Reduce muerte temprana, a largo plazo mortalidad no cardíaca | 13 NOV 14

Angioplastia en el IAM

Pero los expertos dicen que el tratamiento también debe enfocarse en las posibles causas no cardiacas de muerte.

Robert Preidt

Los supervivientes de ataque cardiaco que reciben un tratamiento rápido para desbloquear las arterias taponadas y mantenerlas abiertas tienen un riesgo a largo plazo de morir de enfermedad cardiaca más bajo, encuentra un estudio reciente.

Pero siguen teniendo un mayor riesgo de muerte por causas no cardiacas, como cáncer y problemas pulmonares.

El estudio incluyó a más de 2,800 pacientes de ataque cardiaco en Dinamarca que fueron tratados rápidamente con una angioplastia para desbloquear las arterias y con dilatadores (stents) para mantenerlas abiertas en un procedimiento que se conoce como intervención coronaria percutánea (ICP), y a quien entonces se siguió durante una media de casi cinco años.

La tasa de muertes relacionadas con el corazón entre los pacientes fue alta en el primer mes tras el tratamiento, pero entonces se redujo a menos de un 1.5 por ciento al año, encontró el estudio.

Tras el primer mes, casi el 65 por ciento de las muertes entre los pacientes se debieron a causas no cardiacas, como cáncer y afecciones pulmonares, según el estudio, que aparece en la edición en línea del 10 de noviembre de la revista Journal of the American College of Cardiology.

"La tasa de muerte cardiaca a largo plazo tan baja podría explicarse hasta cierto punto por los programas de prevención secundaria. La forma en que la muerte no cardiovascular se ve influida por la enfermedad cardiovascular amerita de más estudio. Nuestros hallazgos animan a una concentración continuada de los recursos en la prevención, y sobre todo el tratamiento de los pacientes en las fases tempranas de un ataque cardiaco", comentó en un comunicado de prensa de la revista el autor del estudio, el Dr. Frants Pedersen, de la Universidad de Copenhague.

"Los profesionales médicos no deben solo observar los factores que ponen al paciente en riesgo de un ataque cardiaco, sino también trabajar para prevenir las enfermedades no cardiacas, además de la prevención secundaria contra los eventos cardiacos tras una ICP", añadió Pedersen.

Los hallazgos muestran que los médicos deben estar atentos, y tratar, a los factores cardiacos y también a los no cardiacos que podrían amenazar las vidas de los supervivientes de ataque cardiaco, escribió en un editorial que acompaña al estudio el Dr. Mark Hlatky, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford.

FUENTE: Journal of the American College of Cardiology

 

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