Intervenciones preventivas (revisión sistemática) | 29 SEP 14

Reducción de errores en la medicación pediátrica

Revisión sistemática sobre intervenciones para reducir los errores en la medicación pediátrica.
Autor/a: Michael L. Rinke, David G. Bundy, Christina A. Velasquez, Sandesh Rao, Yasmin Zerhouni, Katie Lobner, Jaime F. Blanck and Marlene R. Miller Pediatrics 2014; 134; 338

Los errores de medicación son comunes en los pacientes pediátricos; 5% a 27% de todas las indicaciones pediátricas de medicamentos presentan errores de medicación. Los errores de medicación causan una mortalidad y morbilidad significativas, incluyendo 7000 muertes de pacientes por año debido a errores en la medicación en los Estados Unidos.

Los pacientes pediátricos internados pueden sufrir tres veces más errores de medicación que los pacientes internados adultos, y estos errores son con frecuencia perjudiciales.

Para los niños, el 1% de todos los errores de medicación conllevan un importante potencial de daños, con un 0,24% de los errores causando perjuicios reales. Los niños están en alto riesgo de estos errores debido en parte a la necesidad de una dosificación basada en el peso.

Para reducir este daño prevenible, los sistemas de salud pediátricos, las instituciones, y los proveedores deben comprender, aplicar, y aumentar las intervenciones para reducir los errores en la medicación pediátrica.

Las revisiones sistemáticas previas sobre la epidemiología de los errores en la medicación pediátrica o los subgrupos de intervenciones específicas en errores de medicación pediátrica, incluyendo una revisión del grupo de los autores, encontraron una variación apreciable en las definiciones de errores de medicación, poblaciones, y resultados, lo que impide la verdadera síntesis de los datos.

Todas las revisiones sistemáticas anteriores que consideraban intervenciones para reducir los errores de medicación pediátrica examinaban solamente subconjuntos de intervenciones, y todas las búsquedas en revisiones epidemiológicas o de intervención se realizaron antes de 2008, excepto 1 que examinó intervenciones del personal de enfermería y que fue realizada en 2010.

El gran aumento de publicaciones sobre intervenciones en la mejora de la calidad en los 6 años posteriores a la revisión previa de los autores, la falta de una revisión sistemática que mire todas las intervenciones para reducir los errores en la medicación pediátrica, y la hipótesis de que las publicaciones más nuevas podrían usar definiciones coherentes y resultados que permiten la síntesis de datos cuantitativos sugieren que se justifica una revisión sistemática actualizada sobre intervenciones para reducir los errores en la medicación pediátrica.

Utilizando una rigurosa metodología de revisión sistemática, los autores tuvieron el objetivo de determinar la efectividad de las intervenciones para reducir los errores en la medicación pediátrica, identificar brechas persistentes en la reducción de errores de medicación pediátrica en la literatura, y realizar un metaanálisis de los estudios comparables.


Métodos

Estrategia de búsqueda
Los autores buscaron en PubMed, Embase, Scopus, Web of Science, Cochrane Library, y el Índice Acumulativo de Enfermería y Literatura Asociada a la Salud (CINAHL) para estudios de investigación de intervenciones para reducir los errores de medicación pediátrica (Información adicional).

La búsqueda incluyó un concepto pediátrico y un concepto de error de medicación. Los términos se buscaron como vocabulario controlado en las bases de datos pertinentes (PubMed, EMBASE, CINAHL, Cochrane) y como palabras clave en todas las bases de datos. La búsqueda se ejecutó como una actualización de una revisión anterior de la literatura, con la estrategia de búsqueda anterior ampliada para garantizar la recuperación completa de los artículos (Información adicional).

Los parámetros de la fecha se limitaron a partir de 2005 a la fecha de búsqueda para capturar la literatura publicada desde la primera revisión. Realizar una búsqueda completa en todas las fechas estaba fuera del alcance de los recursos disponibles. Se llevaron a cabo todas las búsquedas el 22 de noviembre de 2011.

Los artículos incluidos en las revisiones sistemáticas anteriores sobre errores en medicación pediátrica también fueron incluidos en la revisión de texto completo para aumentar la revisión anterior de los autores y para asegurar que fueran recuperados todos los artículos relevantes publicados antes de 2005.

