Riesgo en la vida | 30 MAR 15

Asociaciones entre la presión arterial y doce enfermedades cardiovasculares

A pesar de la diversidad de fármacos antihipertensivos disponibles en la actualidad, la hipertensión arterial sigue siendo una causa importante de morbilidad y mortalidad cardiovascular.
Autor/a: Rapsomaniki E, Timmis A, Hemingway H y colaboradores Fuente: http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736%2814%2960685-1/abstract Blood pressure and incidence of twelve cardiovascular diseases: lifetime risks, healthy life-years lost, and age-specific associations in 1·25 million people

Introducción

La disminución de los índices de mortalidad en los pacientes con enfermedad cardiovascular registrada en los últimos años en los países desarrollados obedece, en gran medida, a la amplia disponibilidad de nuevos y eficaces agentes farmacológicos, especialmente aquellos destinados a reducir la presión arterial (PA). En este contexto, los autores consideran oportuna una revisión de las asociaciones entre la PA y la evolución clínica, de modo de poder identificar las mejores estrategias en el contexto de la prevención primaria.

En el metanálisis Prospective Studies Collaboration de 61 estudios de cohorte, realizados entre 1950 y 1990, se comprobaron asociaciones lineales entre la PA sistólica (PAS) y diastólica (PAD) y la mortalidad por enfermedad cardíaca isquémica y accidente cerebrovascular (ACV). Estos hallazgos motivaron cambios a nivel de salud pública, destinados a reducir la ingesta de sal en la dieta y el tabaquismo y a utilizar agentes antihipertensivos, en prevención primaria.

Sin embargo, no se dispone de información específica para los enfermos con insuficiencia cardíaca, enfermedad arterial periférica, aneurisma de la aorta abdominal y angina de pecho estable, entre otros eventos cardiovasculares. Los años de vida perdidos, en asociación con la hipertensión arterial (HTA), tampoco se han estimado con precisión.

El presente trabajo, en el cual se analizó una amplia cohorte contemporánea de enfermos registrados en bases electrónicas de datos, tuvo por propósito conocer mejor las asociaciones entre la PA y 12 formas de enfermedad cardiovascular (ECV).


Métodos

Fueron evaluados pacientes del CArdiovascular research using LInked Bespoke studies and Electronic health Records (CALIBER). Este programa, señalan los autores, se inició con el propósito de obtener información longitudinal en pacientes con ECV. Los códigos y los parámetros evolutivos del CALIBER han sido validados por grupos independientes. Los enfermos se conectaron  por medio de las bases clínicas de datos Clinical Practice Research Datalink (CPRD), Myocardial Ischaemia National Audit Project (MINAP) y Hospital Episodes Statistics (HES), representativas del ámbito de atención primaria del Reino Unido.

Fueron seleccionados pacientes asistidos en 225 centros de atención primaria entre 1997 y 2010, de 30 años o más al momento de la incorporación en el estudio (fecha índice [FI]) y con un año o más en el registro antes de la FI. Los enfermos no debían tener diagnóstico previo de ECV.

Se obtuvo información acerca de la PA, valorada en el transcurso de 2 años de la FI, y de los factores de riesgo cardiovascular. El diagnóstico de HTA se estableció en los enfermos con PA igual o superior a 140/90 mm Hg y en los pacientes tratados con agentes antihipertensivos. Se analizaron por separado los sujetos con hipertensión arterial sistólica aislada (PAS igual o superior a 140 mm Hg) y con hipertensión arterial diastólica aislada (PAD igual o superior a 90 mm Hg). En los modelos con ajuste por diversas variables se tuvieron en cuenta los valores de PA obtenidos antes de la FI.

Se consideraron 12 formas de ECV:

  1. angina de pecho estable
  2. Angina de pecho inestable
  3. infarto agudo de miocardio (IAM)
  4. mortalidad no relacionada con enfermedad coronaria
  5. insuficiencia cardíaca
  6. paro cardíaco, muerte súbita de origen cardíaco
  7. ataque isquémico transitorio
  8. ACV isquémico
  9. hemorragia subaracnoidea
  10. hemorragia intracerebral
  11. enfermedad arterial periférica
  12. aneurisma de la aorta abdominal.

Mediante modelos de Cox específicos por enfermedad se determinaron los Hazard Ratios (HR), con ajuste según la edad, el sexo y el ámbito de atención.

En el análisis primario se evaluaron las vinculaciones entre cada variable evolutiva y los incrementos de 20/10 mm Hg en la PAS/PAD, respectivamente, en la totalidad de la cohorte y en los subgrupos definidos por edad (30 a 59 años, 60 a 79 años y 80 años o más). En los análisis secundarios se consideró el tabaquismo, la diabetes, los niveles séricos de colesterol total y de colesterol asociado con las lipoproteínas de alta densidad, el índice de masa corporal y los agentes antihipertensivos.


Resultados

En el análisis primario se incluyeron 1 258 006 pacientes (58% de sexo femenino) y 83 098 eventos cardiovasculares ocurridos durante una mediana de seguimiento de 5.2 años. Un total de 431 663 enfermos tenía PA de 140/90 mm Hg o más y la quinta parte de los pacientes recibía tratamiento antihipertensivo. Se registró HTA en el 43% de los enfermos.

Se comprobaron diferencias importantes entre los pacientes, en relación con las características étnicas, el estado socioeconómico y la terapia con estatinas y drogas antihipertensivas. La PAS y la PAD se asociaron, de manera heterogénea, con las distintas variables cardiovasculares . El incremento de la PAS en 20 mm Hg se asoció más fuertemente con la angina de pecho estable (HR = 1.41), la hemorragia subaracnoidea (HR = 1.43) y la hemorragia intracerebral (HR = 1.44), en comparación con la ECV en general (HR = 1.26).

En comparación con la PAS, la PAD se asoció más débilmente con la angina de pecho estable, la enfermedad arterial periférica, el IAM y la ECV total.

El aneurisma de la aorta abdominal fue la ECV más fuertemente vinculada con la PAD (HR = 1.45) y con la presión arterial media (HR por cada 10 mm Hg = 1.61) y la variable menos asociada con la PAS (HR = 1.08 por cada 20 mm Hg). Sin embargo, fue el único parámetro relacionado en forma inversa con la mayor presión de pulso (HR por cada 10 mm Hg = 0.91).

La enfermedad arterial periférica se asoció, de manera inversa, con la presión arterial media (HR = 0.90) y fue la que se relacionó, más fuertemente, con la presión de pulso (HR = 1.23).

El IAM presentó una asociación más fuerte con la PAS en las mujeres, respecto de los hombres (p < 0.0001); las vinculaciones con otras variables, en cambio, fueron similares en los pacientes de los dos sexos.

Las asociaciones entre la PA y los eventos cardiovasculares disminuyeron muy poco luego de considerar los factores de riesgo cardiovascular; la atenuación más pronunciada se comprobó para la insuficiencia cardíaca, después del ajuste según el índice de masa corporal.

El ajuste según los fármacos antihipertensivos también redujo las vinculaciones entre la PAS, la PAD y todas los criterios de valoración en 20% a 30%; sin embargo, no ejerció efectos sobre las asociaciones entre la PA y el riesgo de ACV.

Las asociaciones, con ajuste por edad y sexo, fueron considerablemente inferiores en los pacientes tratados con fármacos antihipertensivos al inicio del estudio. Sin embargo, las vinculaciones entre la PA, el ACV isquémico y la hemorragia intracerebral fueron similares en los enfermos tratados y en los pacientes sin tratamiento.

 

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