Alexander Grothendieck, uno de los grandes matemáticos del siglo XX | 17 NOV 14

Muere el genial geómetra ermitaño

Muere en Francia a los 86 años aislado en un pueblo de los Pirineos. Renegó de su obra y prohibió que fuera reproducida.
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Alexander Grothendieck, matemático genial que murió a los 86 años.

"El sueño al que me refiero no tiene escenario, ninguna acción o actividad en concreto. No contenía más que una imagen congelada, una que al mismo tiempo parecía asombrosamente viva. Era una cabeza humana vista de perfil derecho". Este texto, onírico, eléctrico de emoción, es un texto prohibido. Su autor, Alexander Grothendieck decidió el 3 de enero de 2010, desde un exilio autoimpuesto, prohibir toda reproducción presente o futura de su trabajo. Así, uno de los matemáticos más brillantes del siglo XX, que pretendía refundar la matemática con la geometría algebraica, alzaba un muro de silencio sobre su trabajo.

Ayer, Grothendieck murió a los 86 años en el hospital de Saint-Girons, región pirenaica del sur de Francia. Lo hizo sin mostrar grieta alguna en ese muro. Pero no todos los colegas que admiran su trabajo están dispuestos a cumplir su voluntad. Roy Lisker, uno de los fundadores de la página web grothendieckcircle.org, ha tomado la dirección contraria a sus otros socios de dicha página y ha continuado el trabajo de traducir al inglés su mezcla de autobiografía y matemática del más alto vuelo Cosechas y siembras.

¿Por qué? Lo explica en su web: "Nadie, por genial que sea, puede reclamar la posesión del conocimiento científico. Las patentes, sí; pero las matemáticas aún no han sido patentadas". La relevancia de Grothendieck en la definición de la geometría algebraica es enorme: tres de los siete Problemas del Milenio, los mayores desafíos matemáticos del siglo, están relacionados con su obra. Harvey Shoolman, profesor de la Universidad Metropolitana de Londres y cofundador de grothendieckcircle, lamenta el adiós del genio: "Probablemente no volvamos a ver a alguien así por muchas generaciones. Se ha despedido, pero ahora ocupa su lugar junto con Arquímedes, Fermat, Newton, Leibniz, Gauss, Galois y Riemann como un pináculo del éxito en el más difícil y a la vez esencial de los desafíos de la humanidad".

Nadie sabe con certeza qué ocurrió en la mente de Grothendieck para que en 1988 renunciara al mundo y se retirara a su hogar pirenaico para aislarse. Pero hurgar en su pasado es encontrarse con la tragedia, con el compromiso político y con la renuncia a recibir honores por el alcance de su genio. Nació en Berlín en 1928, hijo de un judío anarquista ruso, Alexandre Shapiro, y de una socialista revolucionaria, Hanka Grothendieck. El horror de los campos le quitó a su padre, que falleció en Auschwitz en 1942.

París lo conectó con las mentes matemáticas del momento tras su paso por la universidad de Montpellier. En el seminario Henri Cartan conoce entre otros a Lauren Schwartz, ganador de la Medalla Fields por su trabajo en la teoría de distribuciones. Schwartz se convirtió en su director de tesis y asistió atónito a la creatividad desplegada por su pupilo.

Grothendieck estableció en sus textos curiosas metáforas para expresar su concepción matemática. Habló sobre dos tipos de matemáticos, el que abriría una nuez con martillo y cincel y el que, pacientemente, la sumerge en agua y espera, con el paso de los meses, a que el líquido penetre y se pueda partir cerrando la mano sin más. Otra bella metáfora presente en sus notas que expresa cómo funcionaba su mente habla de las mareas: "Lo ignoto que quiere ser conocido se me presentaba como una porción de tierra, o una dura magra, resistiéndose a la penetración... El océano avanza insensible en silencio, nada parece suceder, nada se mueve, el agua está tan lejos que apenas puedes escucharlo... Y sin embargo finalmente rodea la sustancia resistente".

Sus teorías le valieron el máximo reconocimiento de la matemática. El Nobel de la disciplina, la Medalla Fields, le fue concedida en 1966. Grothendieck, que debía haberla recogido en Moscú, la rechazó por la persecución que recibían los disidentes del régimen comunista soviético. Fue un primer paso en una espiral de compromiso político y progresivo alejamiento de la comunidad científica. Participa en las revueltas de mayo del 68 en París, cada vez más convencido que la vía académica era una vía muerta. En 1970 dimite del Institute des Hautes Études Scientifiques (IHES), institución de la que fue una de sus máximas figuras fundadoras. Viaja también Vietnam para protestar contra la guerra. Los años 80 son de enorme producción.