Criterios de elegibilidad
Los tipos de estudios para esta revisión incluyeron ensayos controlados aleatorios, ensayos controlados casi aleatorios, estudios controlados de antes y después, y estudios de series de tiempo interrumpidas publicados en cualquier idioma y en cualquier país. Una intervención se definió como cualquier evento destinado a reducir los errores de medicación.

Un proveedor computarizado de entrada de pedidos (PCEP) se definió ampliamente como cualquier sistema electrónico que facilita la prescripción de medicamentos. La ayuda a la decisión clínica (ADC) para el PCEP también fue definida en términos generales como cualquier sistema que sugiere a los usuarios la dosis correcta, alerta a los prescriptores cuando las dosis están fuera de los rangos pre-especificados o alerta sobre las interacciones fármaco-fármaco.

Las hojas de pedido preimpresas fueron ampliamente definidas como cualquier formulario en papel estructurado, que impulsa o requiere que los proveedores ingresen información específica sobre medicación. Los grupos de comparación fueron ampliamente definidos por los artículos incluidos, pero fueron excluidos los estudios sin un claro grupo comparador. Por ejemplo, quedaría excluido un estudio que reporta los errores descubiertos por el farmacéutico encargado de la conciliación de los medicamentos y no especifica cuántos errores se produjeron sin la conciliación de medicamentos del farmacéutico.

Los estudios tenían que incluir personas <19 años en cualquier lugar de atención. Los pacientes hospitalizados se definieron como pacientes ingresados no sólo en la UCI, los pacientes ambulatorios fueron pacientes no admitidos y excluidos del servicio de urgencias, y los pacientes del servicio de urgencias fueron los pacientes vistos en el servicio de urgencias, fueran o no finalmente admitidos.

Para capturar el mayor número posible de definiciones, el resultado de interés fueron los errores de medicación según la definición del Consejo Nacional Coordinador para el Reporte de Errores en la Medicación y su Prevención: "Un error de medicación es cualquier evento prevenible que pueda causar o provocar el uso inapropiado de medicación o daño del paciente mientras el medicamento se encuentra en control del profesional de la salud, paciente o consumidor.

Tales eventos pueden estar relacionados con la práctica profesional, los productos para el cuidado de la salud, los procedimientos, y sistemas, incluyendo la prescripción; comunicación; etiquetado de los productos, embalaje, y nomenclatura; combinación; dispensación; distribución; administración; educación; monitoreo; y uso."

Los resultados secundarios incluyeron (1) reacciones adversas a medicamentos prevenibles (RAMs; errores evitables que llegaron a un paciente y resultaron en daño tal como se define por el Instituto para el Uso Seguro de los Medicamentos [IUSM] categorías 5, 6 ó 7 [daño temporal significativo, daño permanente, cerca de la muerte o muerte]) y (2) RAM graves prevenibles incluyendo IUSM categorías 6 o 7 solamente (daño permanente, cerca de la muerte o muerte).

Fueron excluidos los estudios que utilizan informes de errores voluntarios como resultado (numerador o denominador) porque pueden subestimar la verdadera incidencia de errores de medicación; también es difícil interpretar verdaderos denominadores para estas intervenciones.

"Pedidos" se definieron como la prescripción de medicamentos para pacientes internados, y "recetas" se definieron como las prescripciones ambulatorias de medicamentos.

Los autores excluyeron los estudios realizados solamente como simulación (por ejemplo, si las enfermeras administran medicamentos a un maniquí), debido a la preocupación de que no representaban la eficacia en el mundo real. También fueron excluidos los estudios diseñados exclusivamente para cambiar el volumen de prescripción.

Se incluyeron resúmenes de presentaciones de conferencias y artículos de texto completo. Se contactó a todos los autores de los resúmenes incluidos en el revisión sistemática para información adicional (n=3), y respondieron 2.

Abstracción de datos y valoración de la calidad del estudio
Dos autores independientes, no ciegos (M.L.R. y C.A.V., S. R., o Y.Z.) revisaron cada título y el resumen para su inclusión. La revisión de texto completo también se llevó a cabo por 2 autores no ciegos, independientes (M.L.R. y C.A.V., S.R., o Y.Z.) y las discrepancias se resolvieron mediante consenso de los autores.

