Problemas frecuentes con importantes consecuencias para la salud | 01 MAY 17

Carencia de hierro, vitamina B12 y folato

El hierro, la vitamina B12 y el folato son necesarios para las funciones metabólicas esenciales. Es muy importante determinar la causa de la carencia y tratarla siempre que sea posible
Autor/a: Moll R, Davis B Medicine (2017)01.007
INDICE:  1. Página 1 | 2. Referencias bibliográficas
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Resumen:
  • El hierro, la vitamina B12 y el folato son necesarios para las funciones metabólicas esenciales.
     
  • Estas carencias, solas o asociadas, no solo causan trastornos de la hematopoyesis, sino también importantes efectos en otros órganos, que pueden preceder a la aparición de las alteraciones hematológicas.
     
  • El estudio de la presunta carencia de hierro, vitamina B12 o folato debe determinar en primer lugar la existencia de la carencia. La cuidadosa evaluación de los síntomas y signos es indispensable para orientar el pedido y la interpretación de los estudios complementarios. Es muy importante determinar la causa de la carencia y tratarla siempre que sea posible.

EL HIERRO

El hierro es un componente esencial de muchas proteínas que participan en funciones metabólicas vitales, como el transporte de oxígeno, la producción de energía oxidativa, la respiración mitocondrial, la activación de los radicales libres del oxígeno y la síntesis del ADN.

Absorción y transporte plasmático del hierro

En personas sanas el hierro se mantiene en concentraciones plasmáticas y tisulares estables sobre todo por la estrecha regulación del hierro de la alimentación y la conservación de los depósitos corporales de hierro. Esta homeostasis sistémica del hierro es controlada por diversas proteínas, siendo la principal la hepcidina, una hormona producida por los hepatocitos.1

El contenido promedio del hierro corporal en personas sanas es de alrededor de 40 mg/kg en las mujeres y 50 mg/kg en los varones. Aproximadamente 30 mg/kg se encuentran en los eritrocitos como hemoglobina, 4 mg/kg están en el tejido muscular como mioglobina y 2 mg/kg como enzimas que contienen hierro en las células. El resto está en reserva como depósito de hierro en forma de ferritina o hemosiderina, predominantemente en el hígado, el bazo y la médula ósea. La cantidad de hierro de depósito es en general de 0 - 2 g, la cantidad presente en determinado momento depende del equilibrio entre el consumo diario y las necesidades fisiológicas. Normalmente, la ferritina es la forma principal de hierro tisular en el hígado y el bazo.

La alimentación promedio en los países desarrollados contiene 10 - 15 mg/ día de hierro y solo se absorbe el 5 - 10% de éste. El hierro en forma de hierro heme o hierro inorgánico se absorbe principalmente en el duodeno y el yeyuno proximal a través de los enterocitos, que están muy especializados para su absorción y transporte. El hierro heme, que constituye el 50% del hierro de la carne, se absorbe con más rapidez que el hierro no heme.

En el plasma el hierro circula unido a la transferrina, que transporta la mayor parte de este a la médula ósea para la síntesis de la hemoglobina en los eritrocitos. Al término de su vida útil, los eritrocitos son fagocitados por los macrófagos del sistema reticuloendotelial, donde el hierro es liberado de la hemoglobina y es depositado como ferritina o enviado nuevamente al plasma según las necesidades de la eritropoyesis. Este hierro reciclado representa la mayor parte del hierro plasmático; sólo el 5% de este proviene de la absorción del hierro de la alimentación. El hierro plasmático unido a la transferrina se renueva cada 3 - 4 horas y actúa como reserva transitoria fisiológica a través de la cual el hierro llega a cada célula del cuerpo, incluida la médula eritropoyética.

♦ Características clínicas de la ferropenia

La ferropenia es la causa más frecuente de anemia en todo el mundo. La anemia es la consecuencia tardía de la ferropenia, ya que el reciclado del hierro de los eritrocitos que envejecen continúa sosteniendo la eritropoyesis durante algún tiempo tras el agotamiento de los depósitos de hierro tisular. Otras características clínicas de la ferropenia tisular son cansancio, queilitis comisural, glositis dolorosa, membranas esofágicas que causan disfagia (síndrome de Plummer-Vinson), pica y síndrome de piernas inquietas, que es más común durante el embarazo. La ferropenia en la infancia puede causar deterioro cognitivo y problemas de conducta a largo plazo, que persisten largo tiempo después del tratamiento.

