Pacientes con deterioro cognitivo en institutos geriátricos | 13 NOV 17

Interacciones farmacológicas de los antipsicóticos y mortalidad

Estos fármacos deben utilizarse con máxima precaución en los enfermos que reciben agentes cardiovasculares y psicotrópicos
Autor/a: Liperoti R, Sganga F, Onder F y colaboradores Journal of Clinical Psychiatry 78(1):e76-e82, Ene 2017

Introducción

Los antipsicóticos se utilizan para el tratamiento de la esquizofrenia y los trastornos psicóticos; aunque las agencias reguladoras recomiendan no prescribirlos en los sujetos de edad avanzada sin alguna de estas indicaciones precisas, en la práctica se los utiliza ampliamente en los pacientes seniles con demencia.

Los antipsicóticos producen numerosos efectos adversos, entre ellos, eventos cardiovasculares, síntomas extrapiramidales, caídas, sedación, alteraciones metabólicas y trastornos hematológicos. Diversos estudios demostraron que en los enfermos de edad avanzada con demencia, el tratamiento con antipsicóticos expone a mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico, fracturas, arritmias, tromboembolia venosa y neumonía, eventos que se vinculan al aumento de la mortalidad.

Los pacientes seniles con demencia representan un grupo heterogéneo de enfermos; diversos factores genéticos, clínicos y ambientales pueden interactuar entre sí y modificar el efecto de los antipsicóticos, y afectar la respuesta al tratamiento y la incidencia de efectos adversos.

Los enfermos seniles internados en institutos geriátricos (IG) son un grupo particularmente vulnerable de pacientes, a menudo con algún grado de deterioro cognitivo. No es infrecuente que sean tratados con 7 a 8 fármacos distintos. La polifarmacia, en combinación con los cambios farmacodinámicos y farmacocinéticos asociados con la edad, incrementa en gran medida el riesgo de efectos adversos atribuibles a las interacciones farmacológicas.

Una revisión de estudios de observación realizados entre 2000 y 2010 identificó 16 trabajos que mostraron un mayor riesgo de internación en los sujetos de edad avanzada como consecuencia de las interacciones farmacológicas. Los medicamentos más involucrados en esas interacciones fueron los agentes cardiovasculares (inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, diuréticos, bloqueantes de los receptores de angiotensina, bloqueantes de los canales de calcio y digoxina), los antibióticos (trimetoprima/sulfametoxazol, macrólidos y ciprofloxacina), los psicotrópicos (benzodiacepinas, zolpidem, fenitoína y litio), las sulfonilureas, la teofilina, la warfarina y los antiinflamatorios no esteroides.

Para las medicaciones antipsicóticas se describieron numerosas interacciones farmacodinámicas y farmacocinéticas; sin embargo, las consecuencias clínicas de este fenómeno no se conocen con precisión. El objetivo del presente trabajo fue estimar la prevalencia de posibles interacciones farmacológicas y conocer sus efectos sobre la evolución (específicamente sobre el riesgo de mortalidad) en una cohorte de sujetos institucionalizados en IG y tratados con antipsicóticos en 7 países de la Unión Europea e Israel.


Pacientes y métodos

La investigación, de diseño retrospectivo y longitudinal, incluyó a sujetos de edad avanzada con deterioro cognitivo internados en IG. Los participantes fueron un subgrupo seleccionado de pacientes del estudio Services and Health for Elderly in Long TERm care (SHELTER), creado por el 7th Framework Programme de la Unión Europea. La cohorte incluyó a 4156 enfermos seniles de 59 IG que participaron en el SHELTER. El objetivo principal del estudio fue validar el inter-Resident Assessment Instrument for Long Term Care Facilities (interRAI LTCF), un instrumento destinado a conocer las necesidades de atención y los cuidados brindados a los enfermos en las IG de Europa.

El estudio SHELTER se llevó a cabo entre 2009 y 2011; los participantes fueron evaluados al inicio, y a los 6 y 12 meses. Solo se excluyeron los individuos menores de 65 años.

Se obtuvo información acerca de los fármacos indicados en los 3 días previos a la valoración; se tuvieron en cuenta las dosis, el intervalo entre las dosis y la vía de administración. Para el presente estudio se consideraron todas las interacciones farmacológicas que involucran a los antipsicóticos.

Sobre la base de los posibles efectos adversos, las interacciones farmacológicas se clasificaron en las siguientes categorías: interacciones farmacodinámicas asociadas con prolongación del intervalo QT o riesgo aumentado de neutropenia o agranulocitosis, sedación, efectos adversos anticolinérgicos, disminución de la presión arterial o caídas, convulsiones, aumento de peso o cambios metabólicos; e interacciones farmacocinéticas atribuibles a la inducción o inhibición de las isoenzimas 1A2, 2D6 y 3A4 del sistema enzimático hepático citocromo P-450. La presencia de, al menos, una de las interacciones señaladas permitió categorizar al enfermo como posiblemente expuesto a interacciones con los antipsicóticos.

Se estimó el intervalo hasta la muerte; el seguimiento máximo fue de 12 meses. Se tuvieron en cuenta las características sociodemográficas (edad y sexo), los indicadores del estado funcional y cognitivo, las enfermedades intercurrentes y el uso simultáneo de otros fármacos. El estado cognitivo se valoró con la Cognitive Performance Scale (CPS), en tanto que el estado funcional se conoció con la escala de 7 puntos, Minimum Data Set (MDS) Activities of Daily Living (ADL) Hierarchy Scale, que agrupa las actividades cotidianas según el grado de dependencia (0 = sin dependencia; 6 = dependencia total). Para el presente artículo se consideraron 2 categorías: necesidad de asistencia (2 a 4 puntos de la escala) y dependencia total (5 puntos o más). La presencia de síntomas depresivos se conoció con la MDS Depression Rating Scale (los puntajes de 3 o más altos sugieren depresión). Se consideró la presencia de dolor en los 3 días antes de la valoración.

Se seleccionaron los 1064 enfermos de la cohorte original del estudio SHELTER tratados con antipsicóticos; tras excluir a los pacientes con esquizofrenia, sin deterioro cognitivo o con deterioro cognitivo extremo, la muestra final para el análisis se compuso de 604 enfermos. El criterio principal de valoración fue el riesgo de mortalidad asociado con posibles interacciones farmacológicas entre los antipsicóticos y otros fármacos.

Las comparaciones estadísticas se realizaron con análisis de la varianza, pruebas de la U de Mann-Whitney y de la chi al cuadrado. Se aplicaron modelos de Cox para evaluar los efectos de las interacciones farmacológicas de los antipsicóticos sobre el intervalo hasta la muerte luego de considerar diversas variables de confusión. La supervivencia se estimó con curvas de Kaplan-Meier.


Resultados

Los participantes tenían 82.9 años en promedio (± 8.8 años) y  71.7% eran mujeres. Se identificaron interacciones farmacológicas con los antipsicóticos en el 46% de la cohorte analizada (n: 278). El 89% de ellos (n: 248) tuvieron una interacción, en tanto que 30 pacientes (11%) reunieron criterios para 2 o más interacciones.

 

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