Las revisiones de los resúmenes y de los textos completos se realizaron como pilotos en muestras de resúmenes o artículos, respectivamente, para asegurar la consistencia del revisor al juzgar los criterios de inclusión. Los estudios en idioma no inglés incluidos en la revisión de texto completo (n=13), fueron traducidos por revisores independientes con fluidez en la  traducción del idioma del artículo y que también resumieron los datos del artículo.

Para garantizar traducciones precisas, el autor principal (M.L.R) tradujo independientemente todos los artículos en idioma extranjero con el software de traducción automática, que demostró previamente que era eficaz para las revisiones. Dos autores tomaron las decisiones de inclusión de estudios en idioma no inglés en base a las traducciones.

Usando una metodología idéntica a la revisión anterior de los autores, la abstracción de datos para incluir artículos se realizó de forma secuencial, ya que el segundo extractor (M.L.R.) podía ver los datos abstraídos por el primer revisor o traductor de datos.

La abstracción de datos fue llevada a cabo a través de una forma de abstracción electrónica, que se puso a prueba con un piloto para ver la coherencia entre los revisores. Cuando los datos no estaban claros o estaban perdidos, se pusieron en contacto con el autor correspondiente vía e-mail al menos dos veces. Además para recolectar los datos estándar de la revisión sistemática como la población, la intervención, y los resultados, los autores también sacaron datos de los marcadores de mejora de calidad.

Los autores seleccionaron los siguientes marcadores para ayudar a evaluar si los estudios usaron metodologías robustas de mejora de la calidad: sostenibilidad (número de meses que se recolectaron los datos después de comenzar la intervención), el costo de la intervención, la participación del paciente o de la familia en cualquier punto en el diseño, la realización o la interpretación del estudio, y la aceptación de la población blanco de la intervención (definida como cualquier evaluación cualitativa o cuantitativa de la retroalimentación de los participantes a los que estaba dirigida la intervención).

Para evaluar la calidad del artículo, 2 revisores independientes (M.L.R. y C.A.V., S.R., o Y.Z.) utilizaron las guías del Grupo de Práctica Efectiva Cochrane y Organización de la Revisión de la Asistencia. También se evaluó el sesgo potencial individual de las fuentes de financiación y el sesgo de publicación del artículo agregado (el número de estudios publicados con hallazgos positivos y negativos).

Finalmente, se evaluó el rigor del estudio examinando si una segunda persona verificó que los errores de medicación tuvieran las definiciones de error conocidas que figuraban en el manuscrito. Esto se hizo porque a menudo existen discrepancias con el revisor para determinar si un error de medicación es verdaderamente un error.


Síntesis de resultados y análisis estadístico

Los resultados se expresaron como el número de errores de medicación, definidos por los autores de los artículos, por cada 100 eventos observados. Los eventos observados incluyeron órdenes, oportunidades de administración de medicamentos (dosis administradas y dosis omitidas), pacientes, días-paciente, admisiones, recetas y días de medicación (un medicamento recetado que se continúa durante un día y conduce a una administración).

La heterogeneidad de la clínica y la metodología se evaluó mediante el examen de posibles variaciones en los resultados primarios y secundarios (definiciones de error), intervenciones, poblaciones de estudio, y escenarios. Se utilizó un modelo de efectos aleatorios meta-analítico dada la heterogeneidad de los estudios incluidos y la no estandarización de las definiciones de error de medicación del estudio.

Para los estudios PCEP, los autores tuvieron la hipótesis de que había suficiente homogeneidad en los subconjuntos de estudios (PCEP con ADC en comparación con ingreso manual de pedidos, PCEP con ADC frente a PCEP, PCEP con ADC frente al ingreso manual de pedidos en UCIP, PCEP con ADC para infusiones continuas en comparación con el ingreso manual de los pedidos) para agrupar los resultados estadísticos.

Se utilizó el estadístico I2 para calcular el grado de heterogeneidad del metaanálisis. Como se señala más adelante, el estadístico I2 fue >80% para cada subconjunto, lo que sugiere que los estudios fueron demasiado heterogéneos para el meta-análisis.


