Otra forma de evaluar el riesgo cardiovascular | 25 MAR 18

¿Cuál es el valor de la insulinemia para el diagnóstico de prediabetes y diabetes?

En comparación con la valoración de la glucemia en ayunas y posprandial y la hemoglobina glucosilada, la determinación de la insulinemia posprandial sería el marcador más temprano para el diagnóstico de la prediabetes y la diabetes tipo 2
Autor/a: DiNicolantonio J, Bhutani J, Crofts C y colaboradores Open Heart 4(2):1-4, Nov 2017
Introducción

Según los datos de 2011 a 2012 de un estudio reciente, el 14.3% de las personas de más de 20 años de los Estados Unidos presentan diabetes tipo 2 (el 9.1% tuvo diagnóstico establecido y el 5.2% presentó diabetes sin diagnóstico) y el 38% tuvo prediabetes, de modo que en total, el 52.3% de la población adulta estadounidense presentó diabetes o prediabetes.

La prevalencia de la enfermedad fue más alta aun entre los sujetos asiáticos e hispanos. Por lo tanto, la información en conjunto pone de manifiesto que la prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTOG) y la determinación de los niveles séricos de la glucosa en ayunas o la hemoglobina glucosilada (HbA1c) no son suficientemente útiles para el rastreo temprano de la enfermedad. En este escenario, la valoración de la insulinemia en ayunas o, mejor aun, de la insulina luego de la PTOG podrían ser herramientas diagnósticas particularmente útiles.

La insulinemia en ayunas o posprandial para el diagnóstico de la diabetes tipo 2

> Patrones de Kraft

En la hipertensión arterial, la obesidad, la aterosclerosis, la enfermedad microvascular, los trastornos neurodegenerativos, la neuropatía idiopática periférica y ciertos tumores, la hiperinsulinemia parece ejercer cierto papel fisiopatogénico; además, la hiperinsulinemia se asocia con tinnitus idiopático, vértigo e hipoacusia.

En un artículo de 1975, con 3650 pacientes sometidos a PTOG, el doctor Joseph Kraft describió cinco patrones de insulinemia, en respuesta a la administración de 100 g de glucosa, con mediciones de la insulinemia basal y a los 30, 60, 120 y 180 minutos; en algunas circunstancias también se realizaron valoraciones de la insulinemia a los 240 y 300 minutos.

 
  1. El patrón I, de tolerancia normal, se caracterizó por insulinemia en ayunas de 0 a 30 microunidades, secreción máxima a los 30 o 60 minutos y recuperación de los valores en ayunas a los 120 o 180 minutos. Luego de los 180 minutos, los niveles fueron similares a los registrados en ayunas.
     
  2. Los pacientes con patrón II presentaron secreción máxima normal de insulina, pero recuperación retrasada de los valores en ayunas.
     
  3. Los sujetos con patrón III presentaron un retraso en la síntesis máxima de insulina, la cual ocurrió después de los 60 minutos.
     
  4. El patrón IV se definió en los enfermos con niveles basales de insulina superiores a 50 microunidades.
     
  5. El patrón V se estableció en los pacientes con concentración plasmática de insulina por debajo de las 30 microunidades, en todos los momentos de valoración

Los resultados de la insulinemia se compararon con los de la PTOG estándar; un puntaje de Wilkerson de 0 se consideró el valor normal, ½, 1 y 1 ½ puntos fueron dudosos y 2 y 3 puntos definieron la diabetes.

En la investigación de Kraft, el 47% de los pacientes presentaron tolerancia normal a la glucosa, el 34% tuvo resultados dudosos y el 19% presentó valores compatibles con la presencia de diabetes; en relación con la insulinemia, el patrón I se consideró normal, los patrones II, III y IV fueron limítrofes e indicaron posible diabetes, y el patrón V se correspondió con niveles séricos bajos de insulina.

Por lo tanto, el 2.5% de los enfermos con tolerancia normal a la glucosa presentó concentración baja de insulina, 14% tuvo niveles limítrofes para el diagnóstico de diabetes, y el 50% presentó niveles de insulina compatibles con diabetes; sólo el 33% de los pacientes tuvo niveles normales de insulina en la PTOG.

En el grupo con resultados dudosos, el 10% tuvo concentración normal de insulina y el 90% presentó patrones compatibles con diabetes, mientras que todos los sujetos del grupo con PTOG anormal tuvieron niveles de insulina en el espectro de la diabetes.

Por ende, el 75% de los pacientes con resultados normales o dudosos en la PTOG (n = 2940) tuvo patrones anormales o dudosos de secreción de insulina (II, III o IV), de modo que presentó diabetes “in situ”o diabetes oculta.

Los hallazgos se confirmaron en un estudio posterior del mismo grupo, en el cual se compararon dos métodos distintos para la valoración de los niveles séricos de insulina (radioinmunoensayo [RIA, por su sigla en inglés] e inmunoensayo enzimático de micropartículas [MEIA, por su sigla en inglés]).

En un estudio más reciente se mejoraron las definiciones de los patrones; los patrones I, IV y V fueron los mismos, en tanto que los patrones II y III se ampliaron con la finalidad de incluir a los enfermos con insulinemia en ayunas de 31 a 49 microunidades.

De manera llamativa, en otro estudio realizado con 3428 pacientes con intolerancia a la glucosa o diabetes según las definiciones de la Organización Mundial de la Salud, el 93% también presentó un patrón de hiperinsulinemia; además se comprobó hiperinsulinemia en alrededor del 75% de los sujetos con PTOG normal.

Resultado de imagen para kraft curve insulin

> Patrones de Hayashi

El estudio de Hayashi y colaboradores confirmó los hallazgos mencionados y mostró que la concentración de insulina, durante la PTOG, es un factor predictivo significativo de la aparición de diabetes tipo 2; en ese estudio, sin embargo, los patrones de insulinemia se definieron de manera diferente.

En la investigación, 400 pacientes no diabéticos fueron seguidos durante 10 a 11 años. Todos los participantes fueron sometidos a PTOG con una sobrecarga de glucosa de 75 g; las valoraciones bioquímicas se realizaron al inicio y a los 30, 60 y 120 minutos.

  1. El patrón I se caracterizó por un pico inicial de liberación de insulina en el transcurso de los 30 minutos e insulinemia más alta a los 60 minutos en comparación con la valoración a los 120 minutos.
     
  2. El patrón II incluyó un pico inicial similar, pero niveles a la hora inferiores o similares a los registrados a los 120 minutos.
     
  3. El patrón III se estableció en los sujetos con un pico inicial de secreción en el transcurso de los 60 minutos.
     
  4. El patrón IV estuvo presente en los enfermos con secreción máxima en las primeras dos horas y niveles a los 30 minutos más bajos en comparación con los observados a los 60 minutos.
     
  5. El patrón V se incluyeron los pacientes con un pico inicial de secreción en el transcurso de las dos horas, y niveles a los 30 minutos iguales o más altos en comparación con los registros efectuados a los 60 minutos.
 

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