Fallo del nuevo órgano | 02 AGO 13

Los trasplantes renales no son tan exitosos en adolescentes

La mayoría tiene malformaciones congénitas del riñón o la vejiga.
Fuente: Reuters 

Por Genevra Pittman

NUEVA YORK (Reuters Health) - Los adolescentes que reciben un trasplante renal son más propensos que los receptores más pequeños o de más edad a sufrir un fallo del nuevo órgano a los pocos años de la intervención.

Un equipo analizó información de 169.000 trasplantados renales y halló que los receptores de ente 14 y 16 años concentraban el nivel de riesgo más alto de pérdida del trasplante a partir del primer año desde la cirugía.

"El cambio con el trasplante puede ser enorme", dijo el doctor Kenneth Andreoni, autor principal del estudio de University of Florida, Gainesville. "Es muy difícil para los niños, y aun para los adultos, sobrevivir y estar bien cuando no están haciendo bien las cosas".

El equipo de Andreoni observó que los adolescentes afroamericanos y los que tenían un seguro público eran los más propensos a sufrir un fallo del nuevo órgano.

La Fundación Nacional del Riñón estima que en 2012 se realizaron 16.800 trasplantes renales en Estados Unidos.

Los niños y los adolescentes fueron apenas una pequeña porción de todos los trasplantes. La mayoría tiene malformaciones congénitas del riñón o la vejiga.

Los resultados, publicados en JAMA Internal Medicine, surgen de los registros nacionales de trasplantes del período 1987-2010. El equipo se concentró en los receptores de trasplantes renales menores de 55 años.

Durante el período estudiado, el 28 por ciento de los riñones trasplantados dejó de funcionar. El trasplante promedio duró 13,6 años.

A diferencia de los receptores de 40 años, por ejemplo, los de 15 años eran entre un 63 y 85 por ciento más propensos, según su seguro, a sufrir la pérdida del trasplante si el órgano era de donante cadavérico.

Cuando el órgano era de donante vivo, como un padre, los adolescentes tenían entre un 13 y 53 por ciento más riesgo de sufrir la pérdida del trasplante. Para los autores, esa diferencia podría atribuirse a que el donante vivo permite contar con más tiempo de preparación para la cirugía.

Los adolescentes también tuvieron más fallos del nuevo órgano que los receptores más pequeños.

El equipo dice que todo esto no significa que los adolescentes no deban recibir trasplantes renales.

"Una limitación importante es que algunos (adolescentes) evolucionan muy bien", dijo el doctor Mathew Levine, cirujano especializado en trasplantes del hospital de University of Pennsylvania, Filadelfia.

Los adolescentes que no tienen esa misma suerte, explicó, son aquellos a los que les cuesta seguir un nuevo tratamiento o quedan en el medio de distintos planes de cobertura o la atención pediátrica y de adultos.

Andreoni opinó que los médicos deberían dedicar más tiempo para explicarles a los adolescentes y sus familias de qué se trata el proceso de trasplante.

FUENTE: JAMA Internal Medicine

 

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