Resultados

Resultados de la búsqueda
La búsqueda de los autores identificó 6246 resúmenes, con 3788 resúmenes únicos. Se excluyeron un total de 3588 resúmenes durante la revisión de los resúmenes. Se identificaron 74 artículos adicionales de las revisiones sistemáticas previas para la revisión del texto completo. Se incluyó un total de 274 artículos en la revisión de texto completo, y de estos, 63 se consideraron elegibles para la inclusión en la revisión sistemática.

Diez artículos (16%) fueron incluidos de las revisiones sistemáticas anteriores, y 53 (84%) se identificaron por el protocolo de búsqueda actual. La razón más común para la exclusión en la revisión de texto completo fue que los artículos discutían estrategias para reducir los errores en la medicación sin datos de los criterios de inclusión (n=77).

De estos 77 estudios, 29 fueron excluidos porque utilizaban sólo los informes de errores voluntarios, 27 no tenían grupo de comparación previo a la intervención o durante la intervención, 13 analizaban solamente resultados cualitativos, y 8 se excluyeron por otras razones. 

Síntesis de datos agregados
La mayoría de los estudios se llevaron a cabo en Estados Unidos (51%) y en un solo sitio (95%) que era académico/asociado a la universidad (90%). Nueve estudios (14%) incluyeron pacientes del departamento de emergencia y 7 (11%) incluyeron pacientes ambulatorios.

Veintiséis estudios (41%) investigaron los efectos del PCEP en los errores de medicación (22 investigaron PCEP y ADC y 4 investigaron PCEP sin ADC), 20 estudios (32%) investigaron los efectos de la educación, 9 (14%) investigaron los efectos de las hojas de pedido preimpresas, 8 (13%) investigaron los efectos de la implementación de un protocolo, 7 (11%) investigaron los efectos de las tasas de errores de reporte/divulgación, y 5 (8%) investigaron los efectos del aumento de la participación del farmacéutico en los pedidos de medicamentos.

Sólo 6 estudios (10%) investigaron exclusivamente los errores en la administración y 2 (3%) investigaron únicamente los errores de dispensación. Doce artículos (19%) evaluaron la gravedad de los errores utilizando variaciones como "ningún daño, daño menor, daño grave, o muerte," con una amplia variación en el número de categorías de severidad de 2 a 11 (media: 3,7).

También existía una amplia variación en el denominador utilizado para las tasas de resultados.
Con respecto a los resultados secundarios, 6 estudios (10%) informaron RAMs prevenibles y ningún estudio informó RAMs prevenibles graves.

De los estudios que informaron RAMs prevenibles, 2 estudios informaron disminuciones estadísticamente significativas en las RAMs después de una intervención: una reducción del 77% en las RAMs por errores de prescripción prevenibles utilizando múltiples estrategias de reducción de error (n=16 de 12026 pre, frente a 3 de 9187 post) y una reducción del 43% en todos los tipos de errores de RAMs prevenibles utilizando PCEP con ADC (n=46 de 1197 pre, versus 26 de 1210 post), respectivamente. Dos de los otros estudios informaron sólo 1 RAM prevenible durante sus respectivos periodos pre y post intervención, y un tercer estudio informó 2 RAMs prevenibles, 1 durante el período preintervención y 1 durante el período posterior a la intervención.

Con respecto a la solidez de la calidad de la metodología de mejora, sólo 10 estudios (16%) informaron si su intervención era aceptada por la población objetivo y 5 estudios (8%) involucraban a pacientes o a las familias en cualquier punto del diseño, la realización o la interpretación del estudio. Dieciséis estudios (25%) recolectaron datos ≤3 meses después de la implementación de la intervención.

Hay un riesgo evidente de sesgo en la mayoría de los estudios, con, por ejemplo, 67% de los 52 estudios de series de tiempo interrumpidas que no estaban protegidas contra los cambios seculares. Sesenta estudios (95%) reportaron resultados positivos para su intervención, lo que sugiere un posible sesgo de publicación.

Treinta y cuatro de esos estudios informaron resultados positivos estadísticamente importantes, 7 reportaron resultados no estadísticamente significativos (P>0,05), y 19 no reportaron inferencias estadísticas para el resultado de interés. De los 3 estudios incluidos que no informaron resultados positivos para su intervención, 2 informaron resultados no estadísticamente significativos.

