Incrementa el riesgo cardíaco | 23 FEB 17

La terapia con testosterona podría tener beneficios y riesgos

Aunque los ensayos muestran que aumenta la densidad ósea y reduce el riesgo de demencia, también observan riesgos cardiacos

El tratamiento con testosterona puede aumentar la densidad ósea y reducir el riesgo de demencia en los hombres mayores con unos niveles bajos de la hormona, pero también podría abrir la puerta a futuros riesgos cardiacos, sugiere un nuevo conjunto de ensayos.

Los hallazgos provienen de los últimos cuatro estudios reportados en los Ensayos de Testosterona, un conjunto de siete ensayos clínicos solapados, financiados por el gobierno federal, llevados a cabo en 12 centros de Estados Unidos.

En conjunto, los Ensayos de Testosterona parecen indicar que el mejor uso de la terapia con testosterona es para el tratamiento de la disminución de la función sexual en los hombres con niveles bajos de testosterona, comentó el Dr. Thomas Gill, un profesor de geriatría de la Universidad de Yale que dirigió uno de los centros de ensayo clínico.

Pero los ensayos también encontraron que los hombres que recibían tratamiento con testosterona experimentaban un aumento significativamente mayor en la placa en las arterias que los hombres que no tomaban la hormona, anotó Gill. Esto podría aumentar su riesgo futuro de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular (ACV) y enfermedad cardiaca.

"Incluso si se usara para la función sexual, que es lo que la evidencia respalda de forma más contundente, creo que habría que tomar en cuenta el potencial de algunas consecuencias adversas a largo plazo respecto a la enfermedad cardiovascular", advirtió Gill.

El uso de la terapia con testosterona casi se ha duplicado en los últimos años, de 1.3 millones de pacientes en 2009 a 2.3 millones en 2013, según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU.

Este aumento impulsó a un panel del Instituto de Medicina a exhortar a que se hicieran nuevos ensayos clínicos que investigaran la utilidad y el daño potencial del tratamiento con testosterona. En respuesta, el Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento (NIA) de EE. UU. financió los Ensayos de Testosterona.

En los Ensayos de Testosterona participaron 790 hombres a partir de los 65 años de edad con niveles bajos de testosterona provocados por el envejecimiento, además de síntomas que podrían relacionarse con unos niveles bajos de testosterona, como problemas sexuales, fatiga, debilidad muscular, o problemas de memoria y pensamiento.

Los tres primeros grupos de hallazgos de los ensayos clínicos salieron hace un año, y se enfocaron en los tres beneficios potenciales más publicitados de la terapia con testosterona: la mejora en la capacidad sexual, la vitalidad y la función física.

Esos primeros informes revelaron que la testosterona podría mejorar el deseo y la función sexual de un hombre, pero no haría mucho por mejorar su vitalidad general o su función física.

Los cuatro últimos Ensayos de Testosterona se publicaron el 21 de febrero en la revista Journal of the American Medical Association.

Ensayo sobre la anemia. Alrededor de un 54 por ciento de los hombres con una anemia inexplicada y un 52 por ciento con anemia con causas conocidas tuvieron aumentos clínicamente significativos en los niveles de glóbulos rojos tras un año de terapia con testosterona, en comparación con un 15 y un 12 por ciento, respectivamente, de los de un grupo con placebo.
Ensayo sobre los huesos. Después de un año, los participantes experimentaron un aumento significativo en la densidad mineral ósea y la fuerza ósea estimada. Los resultados fueron mayores en la columna que en la cadera.
Ensayo cardiovascular. El estudio encontró que el volumen de placa arterial aumentó significativamente más en el grupo tratado con testosterona en comparación con el grupo de "control" no tratado.
Ensayo sobre la cognición. Tras un año de tratamiento, no hubo un cambio significativo en la memoria verbal, la memoria visual ni la resolución de problemas.
JAMA Internal Medicine también publicó un estudio realizado fuera de los Ensayos de Testosterona, que mostró una reducción a corto plazo en los ataques cardiacos y los ACV entre los hombres que recibían testosterona.

Ese estudio mostró una reducción del 33 por ciento en el riesgo de problemas cardiacos, con un seguimiento promedio de unos tres años, en comparación con los que no eran usuarios de testosterona. Pero no fue un ensayo clínico. Los investigadores utilizaron los expedientes médicos de más de 8,800 hombres en California para llegar a sus conclusiones.

Aunque los ensayos mostraron un beneficio positivo para la salud ósea y la anemia, Gill comentó que no es probable que la testosterona se considere un tratamiento de primera línea para esas afecciones.

 

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