Glaucoma | 12 AGO 13

Presencia de muescas en la papila del nervio óptico y glaucoma

Evaluación de la prevalencia y asociaciones de las muescas en el anillo neurorretiniano.
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Autor/a: Dres. Paul R Healey, Mmed (Clin Epi), Phd, Franzco & Paul Mitchell, Md, Phd, Franzco. J Glaucoma 2010;00:000–000
INDICE:  1.  | 2. Referencias

Anomalías en la estructura del anillo neurorretiniano es una de las características del glaucoma que sirve para distinguir dicha patología de otras neuropatías ópticas. Dichas anomalías junto con el correspondiente defecto del campo visual indican la presencia de glaucoma.

El daño glaucomatoso provoca la pérdida localizada de tejido en el anillo neurorretiniano, que se manifiesta en forma de muesca en el anillo. Las muescas pueden ubicarse totalmente en el tejido del anillo neurorretiniano o extenderse al margen de la papila.

El objetivo del presente estudio es describir la prevalencia y asociaciones de estos signos en una población bien definida y evaluar su valor diagnóstico para glaucoma con perdida manifiesta de campo visual.

Pacientes y métodos:

Se clasificaron fotografías de pacientes que intervinieron en el Estudio de ojos Blue Mountains, de acuerdo a la presencia de muescas en el anillo neurorretiniano.

La pérdida localizada de tejido en el anillo neurrorretiniano que caracteriza la neuropatía glaucomatosa es un proceso lento  y pueden pasar años antes de que pueda observarse un cambio estructural. La detección de signos característicos de anomalías estructurales en o cerca de la papila del nervio óptico permite al profesional diagnosticar glaucoma sin observar cambios estructurales. Dichas signos incluyen: una mayor relación copa-disco, muescas localizadas, excavamiento con bordes del anillo debilitados, visibilidad de los poros de la lámina cribrosa y cambios en forma de pozos en papila del nervio óptico.

Existen escasos informes sobre la prevalencia de los signos de la papila que se supone sirven para diagnosticar el glaucoma. Anteriormente, hemos estudiado la visibilidad de los poros de la lámina cribrosa y observamos que esto predice el tamaño de la copa más que la posibilidad de glaucoma. Los pozos en la papila, aunque están íntimamente relacionados con glaucoma cuando se encuentran en los polos superior o inferior, son muy poco frecuentes. Las hemorragias de la papila, tienen una asociación más fuerte que cualquier otro signo. Aunque la especificidad de dicho signo es alta (98,96%), la sensibilidad es muy baja (12,9%).

Las muescas en el anillo neurorretiniano son bastante frecuentes y suelen coincidir con defectos del campo visual. La información del presente estudio indica que una muesca en el anillo neurorretiniano es un signo importante de glaucoma, aunque también puede aparecer en ojos sin pérdida glaucomatosa del campo visual. Con un cociente de disparidad de 21 en este estudio, la presencia de muescas tiene una mayor asociación con glaucoma que la presencia de hemorragia de papila del nervio óptico. Al igual que las hemorragias de la papila, la muesca es más frecuente en personas normales que en pacientes con glaucoma, sin embargo, la presencia de más de una muesca en el anillo neurorretiniano y su extensión al margen de la papila en el mismo ojo son signos de glaucoma de ángulo abierto.

Existe también una relación entre presencia de muesca y miopía o atrofia peripapilar beta, dicha asociación en pacientes sin glaucoma, puede deberse a la forma de la papila del nervio óptico. La miopía es seis veces más frecuente en ojos con papilas inclinadas, y 4,5 veces más frecuente también en ojos con atrofia peripapilar beta. Ojos sin glaucoma con papilas inclinadas también tienen una distribución atípica del tejido del anillo neurorretiniano. Tanto la miopía como la atrofia peripapilar beta también están asociadas con glaucoma, por lo tanto la presencia de estas características no puede utilizarse para descartar glaucoma en ojos con muesca.

A diferencia de otros estudios, no encontramos asociación entre la presencia de muesca y migraña, edad joven, PIO baja o hemorragia de papila, en el grupo con glaucoma, ni en el grupo sin glaucoma.

La evaluación de la papila del nervio óptico es especialmente importante en el estudio del glaucoma, debido al alto porcentaje de resultados falso-positivos en muchos estudios de campo visual. Los estudios clínicos generalmente se concentran en la relación copa-disco, la relación copa-disco vertical está relacionada con el diámetro vertical de la papila, por esto la relación copa-disco no sirve como criterio de diagnóstico para glaucoma. Por el contrario, la presencia de una muesca sirve para predecir glaucoma, con bastante sensibilidad y especificidad.

Por primera vez, el presente estudio ha estimado  la prevalencia de muescas en el anillo neurorretiniano en la población. Se considera  que dicho signo es relativamente frecuente en casos moderados a avanzados de glaucoma de ángulo abierto y no está restringido a tipos menos frecuentes de glaucoma. Estos resultados indican que la presencia de muesca serviría como criterio inicial para el proceso de diagnóstico glaucomatoso. Finalmente, el estudio destaca la importancia de signos cualitativos de la papila del nervio óptico en el diagnóstico de glaucoma de ángulo abierto.

Conclusiones:

Las muescas en el anillo neurorretiniano son un signo poco frecuente en ojos normales y muy frecuentes en ojos con glaucoma. Dicho signo tiene tanto buena sensibilidad como valor predictivo positivo para glaucoma.

♦ Síntesis y traducción: Dr. Martín Mocorrea, editor responsable de Intramed, en la especialidad de oftalmología.

 

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