Escepticemia por Gonzalo Casino | 11 OCT 16

Anticipar la jugada

Sobre el estudio de la teoría de la mente y su alteración en algunas enfermedades
Autor/a: Gonzalo Casino Fuente: IntraMed / Fundación Esteve 

La imagen del boxeador que esquiva un golpe amagado, que no llegó a salir de los brazos del rival pero que fue anticipado en la mente, es una buena metáfora de qué es un cerebro y para qué sirve. Un cerebro es, básicamente, una máquina para anticipar la próxima jugada, un sistema de predicción que solo tienen los seres dotados de movimiento (las plantas carecen de él). Se considera que la capacidad de prever lo que van a hacer otros mediante imágenes mentales (la conciencia) está en el último escalón evolutivo. Y el no va más es vislumbrar lo que otros saben, desean y pretenden. Esta habilidad, denominada teoría de la mente, representa, qué duda cabe, una ventaja importante para desenvolverse en sociedad. En principio, se consideraba algo específicamente humano, pero cada vez está más claro que compartimos con los simios muchas funciones mentales. Los últimos experimentos sobre teoría de la mente sugirieren, por un lado, que existe una continuidad mental entre especies y, por otro, que esta capacidad de ponerse en la piel de otro está afectada en algunas enfermedades.

Sin embargo, el concepto de teoría de la mente, que se desarrolló a partir de las investigaciones con chimpancés en la década de 1960, se presta a no pocos equívocos y plantea numerosos problemas. Para empezar, no es exactamente una teoría, sino más bien una facultad: la de extrapolar la propia vida mental a otros para así poder predecir o explicar sus actos. Pero, además, el concepto de teoría de la mente es muy amplio y en él pueden caber habilidades de muy distinta complejidad, desde el reconocimiento de las emociones faciales hasta las exhibiciones más complejas de empatía, pasando por el reconocimiento  de creencias falsas. Los grandes simios (gorilas, chimpancés, bonobos y orangutanes) parecen ser capaces de adivinar lo que piensa otro cuando maneja información falsa y anticipar lo que va a hacer, según indica un experimento publicado la semana pasada en Science. Lo que ya no está tan claro es cuál es el nivel de complejidad de la teoría de la mente de estos simios. Y es que extrapolar un estado mental a partir de la conducta observable plantea siempre problemas, especialmente en las investigaciones con animales.

 

Comentarios

Para ver los comentarios de sus colegas o para expresar su opinión debe ingresar con su cuenta de IntraMed.

Contenidos relacionados
Los editores le recomiendan continuar con las siguientes lecturas:
AAIP RNBD
Términos y condiciones de uso | Todos los derechos reservados | Copyright 1997-2021