, con cumplimiento terapéutico subóptimo.

Aunque las recomendaciones preventivas para la ECV no priorizan el tratamiento del estrés en la población general, algunas aconsejan tratar el estrés en los pacientes con ECV comprobada o con factores de riesgo cardiovascular (CV) importante, como la diabetes.La fundamentación de estas recomendaciones es que las personas con enfermedad cardiometabólica tienen muchos más episodios adversos para la salud que la población general.

Por lo tanto, suponiendo que el riesgo relativo asociado con el estrés sea el mismo para todas las personas expuestas, un número mayor de episodios adversos se podrá prevenir teniendo como blanco a aquellas que ya son de alto riesgo.

La evidencia para esta recomendación es débil. Su base son estudios de la incidencia de enfermedad con muy pocos estudios de mortalidad a gran escala y pacientes hospitalizados con estrés y enfermedad cardiometabólica. No sabemos si el exceso de riesgo asociado con el estrés laboral y el de la vida privada se puede mitigar con el control de los factores de riesgo habituales (presión arterial y valores de colesterol) y un mejor estilo de vida.

El consorcio The Individual-Participant-Data Meta-analysis in Working Populations (IPD-Work) es la mayor investigación colaborativa multicohortes sobre estrés laboral y ECV y diabetes verificadas clínicamente.

En este estudio se buscó esclarecer la situación de estrés como factor de riesgo en la enfermedad cardiometabólica mediante la investigación de las asociaciones de dos factores de estrés laboral frecuentes:

  1. la sobrecarga laboral
  2. el desequilibrio entre esfuerzo y recompensa

Se procuró relacionarloes con la mortalidad en personas con diabetes preexistente o enfermedad coronaria o antecedentes de accidente cerebrovascular (ACV).

Como término de comparación se examinó la asociación entre estrés y mortalidad en personas sin esas enfermedades.

A fin de investigar si el tratamiento de los factores de riesgo tradicionales y de estilo de vida podría eliminar cualquier exceso de riesgo asociado con estrés laboral, también se investigó la relación entre estrés  y mortalidad entre pacientes con enfermedad cardiometabólica que por lo demás tenían pocos factores de riesgo (eran  normotensos, no obesos, físicamente activos, tenían normocolesterolemia y no eran fumadores ni bebedores).

Si el estrés estaba asociado con exceso de mortalidad, incluso en subgrupos de pacientes de bajo riesgo, el mejor tratamiento del estrés podría significar una mejora del tratamiento habitual.

Métodos

Población del estudio.

De los 12 estudios originales del IPD-Work Consortium, se emplearon datos de siete estudios de cohortes iniciados entre 1985  y 2002 en Finlandia, Francia, Suecia y el Reino Unido para examinar la asociación entre estrés laboral y mortalidad. Al inicio ee obtuvieron datos de cada participante sobre enfermedades cardiometabólicas prevalentes (enfermedad coronaria, ACV o diabetes).

Se evaluaron también los factores de estrés laboral, la situación socioeconómica y los factores de riesgo tradicionales y del estilo de vida (presión arterial, colesterol total, tabaquismo, IMC, actividad física y consumo de alcohol). Los datos sobre mortalidad se obtuvieron de los registros de mortalidad nacionales.

Características clínicas

Se registraron la edad, el sexo y las mediciones del grado de tabaquismo y de consumo de alcohol, la actividad física, el IMC y la situación socioeconómica. En tres estudios se midió la presión arterial  y la colesterolemia.

Estrés laboral

Los análisis se basaron sobre dos indicadores de estrés laboral: la sobrecarga laboral y el desequilibrio entre esfuerzo y recompensa en el trabajo. La sobrecarga laboral se refiere a la combinación de numerosas demandas y escaso control sobre las mismas.