En solo un año, del 80 al 81, escribe el manuscrito La larga marcha a través de la teoría Galois. Larga, en efecto, pues fueron 1.600 páginas. También lo es Cosechas y siembras, autobiografía de 1.000 páginas. De esta época también es Bosquejo de un programa, dos volúmenes que más tarde publicaría la Universidad de Cambridge. Un último portazo a los honores lo dio en 1988 cuando renunció al premio Crafoord —gestionado por la Real Academia Sueca de las Ciencias para premiar a las disciplinas fuera de los Nobel—. En 1991 comienza su retiro definitivo en los Pirineos, en una aldea pirenaica cuya ubicación no comparte con ningún amigo.

Antes de su muerte ayer, ecos de Grothendieck han llegado a cuentagotas en estas últimas tres décadas. Liberation publica en 2012 que la universidad de Montpellier guarda un legado de 20.000 páginas del autor, sus anotaciones y reflexiones durante los setenta y ochenta. Inédito y sin publicarlo, por expreso deseo de su autor. En 2010 llegó la carta , pidiendo que se retirara su obra de todas las librerías y webs. Las razones, un misterio. Aunque tal vez el final de ese sueño que describe en el arranque de su autobiografía encierre alguna clave: “Reviviendo este sueño en la confortable quietud de mi cama, me vi forzado por un deseo natural a ponerle un nombre a esta aparición. No tuve que pensar mucho: una vez que la cuestión arraigó, era más que obvio que la cabeza que había visto en mi sueño no era otra que la mía”.


La carta del no

Declaración de mi intención de denegar el permiso para que mi obra sea publicada.

por Alexandre Grothendieck

No tengo ninguna intención de publicar o reimprimir ninguna obra o texto de la que sea autor, de la manera que fuera, en digital o en papel, sea en la forma de trabajos completos o extractos, sean trabajos de interés personal o científico, o sean cartas personales dirigidas a otros, y también todas las traducciones de los textos de los que soy el autor.

Todas las ediciones o transmisión de dichos textos que se han producido en el pasado sin mi permiso expreso, o que pudieran producirse en el futuro mientras yo viva, que se hagan o que se hayan hecho en oposición a mi testamento, como está específicamente precisado en él, serán vistas a mis ojos como ilegítimas.

Al punto en que tenga conocimiento de ellas, insistiré a los creadores de estas ediciones pirata, o de cualquier otra edición incluyendo, sin mi permiso expreso, textos de mi puño y letra (amén de las posibles citas de unas pocas líneas como mucho), que las eliminen inmediatamente del mercado; que los directores de las librerías que almacenan copias de mis obras, hagan que esas obras desaparezcan de una vez.

Escrita en mi residencia. 3 de enero de 2010 AG


Biografía

Alexander Grothendieck (Berlín, Estado Libre de Prusia, 28 de marzo de 1928 − Saint-Girons, Ariège, 13 de noviembre de 2014) fue un matemático apátrida, nacionalizado francés en los años 1980. Durante la segunda mitad del siglo XX llevó a cabo un extraordinario proceso de unificación de la aritmética, la geometría algebraica y la topología, dando gran impulso al desarrollo de estas tres ramas fundamentales de las matemáticas.

Antecedentes familiares

Su padre Alexandre Shapiro (Novozybkov, 6 de agosto de 1890 - Auschwitz, ¿1942?) fue un judío anarquista ruso. Fue condenado a muerte en 1907 por el régimen zarista, y se le conmutó la pena por la de cadena perpetua a causa de su juventud. Liberado por la revolución de 1917, fue condenado a muerte por el régimen comunista, y emigró clandestinamente a Berlín, donde conoció en medios anarquistas a la periodista ocasional Hanka Grothendieck (Hamburgo, 21 de agosto de 1900 - Montpellier, 16 de diciembre de 1957). Vida que narra en su novela autobiográfica inédita Eine Frau hasta la concepción del único hijo que tuvo con Shapiro: Alexandre Grothendieck.

