Emociones en perros, elefantes y monos | 24 FEB 14

El misterio de la ‘empatía’ que sienten los animales

Varios estudios científicos muestran la capacidad que perros, elefantes y monos tienen para ponerse en la piel del otro y entender sus emociones.
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by Materia

Como le gusta decir al prestigioso neurocientífico español Rafael Yuste, el órgano más desconocido del ser humano es el cerebro. Y por supuesto, ese desconocimiento también afecta al de los animales. Pero como en el caso de las personas, cada vez más científicos se acercan a conocer cómo funciona el de monos, perros o elefantes, como ha sucedido esta semana: varios estudios han puesto el foco en el comportamiento de estos mamíferos para descubrirnos ciertas similitudes con percepciones que consideramos muy humanas. La cercanía con el otro gana puntos entre el reino animal.

Perros en el laboratorio


Los perros podrían captar el estado de ánimo a partir de las voces de las personas. / Borbala Ferenczy / Current Biology

El jueves supimos que los perros escuchan las voces de una forma muy humana, según publicaron en Current Biology un grupo de investigadores húngaros. El trabajo de estos científicos, poniendo a los canes dentro de escáneres cerebrales, pretendía ver cómo reaccionan ante las voces humanas: sorprendentemente, los cerebros de los perros respondían exactamente igual que nosotros al escucharlas. Los investigadores expusieron a los perros y a humanos a los mismos estímulos auditivos —después de adiestrarles para que se mantuvieran inmóviles en el escáner, quizá el mayor reto del expertimento—, para ver cómo reaccionaban sus cerebros.

En los animales se activó la misma región cerebral que en los humanos al oír voces de personas (no palabras concretas) entre una ristra de sonidos de todo tipo; para los investigadores ya fue una sorpresa solamente el hecho de que esta misma región se manifieste en los perros. “Es la primera vez que la encontramos en un no-primate”, explica Attila Andics, que firma este estudio. 


Vídeo | El cerebro del perro responde a las voces humanas igual que el de las personas / New Scientist

Ahí podría estar la clave por la que los perros son capaces de sintonizar con los distintos estados de ánimo de sus dueños, según este equipo. La idea que trasciende de estos resultados es que, del mismo modo que somos capaces de notar cómo se encuentra un amigo tan solo escuchando su voz, los perros tendrían desarrollada esta misma capacidad para entender a los humanos.

Del mismo modo, esta semana hemos sabido que los elefantes asiáticos son capaces de empatizar con los sentimientos de sus semejantes. Un estudio, el primero en investigar las respuestas a la angustia en elefantes asiáticos, muestra que estos animales tienen la habilidad de ponerse en el lugar de un semejante cuando le ven en apuros y hasta se ofrecen a proporcionarles consuelo cuando ven que lo están pasando mal.

Los elefantes son capaces de ponerse en el lugar de sus semejantes y consolarles en situaciones de estrés

Un equipo de investigadores, que reconocen que su trabajo es de por sí difícil porque deben esperar a las oportunidades que surjan de forma espontánea, estudiaron a elefantes en Sri Lanka para comprobar como se comportaban cuando veían a sus congéneres estresarse al ver pasar un perro, una serpiente o ante la presencia de otro elefante hostil. Según explica en Science el investigador Shermin de Silva, los animales se comportaron como cuando vemos una película de miedo: “Si el actor se asusta, nuestro corazón se acelera y buscamos la mano de los demás, una reacción conocida como ‘contagio emocional”.

Por ejemplo, en un caso filmado en vídeo, una hembra se asustó al oír a otro elefante barritar y corrió a buscar consuelo en otra elefanta mayor. Esta última elevó la cola y movió las orejas hacia adelante, como su compañera asustada, pero sólo tras verla hacerlo a ella. Luego, realizó pequeños chillidos conocidos como voces para calmar a la manada y frotó su tronco con el de la elefanta asustada, para finalmente colocarlo frente a su boca, en un gesto que los investigadores interpretan como un abrazo elefantino.

El último caso, en un experimento realizado en EEUU, el caso de ponerse en lugar de otro no pudo ser más literal, cuando un equipo de investigadores logró que un mono controle con su cerebro los movimientos de otro primate que estaba sedado. El logro, según publicó Materia el martes, se realizó gracias a implantes en el cerebro y la médula espinal y puede abrir nuevas vías en la investigación para tratar a personas que están paralizadas por lesiones en la médula espinal u otras dolencias.

REFERENCIA
'Voice-Sensitive Regions in the Dog and Human Brain Are Revealed by Comparative fMRI' DOI: 10.1016/j.cub.2014.01.058

 

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