Treinta y siete estudios (59%) no reportaron fuentes de financiamiento para su investigación, y cuatro de los que lo hicieron (6%) tenían un posible conflicto de intereses. En 27 estudios (43%), nadie verificó si los errores recopilados eran verdaderos errores, y en 9 estudios adicionales (14%) no estaba claro si alguien verificaba los errores.

Síntesis de datos para intervenciones específicas
De los 63 estudios incluidos, 52 (83%) pudieron ser incluidos en la síntesis de datos cualitativa para una intervención específica: 26 para PCEP, 14 para educación, 9 para hojas de pedido preimpresas, y 5 para una mayor participación del farmacéutico en la terapia de drogas.

Un estudio evaluó tanto las hojas de pedido preimpresas como el aumento de la preparación del farmacéutico, y 1 estudio evaluó el PCEP y las hojas de pedido preimpresas. Aunque se presentan a continuación los rangos de resumen, todavía existe una apreciable heterogeneidad entre muchos estudios que utilizan la misma intervención.

Todos los otros subconjuntos de intervención (implementación de protocolo, divulgación / notificación de las tasas de error, doble control, cambios ambientales, sistema de distribución de dosis unitaria de droga, tecnología no PCEP para la administración de medicamentos) fueron demasiado heterogéneos para sintetizarlas.

De las 26 intervenciones PCEP, 4 investigaron los efectos del PCEP sin ADC en comparación con los pedidos manuales e informaron una reducción del 44% al 88% de los errores de prescripción. Cinco estudios examinaron el efecto del PCEP con ADC para múltiples medicamentos en pacientes internados y encontraron desde un 14% de aumento de los errores a una disminución del 99% en todos los tipos de errores.

El estudio que reportaba un aumento del 14% en todos los tipos de errores de medicamentos señalaba que este cambio no era estadísticamente significativo (P>0,05) y también informó de una disminución estadísticamente significativa del 7% en errores graves no interceptados con los medicamentos. Ginzburg y colaboradores y Kirk y colaboradores observaron errores de prescripción ambulatoria de paracetamol o ibuprofeno y reportaron una reducción del 36% (n=103 de 316 pre vs 46 de 224 post) y un riesgo ajustado de 56% (n=534 de 1893 pre vs 299 de 2381 post) en estos tipos de errores de prescripción, respectivamente.

Cuando se aplican modelos meta-analíticos, el estadístico I2 para cada subconjunto PCEP fue >80%. En base a los criterios del Manual Cochrane para Revisiones Sistemáticas de Intervenciones, este hallazgo sugiere gran heterogeneidad y por lo tanto los resultados del metanálisis no se presentan.

Aunque 20 estudios informaron que proveyeron educación como parte de su intervención para reducir los errores de medicación pediátrica, 14 estudios utilizaron la educación como su principal intervención para reducir los errores en la medicación pediátrica. Siete de estos 14 estudios recopilaron datos por ≤3 meses después de la implementación de la intervención y 2 no informaron sobre los meses de observación después de la implementación. Los 5 estudios que recolectaron datos >3 meses después de la aplicación de la intervención reportaron una reducción del 49% al 87% en cualquier tipo de error de medicación.

Los 9 estudios que investigaron la efectividad de las hojas preimpresas en la reducción de los errores en la medicación pediátrica reportaron una reducción del 27% al 82% en los errores de prescripción.

De los 5 estudios que investigaron el aumento de la participación del farmacéutico en la terapia con drogas, 4 informaron una disminución del 17% al 50% en los errores de medicación. El quinto artículo informó un aumento del 16% (n=389 de 856 pre frente a 280 de 540 post) en los errores de administración después de la intervención, pero investigó el impacto de la apertura de una farmacia satélite; aunque los autores asumen que una mayor proximidad de los farmacéuticos llevaría a una mayor participación en el proceso de prescripción/administración, no estaba claro si se trataba del caso y por lo tanto este artículo no será comparable con los otros.


Discusión

En esta revisión sistemática de todos los tipos de intervenciones para reducir los errores en la medicación pediátrica, múltiples intervenciones revelaron efectos estadísticamente significativos.

