Comportamiento y alimentación | 30 SEP 13

Factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles

Tendencias de los factores de riesgo conductuales y alimentarios en las enfermedades no transmisibles y efectos pasados y futuros sobre la salud de la población mundial.
Autor/a: Dres. Majid Ezzati, Elio Riboli N Engl J Med 2013;369:954-64.
INDICE:  1.  | 2. Referencias



 

Introducción:

En la mayoría de los países, excepto en el este de Europa y algunas partes de África, la mortalidad de los adultos ha ido disminuyendo durante décadas, principalmente por la disminución de las muertes por enfermedades infecciosas. Sin embargo, no ha habido una mejoría similar en la mortalidad por enfermedades cardiovasculares y algunos cánceres.

También se observan tendencias importantes en varios cánceres—por ej., el aumento y la posterior disminución de la incidencia y mortalidad del cáncer de pulmón en los hombres de muchos países de altos ingresos, la disminución de la incidencia y mortalidad del cáncer de estómago en los países en desarrollo y, el aumento mundial de la incidencia de cáncer de mama.

A partir de los resultados de estudios prospectivos de cohorte y ensayos clínicos aleatorizados se han establecido los efectos peligrosos de los factores de riesgo conductuales y alimentarios de las enfermedades no transmisibles, y las condiciones metabólicas y fisiológicas que intervienen en esos efectos. Este conocimiento, junto con los datos de la vigilancia de los factores de riesgo ha permitido establecer la carga de mortalidad y morbilidad atribuible a los factores de riesgo, tanto en el nivel global como por región y país.

Existe menos información sobre las tendencias de los factores de riesgo, lo cual hace que sea difícil evaluar cómo afectaron la salud de la población en el pasado o cómo pueden hacerlo en el futuro. Los factores de riesgo como el tabaquismo, el consumo de alcohol, el exceso de peso y los factores alimentarios son responsables de una gran parte de la carga mundial de morbilidad, directamente o a través de condiciones como la hipertensión arterial, la hiperglucemia y la hipercolesterolemia.

Tabaquismo

Desde hace décadas se conocen los efectos nocivos del hábito de fumar y su influencia sobre la mortalidad por cáncer, enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Lo mismo se puede decir de los efectos sobre la mortalidad a nivel mundial de otras enfermedades importantes como la diabetes y la tuberculosis. Paralelamente, la evidencia de los peligros del consumo de tabaco en los países asiáticos ha permitido establecer que se trata de un problema mundial.

Por otra parte, la exposición pasiva de las mujeres embarazadas, los niños y las mujeres adultas no embarazadas en el hogar y los lugares públicos se asocia con resultados adversos al nacer, enfermedades respiratorias en la infancia, y muchas de las mismas enfermedades que se asocian con los fumadores activos.

En la primera mitad del siglo XX, la mayoría de los países occidentales de altos ingresos tenía una prevalencia de tabaquismo más elevada entre los hombres y alcanzó su punto máximo en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando el 80% de los hombres había fumado en algún momento de su vida adulta. Posteriormente, el tabaquismo disminuyó en la población masculina de los países de habla inglesa y del norte de Europa, con la consiguiente disminución de la mortalidad estandarizada por la edad del cáncer de pulmón y otras enfermedades atribuibles al cigarrillo, lo que sucedió durante más de dos décadas.

Durante la segunda mitad del siglo XX, la prevalencia del tabaquismo en las mujeres aumentó, primero en los países de habla inglesa y del norte de Europa, luego en Japón y países de América Latina y el centro y sur europeo. La disminución más recientemente observada en el Reino Unido, Norteamérica y Australia ha comenzado a traducirse en una disminución en las mujeres de la mortalidad por cáncer de pulmón y otras enfermedades atribuibles al cigarrillo. Sin embargo, la mortalidad por cáncer de pulmón continúa aumentando entre las mujeres de Europa continental.  

La mayoría de los más de mil millones de fumadores en todo el mundo ahora viven en países de ingresos bajos y medios. La prevalencia del tabaquismo ha caído por debajo del 20% Australia y Canadá pero permanece en una meseta en los hombres y mujeres de elevados ingresos en Europa central y del este, las mujeres de algunos países de Europa del este y del sur y entre los hombres del este Asiático.

Se calcula que el 60% de los hombres de algunos países del este europeo y Asia son fumadores. La prevalencia del tabaquismo en las mujeres todavía es elevada en las sociedades occidentales, alcanzando aproximadamente el 40% en algunos países europeos. La prevalencia del tabaquismo sigue siendo relativamente baja en el África subsahariana, donde los fumadores tienden a fumar menos cigarrillos que los fumadores occidentales y asiáticos.

La prevención y la cesación de fumar siguen siendo las únicas medidas de salud pública efectivas para reducir los efectos peligrosos del tabaquismo.

Además de los cambios en los patrones de prevalencia del tabaquismo, se han producido cambios en el tipo de cigarrillos disponibles, como los cigarrillos de “bajo contenido de alquitrán” y “suaves” (“light”). Una revisión reciente concluyó que “las 5 décadas de evolución del diseño de cigarrillos no redujo el riesgo de enfermedad general de los fumadores.” La prevención y la cesación de fumar siguen siendo las únicas medidas de salud pública efectivas para reducir los efectos peligrosos del tabaquismo.

