Su importancia y manejo en el ámbito médico | 03 FEB 20

Infecciones dentales agudas graves

Los odontólogos, médicos generales y de emergencias reciben con frecuencia consultas por problemas dentales, pero a menudo tienen poca o ninguna formación en este tema
Autor/a: Douglas P Robertson, William Keys, Riina Rautemaa-Richardson, Ronnie Burns, Andrew J Smith Fuente: BMJ 2000;321:559-62 Management of severe acute dental infections
INDICE:  1. Desarrollo | 2. Referencias
Desarrollo

La infección dental aguda suele ocurrir cuando las bacterias invaden la pulpa dental (nervio), pero también se propaga a los tejidos que rodean al diente. Según un importante análisis sistemático de estudios de sección transversal, los signos radiológicos de la infección dental con afectación del soporte óseo son extremadamente comunes, afectando al 0,5-13,9% (media 5,4%) de todos los dientes.

Además de la enfermedad localizada, las infecciones dentales pueden propagarse a la región, pero también puede hacerlo por vía hematógena, dando lugar a la propagación de las infecciones graves, especialmente en los pacientes médicamente comprometidos. Los médicos generales y los que trabajan en servicios de urgencia frecuentemente reciben consultas por problemas dentales, pero a menudo tienen poca o ninguna formación en este tema. El propósito de esta revisión es ayudar a los médicos generales y no especialistas en el diagnóstico inicial y el manejo de las infecciones dentales agudas.


¿Qué es la infección dental?

El diente se compone de una corona visible compuesta de dentina y esmalte y una raíz, compuesta de dentina. Su interior es de un tejido fibroso blando llamado pulpa dental. Los abscesos dentales agudos se producen como resultado de la invasión bacteriana del espacio de la pulpa. Cómunmente, la afección está precipitada por caries avanzadas, un tratamiento de conducto fallido, una infección crónica avanzada de las estructuras de soporte del diente (periodontitis) o el trauma.

La infección puede estar restringida al espacio de la pulpa o al área periapical del diente afectado, o bien extenderse al hueso dentoalveolar circundante, así como a los tejidos blandos, provocando celulitis, con el potencial de comprometer la vía aérea. Los abscesos dentales también pueden producirse en los dientes que han erupsionado parcialmente (pericoronaritis). Esto afecta con mayor frecuencia a los terceros molares, también conocidos como muelas del juicio.

¿En quiénes se produce?

Las infecciones dentales que afectan la pulpa y causan dolor son comunes en todo el mundo; el 90% de las personas ha experimentado problemas dentales o dolor de muelas causados por caries. Aunque la caries dental es un problema mayor en los países en desarrollo, también afecta a las personas de los países con sistemas de salud bien desarrollados. Un estudio transversal halló que el 2% de los adultos del Reino Unido tenía signos de infección dental con afectación ósea.

Un factor importante para el desarrollo de las infecciones dentales en todo el mundo es la posibilidad que tiene el paciente de acceder al tratamiento dental, con cifras que oscilan entre 1 dentista/1.000 pacientes en lugares como Alemania y Reino Unido, a 1 dentista/900.000 en el África subsahariana. El número de pacientes ingleses hospitalizados para el tratamiento de las infecciones dentales difusas se duplicó desde 1998 hasta 2.008. Este aumento afectó de manera desproporcionada a los pacientes de los grupos socioeconómicos más bajos, que tienen un acceso deficiente al odontólogo.

Los pacientes inmunodeprimidos, como las personas con diabetes mal controlada y de edad avanzada, también están en riesgo de propagación de las infecciones más graves. En un pequeño estudio retrospectivo de Finlandia y en un estudio más amplio de Taiwán, los pacientes médicamente comprometidos con infecciones dentales resultaron tener un mayor riesgo de complicaciones sistémicas, como las infecciones sistémicas fatales comparados con los pacientes con infección dental pero previamente sanos.

 ¿Cuál es la causa?