Se midió con conjuntos de preguntas de los cuestionarios validados Job Content Questionnaire and Demand-Control Questionnaire, sobre el contenido del trabajo y el control sobre las demandas, respectivamente. Estos cuestionarios se incluyeron en los siete estudios.

Los autores definieron las demandas numerosas como un puntaje de demandas laborales mayor que la mediana del puntaje específico del estudio. Definieron el escaso control sobre esas demandas como un puntaje para el control sobre las demandas inferior a la mediana del puntaje específico del estudio.

El cuestionario Effort–Reward Imbalance at Work incluyó preguntas sobre las demandas y los esfuerzos laborales y las recompensas monetarias y no monetarias en el trabajo.

Se construyó un índice de ambas puntuaciones a fin de cuantificar el grado de desequilibrio entre esfuerzo y recompensa. El índice esfuerzo–recompensa se dicotomizó en un punto de corte de 1. Un índice > 1 indica desequilibrio esfuerzo–recompensa y el índice de 1 o < indica que no hay tal desequilibrio en el trabajo.

Para examinar los efectos combinados de la sobrecarga laboral y el desequilibrio entre esfuerzo y recompensa, los autores construyeron una variable de exposición de tres niveles, donde 0 representó la ausencia de sobrecarga laboral o de desequilibrio esfuerzo – recompensa, 1 representó sobrecarga laboral o bien desequilibrio esfuerzo – recompensa y 2 representó ambos: sobrecarga laboral y desequilibrio entre esfuerzo y recompensa.

Enfermedades cardiometabólicas al inicio del estudio

Las enfermedades cardiometabólicas existentes al inicio fueron las causas comunes de muerte: enfermedad coronaria, ACV y diabetes (sin distinción entre los tipos de diabetes).

Seguimiento de la mortalidad

Los datos de la mortalidad, que incluyen la fecha y la causa de la muerte, se obtuvieron de los registros nacionales de mortalidad.

Resultados

La sobrecarga laboral se asoció con dos a seis veces mayor riesgo de mortalidad en subgrupos de hombres con enfermedad cardiometabólica, pero con perfiles de factores de riesgo favorables

Se reclutaron 105.284 personas en los siete estudios entre 1985 y 2002. De la población idónea, 102 663 participantes tenían datos sobre enfermedad cardiometabólica previa, por lo menos uno de los factores de estrés (sobrecarga laboral o desequilibrio entre esfuerzo y recompensa) y mortalidad y por lo tanto se incluyeron en este estudio.

Las características fueron similares entre las poblaciones idóneas y las que se incluyeron en cuanto a la proporción de hombres (43,5% vs 43,4% respectivamente), la media de edad (44,0 vs 43,9 años) y la proporción de participantes de bajo nivel socioeconómico (26,2% vs 25,8%).

La media de seguimiento para mortalidad fue de 13,9 años. Durante 1.423 753 años – persona en riesgo, se identificaron 3841 muertes, de las cuales 397 fueron entre las 3441 personas con enfermedad cardiometabólica al inicio.

De los 1975 hombres con enfermedad cardiometabólica al inicio, 396 tenían antecedentes de enfermedad coronaria, 214 habían sufrido un ACV, 1425 padecían diabetes, 54 padecían dos de estas enfermedades y tres sufrían las tres.

De las 1466 mujeres con enfermedad cardiometabólica al inicio, 73 tenían antecedentes de enfermedad coronaria, 153 habían sufrido un ACV, 1266 padecían diabetes, 18 sufrían dos de estas enfermedades y cuatro sufrían las tres.

En los hombres sin enfermedad cardiometabólica al inicio, el desequilibrio esfuerzo-recompensa se asoció con aumento del riesgo de mortalidad (diferencia de mortalidad 6,6 por 10 000 años-persona), y esta asociación persistió tras el ajuste para múltiples variables y la corrección para múltiples pruebas.

En términos absolutos, la diferencia de mortalidad entre aquellos con desequilibrio esfuerzo–recompensa y sin él fue menor que la relacionada con los factores tradicionales de estilo de vida, como el tabaquismo, la inactividad física y la obesidad.