♦ Causas de ferropenia

_ Disminución del consumo alimentario – alimentación que carece de carnes rojas y verduras. Rara veces esta es la única causa.

_ Disminución de la absorción – las causas, entre otras, son la enfermedad celíaca, la gastrectomía y la cirugía de derivación gástrica.

_ Hemorragia crónica – la menorragia y la pérdida de sangre gastrointestinal son las causas más frecuentes. La anquilostomiasis es la causa más común en todo el mundo. Se debe descartar un tumor maligno en los pacientes ancianos y aquellos con señales de alarma en la anamnesis La hemólisis intravascular (por ejemplo la hemoglobinuria nocturna paroxística) puede ser responsable por la pérdida de hierro que genere ferropenia en ausencia de hemorragia.

_ Aumento de las demandas fisiológicas – cuando los depósitos y el consumo de hierro no son suficientes para afrontar el aumento de las necesidades, por ejemplo el embarazo, la prematurez y el crecimiento adolescente acelerado.

♦ Investigación de la ferropenia

Análisis de sangre:

_ Hemograma completo – el bajo volumen corpuscular medio y el aumento de la amplitud de la distribución eritrocitaria son frecuentes. La anemia es más tardía y quizás no esté presente en la ferropenia. La trombocitosis es común, aún en ausencia de hemorragia activa.

_ Extendido de sangre – los cambios morfológicos (microcitosis, hipocromía, dianocitos, etc) aparecen antes que la anemia.

Análisis para confirmar la ferropenia:

_ Ferremia, capacidad total de fijación del hierro (CTFH), ferritina y saturación de transferrina – la ferremia, la ferritina y la saturación de transferrina son bajas, mientras que la CTFH está aumentada. Ciertos factores, como los estados inflamatorios y las enfermedades agudas pueden complicar la interpretación de estos análisis.

_ El azul de Prusia de Perl para teñir el hierro en la punción medular o la biopsia por trepanación –indica los depósitos tisulares; si bien esta prueba es muy fiable, es invasiva y raras veces necesaria.

_ Concentración plasmática de transferrina soluble –los valores aumentan en la ferropenia y pueden ayudar a diferenciar entre esta y la anemia de la enfermedad crónica. Este análisis no está muy difundido.

Determinación de la causa de base de la ferropenia: la ferropenia puede ser la manifestación inicial de una enfermedad grave; por lo tanto es necesario hallar y tratar la causa de base. Si no se encuentran otras características sospechosas y se controla la respuesta terapéutica, los antecedentes de menorragia o embarazo pueden ser aceptables como la causa, sin otras investigaciones antes de iniciar el tratamiento. En todos los demás casos, la causa se debe investigar exhaustivamente, sobre todo para descartar una neoplasia gastrointestinal.

Los estudios gastrointestinales incluyen:

_ endoscopia -en pacientes con síntomas gastrointestinales o en pacientes asintomáticos con ferropenia inexplicable

_ estudio con cápsula endoscópica - puede ser necesario para descartar hemorragia oculta en zonas del intestino delgado inaccesibles a la gastroscopia y la colonoscopia

_ investigación de enfermedad celíaca – transglutaminasa antitisular o biopsia duodenal

_ otras investigaciones pertinentes para malabsorción

_ examen parasitológico- huevos, quistes o parásitos – los antecedentes de viajes son importantes.

Pueden ser necesarios estudios ginecológicos para investigar una hemorragia vaginal patológica y se debe estudiar el aparato urinario si hay antecedentes de hematuria.

En una pequeña proporción de pacientes los estudios no descubren la causa de la hipovitaminosis. En estos casos, si se descartó una neoplasia, se debe administrar hierro para mejorar los síntomas.