Fumar tabaco y la exposición al humo son responsables de casi 6,3 millones de muertes anuales en todo el mundo y del 6,3% de la carga global de enfermedad, principalmente en los países de ingresos bajos y medios. El número de muertos por el cigarrillo es notablemente elevado en los países del este de Europa, donde la prevalencia del tabaquismo y de otros factores de riesgo cardiovasculares es elevada; este número de muertes está aumentando en las grandes poblaciones de Asia y lentamente está declinando en los países occidentales. Por otra parte, el uso de tabaco oral y de chicles de nuez de betel es muy común en Asia y son responsables de un gran número de casos de cáncer oral y de muertes por esta enfermedad.

Consumo de alcohol

El consumo de alcohol se asocia con numerosas enfermedades y daños. El consumo moderado de alcohol se asocia inversamente con el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes, aunque los beneficios pueden ser mayores para las personas con factores de riesgo cardiovasculares existentes que para aquellos sin esos factores de riesgo. Los estudios epidemiológicos que han medido la cantidad y el patrón del consumo de alcohol han mostrado que el elevado consumo episódico de alcohol (o borrachera) no solo aumenta sustancialmente el riesgo de lesiones sino que también puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares o hepáticas o exacerbar las ya existentes.

Aunque los factores culturales son determinantes importantes del consumo de alcohol, incluyendo el consumo peligroso, la censura social y las intervenciones a nivel social y la adopción de determinadas políticas han modificado las conductas en cuanto al consumo de alcohol. Por ejemplo, durante las últimas décadas, el consumo de alcohol por persona ha disminuido en casi la mitad de los países tradicionalmente productores y bebedores de vino, como son Italia y Francia; durante el mismo período, el consumo se ha duplicado en el Reino Unido y Dinamarca, por lo que los niveles de consumo en los dos grupos de países se han aproximado. El consumo de alcohol ha aumentado constantemente en Japón, China y muchos otros países asiáticos, donde antes era bajo.

El consumo de alcohol es responsable de unos 2,7 millones de muertes anuales y del 3,9% de la carga global de enfermedad. Los contribuyentes más importantes para la carga de enfermedad atribuible al alcohol son los cánceres, las hepatopatías crónicas, las lesiones involuntarias, la violencia relacionada con el alcohol, las enfermedades neuropsiquiátricas y, en algunas regiones (especialmente en el este de Europa) que tienen una prevalencia elevada de borracheras y consumo de alcohol peligroso, un gran número de muertes por enfermedades cardiovasculares.

El papel del consumo de alcohol en las lesiones y la violencia entre los adultos jóvenes y en las enfermedades neuropsiquiátricas no fatales hace que su contribución a la carga de la enfermedad sea mayor que su contribución a la mortalidad, en relación a otros factores de riesgo  de enfermedades no transmisibles. La principal causa de carga de enfermedad en Europa del este es el consumo de alcohol. En muchos países latinoamericanos, es uno de los 3 factores de riesgo principales, junto con la hipertensión arterial y el sobrepeso o la obesidad, superando al cigarrillo.

Los efectos del alcohol sobre la salud de la población son mayores en Rusia y algunas otras ex repúblicas soviéticas. Aunque en Rusia el consumo de alcohol es el mismo o un poco más elevado que en los países de Europa occidental, los efectos sobre la salud son mucho mayores. La mayor parte del alcohol consumido por la mayoría de los habitantes de los países tradicionalmente productores de vino se hace durante las comidas y menos que durante el día. Por el contrario, en Rusia y los países vecinos, los hombres (especialmente los de bajo nivel económico) consumen grandes cantidades diarias de bebidas espirituosas o beben hasta emborracharse. Una gran parte del alcohol consumido no tiene un origen registrado o no es apto para el consumo, como el etanol medicinal o industrial.

En Rusia, el consumo de alcohol puede ser responsable entre un tercio a la mitad de las muertes de hombres jóvenes y de mediana edad. En contraste con la enorme cantidad de muertes que hay en la actualidad, en la década de 1980, la mortalidad había disminuido temporariamente como resultado de la política introducida por Mikhail Gorbachev para reducir el consumo de alcohol a la mitad.

Sobrepeso y obesidad

Muchos estudios de observación de poblaciones occidentales y asiáticas han asociado diferentes grados de adiposidad y exceso de peso con la mayor mortalidad total y el mayor riesgo de enfermedad o muerte por diabetes, cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular isquémico, cánceres, nefropatía crónica y artrosis. Los riesgos  de diabetes y cardiopatía isquémica aumentan en paralelo con el aumento del índice de masa corporal (IMC), comenzando en los IMC <20.

Por el contrario, la asociación con el accidente cerebrovascular hemorrágico, que es más común en los asiáticos que en otras poblaciones, se ha observado en personas con un IMC ≥25. En la actualidad, el exceso de peso es responsable de casi 3,4 millones de muertes anuales y un 3,8% de la carga global de enfermedad, con enfermedades que tienen una mortalidad baja y largos períodos de discapacidad, como la diabetes y las enfermedades musculoesqueléticas.

En las últimas décadas, los hombres y mujeres de algunos países han aumentado de peso, con un aumento promedio del IMC estandarizado por la edad de más 2 unidades por década en algunas islas del Pacífico. En las regiones de mayores ingresos, el IMC es más elevado en los países de habla inglesa que en los países de Europa continental y regiones del Pacífico asiático, en especial entre las mujeres.

 

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