Las bacterias comúnmente aisladas en las infecciones dentales comprenden una mezcla de estreptococos orales, en particular el grupo Streptococcus anginosus (comúnmente referido como  estreptococos del grupo "milleri") y los anaerobios estrictos, como los estreptococos anaerobios y, las especies de Prevotella y Fusobacterium. En general, estas cepas suelen ser sensibles a los antibióticos de uso común (amoxicilina o eritromicina). Raras veces se usan combinados con metronidazol a menos que exista una fuerte sospecha de infección por especies de Prevotella lactamasa β positivas.

¿Se puede prevenir?

La mayoría de los abscesos dentales son secundarios a una caries dental y por lo tanto, en gran medida pueden evitarse si se siguen las recomendaciones básicas para la salud oral.

Indicaciones para la prevención de la caries dental en niños

• Los dientes deben cepillarse 2 veces al día usando pasta de dientes que contenga al menos 1.000-1.500 ppm de fluoruro: La pasta dental se escupe y debe evitarse enjuagar la boca con agua.

• Se debe disminuir la cantidad y frecuencia de la ingesta de azúcar; en particular, deben evitarse las comidas azucaradas entre comidas e inmediatamente antes de acostarse.

• Es conveniente reemplazar el azúcar por otros edulcorantes, como el xilitol.

• Es importante que los pacientes se registren con un dentista y asistan de acuerdo a la evaluación del riesgo individual.

• Los médicos deben tener en cuenta el riesgo de caries dental de los medicamentos azucarados y considerar esta característica  al prescribir.

• Los profesionales no odontólogos deben ser conscientes del notable aumento del riesgo de caries dental en presencia de sequedad bucal.

• Para los pacientes con sequedad bucal puede prescribirse saliva artificial con bajo nivel de azúcar o goma de mascar sin azúcar.

• Los médicos generales deberían alentar activamente a los pacientes con alto riesgo de caries a asistir al dentista

¿Cuáles son los signos y síntomas de la infección dental localizada?

Los pacientes presentan trismo (limitación de la apertura bucal), disfagia o malestar sistémico que requieren atención médica inmediata. Se deben excluir otros diagnósticos posibles.

  • Pulpitis u odontalgia: es una enfermedad inflamatoria de la pulpa, generalmente causada por caries dental o una obturación fallida. Se caracteriza por dolor intenso en la boca y la mandíbula, que es estimulado por el frío y el calor y que, en etapas posteriores aparece dolor dental al morder. El dolor puede ser agudo o sordo y mal localizado e irradiarse al oído. Fundamentalmente, no hay infección bacteriana del tejido circundante, ni hinchazón o supuración. La infección no responde a los antibióticos y a menudo la analgesia es ineficaz. Esta condición requiere la intervención del dentista.
     
  • Trastornos temporomandibulares: el síndrome de disfunción témporomandibular por dolor se caracteriza por dolor, chasquidos, bloqueo mandibular o limitación de la apertura de la mandíbula, con dolor de los músculos faciales. El dolor de la enfermedad de la articulación temporomandibular suele ser de carácter sordo, mal localizado y se intensifica por el movimiento mandibular y puede estar asociado al trismo. Es posible que los pacientes tengan la costumbre de apretar o rechinar los dientes.
     
  • Sinusitis: de vez en cuando los pacientes con sinusitis tienen dolor dental, lo que puede complicar el diagnóstico. En la sinusitis no complicada, el dolor suele ir acompañado de coriza y cefaleas y el dolor suele empeorar cuando se inclina la cabeza hacia adelante. El examen dental permite excluir las enfermedades dentales que pueden simular los síntomas de la sinusitis.
     
  • Parotiditis: es una infección de la glándula salival parótida. Generalmente, las infecciones bacterianas se asocian con pacientes debilitados y deshidratados. Las infecciones virales, como las paperas, son más comunes en los pacientes más jóvenes.
     
  • Sialolitiasis: es una condición en la que se forma una piedra dentro del conducto salival, comúnmente el conducto submandibular. El dolor y la hinchazón están asociados a la estimulación del flujo salival y por lo tanto, a la comida, la masticación y el hambre.
     
  • Neuralgia del trigémino: es un trastorno nervioso que provoca episodios de dolor facial unilateral intenso, punzante, similar al dolor del shock eléctrico, que dura unos pocos segundos hasta un par de minutos. El inicio ocurre principalmente entre los 50 y los 70 años.
     
