"El líquido ideal para la reanimación no existe" | 07 OCT 13

Reanimación por medio de líquidos: ¿cómo? ¿con qué soluciones?

En este artículo se pasa revista a los distintos tipos de líquidos para la reanimación y a los principales estudios recientes sobre ellos.
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Autor/a: Myburgh JA, Mythen MG N Engl J Med 2013;369:1243-51.
INDICE:  1.  | 2. Referencias

Historia de la reanimación con líquidos

En 1832, Robert Lewins describió los efectos de la administración intravenosa de una solución salina alcalinizada para tratar pacientes durante la pandemia de cólera. Observó que “la cantidad necesaria a ser inyectada probablemente dependerá de la cantidad de líquido perdido. El objetivo es restablecer el estado normal del paciente en lo que respecta a la cantidad de sangre circulante en los vasos.” Estas observaciones son tan pertinentes hoy como hace 200 años.

La reposición de líquidos en la era moderna evolucionó con Alexis Hartmann, quien modificó una solución salina fisiológica creada en 1885 por Sidney Ringer para la rehidratación de niños con gastroenteritis. Con el fraccionamiento de la sangre en 1941, se empleó por primera vez albúmina humana en grandes cantidades para la reanimación de pacientes quemados durante el ataque sobre Pearl Harbor.

En la actualidad, los líquidos no hemoderivados se emplean en casi todos los pacientes sometidos a anestesia general para cirugía mayor, en pacientes con traumatismos y quemaduras graves y en pacientes en la unidad de cuidados intensivos (UCI).

El tratamiento con líquidos es sólo un componente de una compleja estrategia de reanimación, que tiene como objetivo restablecer el volumen intravascular.

 

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