Entre los años 1934 y 1939 Grothendieck vivió en Hamburgo con una familia adoptiva, mientras sus padres estaban en Francia y participaron en la Guerra Civil Española junto a los anarquistas. En 1939 se reunió con su madre Hanka en Francia. En 1940, al ser alemanes, se le internó en el campo de Rieucros junto con su madre, y estudió en el cercano Instituto de Mende. Mientras, su padre fue internado en el campo de Le Vernet y deportado por los nazis en 1942 a Auschwitz, con el nombre de Alexandre Tanaroff figura en la lista de víctimas del Holocausto.

En 1942 Grothendieck fue acogido en La Guespy, hogar infantil del Socorro Suizo para refugiados en Le Chambon-sur-Lignon, y terminó el Bachillerato en el Collège Cévénol.
Primeros trabajos

Entre 1945 y 1948, Alexandre Grothendieck estudió matemáticas en la Universidad de Montpellier y de allí se marchó a París, donde asistió al seminario de Henri Cartan. Laurent Schwartz dirigió su tesis doctoral sobre análisis funcional en Nancy. Posteriormente Grothendieck entró a formar parte del grupo Bourbaki. En ese grupo se interesó por saber cuáles han de ser los conceptos naturales que sirvan de base a la geometría. Entre 1957 y 1962 expuso en el Seminario Bourbaki una renovación total de los fundamentos de la geometría algebraica, y en 1958 introdujo la K-teoría. Dentro de ese trabajo enunció y demostró el teorema de Riemann-Roch-Grothendieck, resultado que le daría fama mundial como matemático.

Trabajos de madurez

En 1959 se crea en Bures-sur-Yvette, cerca de París, el IHES y se le ofreció la plaza de matemáticas. Allí desarrolló un trabajo intenso hasta 1970 renovando la geometría algebraica de cabo a rabo. Sus Elementos de Geometría Algebraica, de los que llegó a escribir 4 volúmenes de los 12 previstos, y la serie de siete Seminarios de Geometría Algebraica realizan una síntesis con la aritmética y la topología alrededor de los dos conceptos cruciales de «esquema» y «topos» (una de las más vastas labores de fundamentos jamás realizada en matemáticas). Inspiración central de esta etapa fueron las conjeturas de Weil, que en gran parte demuestra, terminando la labor su alumno más brillante Pierre Deligne. En 1966, en el Congreso Internacional de Matemáticas de Moscú, al que no acudió en rechazo de la Unión Soviética, recibió la Medalla Fields. En estos años también desentrañó (aunque no publica) la teoría de motivos, fantástica visión de una unión más íntima de la aritmética y la geometría que aún permanece sin demostrar en gran parte, y expuso en las llamadas «conjeturas estándar» los principios que permitirían desarrollar la teoría de motivos.

Posiciones políticas y últimos años

En 1970 abondonó el IHES, porque esta institución aceptaba fondos de instituciones militares, y se mueve en ambientes pacifistas y ecologistas. Ante el estancamiento espiritual que le supone su absorbente dedicación a las matemáticas, abondonó también todas las actividades matemáticas tradicionales.

En 1972 pasó a ser profesor en la Universidad de Montpellier, dando clases en su Facultad de Ciencias y continuando sus investigaciones matemáticas fuera de los «circuitos oficiales». En 1984 solicitó una plaza en el CNRS, para lo que escribió la memoria Esquisse d'un Programme2 , esbozo de los temas matemáticos que estudió en los últimos años y de un programa para continuarlos en el futuro. En esta época escribió miles de páginas con meditaciones matemáticas y no-matemáticas, destacando entre estas últimas Eloge (¿perdido?), Récoltes et Semailles,3 donde repasa su trayectoria vital en el mundo matemático, y La Clef des Songes,3 donde explica su descubrimiento de Dios (ambas obras todavía inéditas).

En 1988 se jubiló y, junto con su alumno Pierre Deligne, recibió el Premio Crafoord de la Real Academia Sueca de las Ciencias. A pesar de su cuantiosa dotación económica, lo rechazó porque «dado el declive en la ética científica, participar en el juego de los premios significa aprobar un espíritu que me parece insano» y porque «mi pensión es más que suficiente para atender mis necesidades materiales y las de los que de mí dependen».4

En 1990 trasladó su residencia a un lugar desconocido cerca de los Pirineos, aceptando sólo el contacto humano directo con sus más allegados, convecinos y visitantes esporádicos, mientras prosigue sus reflexiones.

En enero de 2010 envió una carta en la que expresa claramente su voluntad de que no se publiquen ni se difundan sus escritos.

Falleció el 13 de noviembre de 2014 en el hospital Ariège Couserans de Saint-Girons.

*Fuente: Wikipedia

 

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