Desafortunadamente, se identificaron brechas apreciables en la literatura sobre error de medicación pediátrica: no hay estudios que cumplieran con los criterios de inclusión que investigaran los efectos de conciliación de medicamentos, sólo el 1% de los estudios se llevó a cabo en hospitales de la comunidad, el 11% de los estudios se llevaron a cabo en poblaciones ambulatorias, 10% de los estudios informaron RAMs prevenibles, 10% de los estudios examinaron errores de administración, 3% de los estudios examinaron errores de dispensación y existía una  apreciable variación en los métodos, las definiciones, los resultados y los denominadores de las tasas. Ningún estudio informó los resultados utilizando una definición estándar de las RAMs prevenibles graves.

Aunque el 41% de los estudios involucró alguna versión de PCEP, no pudo realizarse un meta-análisis debido a la heterogeneidad metodológica.

A pesar del gran aumento en el número de estudios publicados con el objetivo de reducir los errores de medicación pediátrica desde 2005, según los autores las intervenciones para prevenir errores de medicación pediátrica están afectadas por definiciones no uniformes, metodología de recolección de datos no uniforme, y presentación de informes de resultado no uniformes.

La heterogeneidad en los estudios pediátricos actuales de intervención sobre error de medicación impide una amplia generalización de los resultados y produce una orientación poco clara hacia los hospitales en los que se adoptan mejor las intervenciones.

Curiosamente, los estudios que implementaron PCEP y quienes implementaron hojas de pedido preimpresas reportaron reducciones similares en los errores de medicación a pesar de que los costos fueron muy diferentes. Los estudios con PCEP con ADC informaron una reducción del 36% al 87% en los errores de prescripción en comparación con PCEP sin ADC.

Los estudios de hojas preimpresas informaron una reducción del 27% al 82% en los errores de prescripción, en comparación con el ingreso manual de pedidos, una condición comparable a PCEP con ADC frente a sin ADC.

De los estudios PCEP que observaron una gama más amplia de pacientes y resultados, Holdsworth y colaboradores y Trotter y Maier informaron reducciones en las tasas de error, mientras que Walsh y colaboradores informaron un aumento no estadísticamente significativo de todos los errores de medicación. Kadmon  y colaboradores y Potts y colaboradores observaron el PCEP con ADC para todos los medicamentos en la UCIP y reportaron reducciones significativas en los errores de prescripción (88% y 95%, respectivamente), mientras que Algaha y colaboradores y Burmester y colaboradores también encontraron reducciones significativas en los errores para todos los medicamentos utilizando hojas de pedidos preimpresas en la UCIP (53% y 76%, respectivamente).

Los resultados comparables entre el PCEP y las hojas de pedido preimpresas podrían implicar que entornos con recursos limitados pueden sabiamente centrarse en la aplicación de vías integradas de cuidado y hojas de pedido preimpresas si el PCEP con ADC se considera demasiado caro a pesar de los esfuerzos nacionales para incentivar su implementación.

Estas conclusiones están limitadas por la heterogénea naturaleza de los resultados y definiciones en estos estudios, lo que probablemente contribuye a la amplia gama de resultados. Los autores recomiendan la investigación de cada estudio pertinente para entender claramente su aplicabilidad y el contexto antes de realizar conclusiones a nivel de políticas.

En 2001, el IUSM publicó directrices para la prevención de errores de medicación en pediatría que recomienda PCEP, tecnología de códigos de barras, sistemas de dispensación dosis dependiente y sistemas educativos para todos los proveedores. Más de una década más tarde, no podemos encontrar en la literatura evidencia rigurosa, libre de sesgos y robusta para apoyar estas recomendaciones para los niños.

Evidentemente, no todas las intervenciones requieren ensayos controlados aleatorizados antes de su implementación, pero es importante en ambientes actuales de bajos recursos para identificar intervenciones con el máximo retorno de inversión tanto en términos de dinero como, más importante aún, vidas de pacientes.

Las futuras investigaciones deben centrarse en determinar la reducción de los errores de medicación en comparación con la inversión en recursos y el tiempo requerido para la ejecución de la intervención, porque las instituciones se enfrentan a múltiples intervenciones potenciales para reducir los errores de medicación.

La aplicabilidad y eficacia de las intervenciones en instituciones no universitarias y/o en países en desarrollo también son áreas principales para futuros estudios porque el 90% de los estudios se llevaron a cabo en centros médicos académicos/afiliados a universidades y el 88% de los estudios se llevaron a cabo en América del Norte o Europa.