  • Arteritis de células gigantes: es una vasculitis rara que afecta con mayor frecuencia a pacientes >50 años. En general, hay dolor de cabeza intenso, profundo, palpitante y persistente; dolor mandibular al comer y visión doble; el cuero cabelludo puede tener dolor al tacto. La falta de diagnóstico de esta condición puede llevar a la ceguera. Los análisis de sangre muestran un aumento significativo de la velocidad de eritrosedimentación.
     
  • Trauma: el trauma o la fractura dental y maxilofacial puede presentarse con dolor e hinchazón en la región maxilofacial. La historia guiará al clínico para solicitar la opinión de un especialista maxilofacial.

¿Cuáles son los síntomas de alarma de la propagación de la infección dental?

Si bien por definición la infección dental localizada está limitada a la boca, puede extenderse a otras áreas de la región maxilofacial y más allá, a través de los planos tisulares y el torrente sanguíneo. La celulitis maxilofacial o la propagación de la infección odontogénica pueden ser mortales. La propagación de una infección odontogénica se presenta con mayor o menor hinchazón facial, trismo y dolor. También pueden estar presentes las características de la infección dental localizada.

Signos y síntomas de infección dental localizada

• Dolor en la boca y la mandíbula
• Inflamación dentro de la boca
• Diente móvil
• Sensibilidad al morder o golpear el diente afectado
• Dolor a la palpación de la encía que rodea el diente afectado
•Drenaje espontáneo de pus

Signos de alarma sugestivos de infección dental difusa

• Fiebre
• Taquicardia o taquipnea
• Trismo; puede ser relativo debido al dolor, o absoluto debido a una colección dentro del músculo; los espasmos musculares aparecen cuando hay compromiso del espacio mastsicador
• Agrandamiento de la lengua y piso de la boca, babeo
• Celulitis periorbitaria
• Dificultad para hablar, tragar y respirar
• Hipotensión
• Leucocitosis
• Linfadenopatía
• Deshidratación

Los pacientes con signos y síntomas graves deben ser revisados sin demora por un cirujano oral y maxilofacial en un hospital. La vía de propagación del absceso dental se determina por la relación del ápice de la raíz con la inserción del músculo relevante y los planos faciales y puede incluir varios espacios anatómicos, el cuello, la zona periorbitaria, el seno cavernoso o el mediastino.

Los pacientes que no han tenido un tratamiento dental previo o que solamente han recibido tratamiento antibiótico tienen una media de proteína C reactiva más elevada y leucocitosis, por lo que tienen mayor riesgo de hospitalizaciones prolongadas e internación en una unidad de terapia intensiva.

La base del tratamiento es la pronta administración de antibióticos intravenosos como la bencilpenicilina y el metronidazol, junto con el drenaje quirúrgico apropiado. El trismo grave y el compromiso de la vía aérea requieren una revisión anestésica especializada y a menudo también el apoyo para su manejo. Las infecciones dentales deben ser consideradas una fuente potencial de sepsis, y los pacientes deben ser evaluados en consecuencia y tratados apropiadamente.

¿Cuáles son las pruebas diagnósticas útiles?

Las radiografías dentales pueden ayudar a confirmar el diagnóstico. Aunque la ortopantomografía a menudo está disponible en los hospitales y brinda una vista panorámica útil de toda la dentición y las mandíbulas, pero puede carecer de suficiente detalle para mostrar los cambios tempranos en el hueso periapical, especialmente en la región anterior de la boca. Para tener una visión más detallada suelen ser necesarias las radiografías periapicales, pero normalmente solo están disponibles en la práctica odontológica general. Al igual que con todas las radiografías, éstas solo deberían ser solicitadas e interpretadas por alguien con una formación adecuada─ odontólogo, especialistas orales y maxilofaciales o radiólogos.

La radiolucencia de la corona dental confirma la presencia de caries ya que es menos densa que la estructura del diente sano. Del mismo modo, una imagen radiolúcida alrededor del ápice de la raíz confirma la presencia de destrucción ósea periapical e identifica al diente afectado. La tomografía computarizada, la resonancia magnética y la ecografía brindan imágenes que pueden ser útiles para determinar la vía de propagación de las infecciones dentales más graves.

 

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