♦ Tratamiento

El tratamiento más conveniente es la administración de hierro por vía oral, comúnmente sulfato ferroso. La dosis terapéutica recomendada es 200 mg tres veces al día. En general se la tolera bien, corrige la anemia y restablece los depósitos tisulares si se la administra durante 4 a 6 meses. El hierro oral puede causar efectos adversos gastrointestinales, sobre todo hinchazón abdominal y estreñimiento, pero a veces también diarrea. Debe evaluarse la tolerancia a los diferentes preparados como sulfato ferroso y el hierro polimaltosato de mejor tolerancia oral. La respuesta escasa al aporte complementario de hierro puede ser debida a poca adherencia al tratamiento, malabsorción, diagnóstico equivocado o pérdida de sangre no detectada.

El hierro se puede administrar por vía oral o si esta no se tolera, es ineficaz o el paciente tiene malabsorción, por vía intravenosa. La ventaja de la vía intravenosa es la rapidez del reemplazo del hierro; sin embargo, la hemoglobina aumenta a la misma velocidad en ambas vías. El riesgo principal del hierro intravenoso es la anafilaxia, que es rara. En general no es necesaria la transfusión de sangre para la anemia ferropénica a menos que el paciente tenga sintomatología grave.

La ferropenia puede complicar varias enfermedades crónicas, como la nefropatía crónica. Es frecuente también en la insuficiencia cardíaca, donde el reemplazo del hierro mejora la función cardíaca.
 



VITAMINA B12

La vitamina B12 (cobalamina) es una vitamina que contiene cobalto. Es sintetizada por microorganismos y está presente en alimentos de origen animal, como la leche, el queso y los huevos y también hay alimentos fortificados artificialmente.

Tiene dos funciones metabólicas importantes:

_ Como metilcobalamina, actúa como coenzima en la etilación de la homocisteina a metionina en el citosol. Esta reacción es el primer paso de la conversión del folato a formas metabólicamente activas que son necesarias como coenzimas para la síntesis de timidina para el ADN. Por eso, en la hipovitaminosis B12, las formas activas de folato no se pueden constituir y no es posible sintetizar el ADN. Se produce así anemia megaloblástica.

_ Como 50-desoxiadenosil cobalamina, B12 actúa como coenzima en la conversión de la  l-metilmalonil coenzima A a succinil coenzima A en las mitocondrias.

La hipovitaminosis B12 produce la acumulación de homocisteína y ácido metilmalónico (AMM) en el plasma.

♦ Absorción y transporte plasmático de la vitamina B12

La alimentación promedio en los países desarrollados contiene alrededor de 5 - 30 microgramos/día de vitamina B12. Las necesidades y pérdidas diarias son 1 - 4 microgramos. Los depósitos corporales habituales, de 3 - 4 mg (principalmente en hígado y riñones) son suficientes para unos 3 años; por ello el estado de hipovitaminosis es de desarrollo lento.

En la absorción, el transporte y la captación celular de vitamina B12 intervienen tres proteínas transportadoras: la haptocorrina (antes llamada transcobalamina I), el factor intrínseco gástrico (FI) y la transcobalamina (antes transcobalamina II).

Tras su liberación de los alimentos consumidos en el medio gástrico ácido, la vitamina B12 se une a la haptocorrina en el estómago. Al llegar al duodeno, la haptocorrina es digerida por las proteasas pancreáticas, permitiendo que la B12 se una al FI, una glucoproteína segregada por las células de la pared gástrica. La vitamina B12 se absorbe en el íleon distal a través de un complejo receptor sumamente especializado.2

El complejo B12 - FI se disocia dentro de los enterocitos del íleon y la vitamina B12 emerge en la circulación. En el plasma, B12 se une a la haptocorrina y a la transcobalamina.2 La vitamina B12 unida a la transcobalamina (holotranscobalamina) es la fracción disponible biológicamente que es captada por todas las células, incluidas las de la médula ósea.

La vitamina B12se excreta en la bilis y pasa a la circulación enterohepática, proceso que depende del FI. Este proceso, junto con la reabsorción renal de la vitamina, contribuye a explicar porqué los veganos pueden tener depósitos bajos en los tejidos sin sufrir síntomas de carencia.2

 

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