En las mujeres sin enfermedad cardiometabólica al inicio, el desequilibrio esfuerzo–recompensa no se asoció con mortalidad. La sobrecarga laboral sola o asociada con este desequilibrio no se asoció con mortalidad en hombres o mujeres sin enfermedad cardiometabólica.

En los hombres con enfermedad cardiometabólica al inicio, la sobrecarga laboral se asoció con aumento del riesgo de mortalidad que persistió tras el ajuste para múltiples variables y la corrección para múltiples pruebas.

La tasa de mortalidad ajustada para la edad por 10 000 años-persona fue 149,8 en hombres con sobrecarga laboral y 97,7 en aquellos sin sobrecarga (diferencia de riesgo 52,1 por 10 000).


Tensión laboral y mortalidad ajustada por edad.
La tensión laboral y la mortalidad en los participantes sin (A) y con enfermedad cardiometabólica (B) al inicio del estudio, y riesgo acumulado en los participantes con enfermedad cardiometabólica al inicio del estudio (C).

El exceso de riesgo de mortalidad en hombres con enfermedad cardiometabólica que refirieron sobrecarga laboral se observó durante todo el tiempo de seguimiento y persistió  tras ajustar para los factores de riesgo del estilo de vida (situación frente al tabaquismo, consumo de alcohol, actividad física, IMC y condición socioeconómica).

Tras efectuar todos los ajustes, el índice de riesgo para la sobrecarga laboral comparado con la ausencia de sobrecarga fue 1,84 (94 muertes entre 569 participantes).

En los análisis de mortalidad por causa específica, la sobrecarga laboral tuvo un índice de riesgo mínimamente ajustado de 1,71 para el riesgo de mortalidad por ECV. El desequilibrio esfuerzo–recompensa pareció estar asociado con menor riesgo de muerte en hombres con enfermedad cardiometabólica previa, pero esa asociación se perdió tras corregir para múltiples pruebas.

En las mujeres con enfermedad cardiometabólica al inicio, las tasas de mortalidad ajustadas para la edad por 10 000 años-persona fueron 64,0 para la sobrecarga laboral, 53,2 para la ausencia de sobrecarga laboral (diferencia 10,8 por 10 000) y la mortalidad no se asoció significativamente con la sobrecarga laboral o el desequilibrio esfuerzo–recompensa.

La sobrecarga laboral combinada con el desequilibrio esfuerzo–recompensa no se asoció con mortalidad en hombres o mujeres con enfermedad cardiometabólica.

Para examinar la importancia relativa de la sobrecarga laboral como factor de riesgo de mortalidad en hombres con enfermedad cardiometabólica, se compararon las tasas de mortalidad asociadas con sobrecarga laboral con aquellas asociadas con factores de riesgo establecidos.

La diferencia de mortalidad entre hombres con sobrecarga laboral y sin ella (52,1 por 10 000) fue casi la misma que para los fumadores versus quienes habían fumado en el pasado o no habían fumado nunca (78,1 por 10 000), y mayor que aquellos con hipertensión, hipercolesterolemia, obesidad, inactividad física y alcoholismo (5,9–44,0 por 10 000).

Además, la sobrecarga laboral se asoció con dos a seis veces mayor riesgo de mortalidad en subgrupos de hombres con enfermedad cardiometabólica, pero con perfiles de factores de riesgo favorables, incluidos los participantes que no eran obesos, físicamente inactivos, fumadores o alcohólicos y los participantes normotensos, aquellos sin dislipidemia y los que cumplían bien con tratamientos antihipertensivos, hipolipemiantes o de anticoagulación.


Mortalidad en hombres con enfermedad cardiometabólica por tensión laboral y factores de estilo de vida * Datos disponibles solo de Whitehall II, WOLF-N y WOLF-S.

 

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