Uno de los primeros pasos para remediar las brechas identificadas en este estudio es la estandarización de las definiciones y la metodología de investigación para los estudios de error en la medicación. La adopción universal de las guías del Consejo Nacional de Coordinación para el Reporte y Prevención de Errores de Medicación para clasificar los errores de medicación permitiría a los proveedores saber si una intervención no impide sólo los errores de medicación, sino también errores de medicación dañinos.

Además, contar con denominadores consistentes para las tasas de error de medicación que reflejan las oportunidades totales de error en cada categoría permitiría mejores comparaciones entre los estudios y sitios: errores de prescripción por cada 1000 órdenes o recetas, errores de administración por cada 1000 oportunidades para la administración de medicación y errores de dispensación por cada 1000 medicamentos dispensados.

Aunque los pacientes días y los pacientes a menudo son denominadores más fáciles de recolectar, que impiden que las comparaciones entre los estudios porque no está claro si los pacientes en los centros de atención terciaria están más enfermos, tienen más medicamentos indicados, y por lo tanto están en mayor riesgo de un error de medicamento.

El uso universal de las guías SQUIRE para la presentación de informes de mejora de calidad, aunque difícil de implementar en su totalidad, permitiría a los lectores entender el proceso completo de mejora de la calidad para cada intervención y aumentar la difusión de estudios efectivos.

Finalmente, la inclusión de análisis de costos y figuras de retorno de inversión en estudios de intervención, lo que es difícil en proyectos de mejora de calidad financiados localmente, podrían permitir que los tomadores de decisiones y los líderes médicos sopesen los costos y beneficios de las posibles intervenciones antes de elegir cuál de las muchas intervenciones sobre errores potenciales de medicación implementar.

La implementación de estas sugerencias en la investigación de errores de medicación pediátrica sigue siendo un desafío. Los autores apreciaron que no todos los proyectos de investigación de mejora de calidad pueden satisfacer todas las métricas respecto de alta calidad, estudios libres de sesgos según lo establecido por las guías del Grupo de Revisión de Prácticas Efectivas y Organización de Cuidados Cochrane.

Reconociendo estos desafíos, los expertos de mejora de calidad de primera línea se beneficiarían por la formación tanto en mejora de la calidad y la metodología científica para producir investigación más impactante. Además, el aumento de la colaboración entre los médicos de primera línea que buscan mejorar prácticas y los investigadores de formación clínica ayudaría a la calidad y cantidad de la investigación sobre errores de medicación, y protegería a los pacientes de estos errores dañinos.

Por último, dado el problema del pequeño tamaño de la muestra que se encuentra con frecuencia en la investigación de pacientes pediátricos, las colaboraciones para la reducción de errores de medicación, con más grupos de pacientes pediátricos para estudiar y más centros pediátricos compartiendo recursos, podrían tener un mayor impacto tanto en la ciencia de errores de medicación y prevención de daños.


Conclusiones

Los errores de medicación pediátrica pueden ser reducidos a través de múltiples intervenciones destinadas a mejorar el proceso de medicación. Se necesita más investigación con respecto a las áreas de pacientes ambulatorios, los países no desarrollados, los errores de administración y dispensación, y los hospitales de la comunidad, y se deberían utilizar definiciones estandarizadas de los errores de medicación y sus resultados.

Los datos adicionales de costo-efectividad de las intervenciones para reducir los errores de medicación pediátrica beneficiarían a los tomadores de decisiones y líderes médicos para que elijan entre múltiples intervenciones posibles. La reducción de los errores de medicación presenta una oportunidad importante para mejorar la calidad y la diversidad de la investigación actual.

Comentario: Los errores en la medicación pediátrica involucran a diferentes factores, tanto de indicación, administración como dispensación de medicamentos. Aunque los errores de medicación pueden reducirse, la heterogeneidad de las mediciones e intervenciones realizadas en los estudios evaluados en esta revisión sistemática impide contar con conclusiones generalizables y proponer intervenciones óptimas. 

Serán necesarios más estudios con definiciones y resultados estandarizados en diferentes escenarios junto con estudios de costo-efectividad para determinar la mejor forma de reducir los errores en medicación pediátrica

*Resumen y comentario objetivo: Dra. Alejandra Coarasa

 

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