Hacia un consenso de especialistas para definirlo | 09 OCT 17

Síndrome crónico de falta de aire

La falta de aire que persiste a pesar del tratamiento de la causa subyacente es problemática. Su identificación como un síndrome la haría más visible. En el artículo se proponen los criterios para este síndrome
Autor/a: Johnson MJ, Yorke J, Hansen-Flaschen J Eur Respir J 2017; 49: 1602277
INDICE:  1. Página 1 | 2. Referencias bibliográficas
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Resumen

  • La falta de aire que persiste a pesar del tratamiento de la causa subyacente es problemática. Su identificación como un síndrome la haría más visible.
     
  • Mediante el método Delphi, se generaron preguntas y declaraciones a través de consultas y entrevistas a un grupo de especialistas. Estas circularon después en tres rondas de evaluación en un grupo internacional de diversos ámbitos y especialidades. Los datos obtenidos se discutieron en un grupo de trabajo multinacional.
     
  • El término acordado, “síndrome crónico de falta de aire” se definió como falta de aire que persiste a pesar del tratamiento óptimo de la fisiopatología subyacente y que produce discapacidad.
     
  • En el artículo se proponen los criterios para este síndrome. Su reconocimiento es el primer paso para encarar el nihilismo terapéutico prevalente en este tema y podría empoderar a pacientes y profesionales, mejorar la atención médica, estimular las investigaciones y las intervenciones basadas en la evidencia.

Introducción

La falta de aire como parte de la vida cotidiana es una de las formas más comunes de malestar, padecida por alrededor del 10% de la población [1] con prevalencia incluso superior a la del dolor [2]. Al igual que este, la falta de aire puede ser resistente al tratamiento de la causa subyacente, pero también puede ser en sí misma el objetivo principal del tratamiento, independientemente de la enfermedad de base. A semejanza del dolor, la falta de aire constituye el primer objetivo del tratamiento, cualquiera sea la causa.

En el caso del dolor se lo incluye dentro del síndrome de dolor crónico, pero no se ha identificado un síndrome comparable para la falta de aire. Surge así el interrogante de si la falta de aire persistente pese al tratamiento adecuado de los factores causales se debe considerar como síndrome.

Diversos trastornos médicos causan falta de aire como síntoma principal, entre ellos enfermedades cardiorrespiratorias, trastornos neuromusculares, obesidad, debilidad y cáncer. También forma parte de diversas afecciones en las cuales no se pudo identificar un trastorno somático, como el síndrome de hiperventilación y trastornos relacionados.

Existen algoritmos que orientan la investigación de la causa de falta de aire y contribuyen al diagnóstico y tratamiento del mecanismo subyacente [5]. Sin embargo, pese al tratamiento adecuado de la causa de base, la falta de aire con frecuencia persiste en reposo o ante el menor ejercicio y empeora con el tiempo a medida que la causa subyacente progresa [6, 7].

La falta de aire afecta mucho a quien la padece y también repercute en el entorno familiar; la calidad de vida del paciente se deteriora, entra en depresión y en pánico si los episodios se vuelven más intensos [8, 9]. Las actividades que para cualquier persona no generan limitación alguna se vuelven un verdadero desafío para quien sufre de falta de aire en forma crónica.

Los médicos quizás no registren el impacto que la falta de aire produce en los pacientes, ya que estos suelen adaptar sus actividades para reducir al mínimo la frecuencia y duración del síndrome.

Hay subrregistro de la falta de aire crónica por parte de los pacientes y subdiagnóstico por parte de los médicos, que se centran en la enfermedad de base o solo ven a los pacientes cuando estos sufren enfermedades agudas. Es así que permanece invisibilizada [10], pese a que constituye un factor pronóstico independiente de supervivencia [11–14], restricción de las actividades cotidianas [12] y consultas a los servicios de urgencia [15, 16].

Aún no se reconoce la importancia de la falta de aire como síntoma a pesar de pedidos recientes de los investigadores para que su estudio sea una prioridad para los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). [17]

Actualmente, la falta de aire que persiste pese al tratamiento óptimo de la causa subyacente se suele denominar “falta de aire resistente al tratamiento” o “disnea resistente al tratamiento” [19, 20]. Sin embargo, esta terminología no fue objeto de una definición formal ni propuesta como síndrome

El objetivo de este estudio fue determinar si el consenso internacional de especialistas puede llegar a un acuerdo sobre: 1) si la falta de aire puede y debe constituir un síndrome 2) y en tal caso como se lo llamará y definirá.


Métodos

Se empleó un proceso de tres etapas. Las dos primeras se realizaron de acuerdo con el método Delphi [25]. Para la etapa tres, los resultados se presentaron y discutieron durante un encuentro internacional de trabajo.

Etapa 1: consultas entre el grupo de especialistas y entrevistas individuales. Se identificó a especialistas de Estados Unidos, Europa y Australia que tenían publicaciones internacionales y se los invitó a contribuir a una consulta grupal o individual. Asimismo se les solicitó que invitaran a otros líderes de opinión. Los temas clave fueron si la falta de aire podría y debería constituir un síndrome clínico y en caso de ser así cuál sería su nombre y definición y cuál sería el objetivo de definir un síndrome.

Etapa 2: rondas de evaluación. Se realizaron tres rondas, la primera dedicada a explorarlos puntos de vista sobre nombres y definiciones, así como a responder preguntas específicas relacionadas con cada concepto dentro de la definición. En cada ronda se modificaron el nombre y la definición a medida que se desarrollaba el consenso.

Etapa 3: reuniones de trabajo Los datos de las dos primeras etapas de presentaron y se discutieron en  un encuentro internacional..


Resultados

Entre el 17 de julio y el 10 de agosto de 2015 se realizaron 4 grupos de consultas que incluyeron a 13 participantes (n = 5, n = 4, n = 2, n = 2). La duración de cada grupo fue de aproximadamente una hora. Los invitados fueron especialistas en fisiología respiratoria y en neuroimágenes y médicos y enfermeras de medicina respiratoria, medicina cardiovascular, atención primaria, cuidados intensivos, oncología y tratamientos paliativos.

Hubo consenso en que los síntomas de falta de aire en todas estas especialidades debían ascender a la categoría de síndrome clínico dentro del contexto de 1) la persistencia de falta de aire pese a un tratamiento óptimo de la causa y 2) las consecuencias negativas de la falta de aire.

Hubo consenso en que el reconocimiento de un síndrome clínico ayudaría a abordar la invisibilidad de la falta de aire.


Evaluaciones

El grupo extendido incluyó también a médicos de terapia ocupacional y fisioterapeutas. Todas las preguntas lograron el objetivo predeterminado de ? 70% de acuerdo excepto la parte de la definición de cómo se debía expresar el tratamiento de la enfermedad subyacente.

Al llegar a la evaluación 3 hubo consenso en que el nombre del síndrome debía ser: “síndrome crónico de falta de aire” (77% de los participantes) y que se debía definir por: “falta de aire pese a optimizar los tratamientos basados en la evidencia de la fisiopatología de la enfermedad subyacente” (68%), “que contribuye a limitaciones físicas o diversas consecuencias adversas psicosociales, espirituales u otras” (77%).

 

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