Tratamiento | 25 NOV 13

Posible uso excesivo de procedimientos en 3 etapas para la colitis ulcerosa activa

El objetivo de este estudio fue determinar si el abordaje en 3 etapas está justificado en pacientes percibidos como de alto riesgo para complicaciones postoperatorias y si brinda mejores resultados perioperatorios y a largo plazo.
Autor/a: Dres. Hicks CW, Hodin RA, Bordeianou L JAMA Surg 2013; 148(7): 658-664
INDICE:  1.  | 2. Referencias

Introducción

La colitis ulcerosa (CU) es una forma de enfermedad inflamatoria intestinal que en la actualidad afecta a más de 500.000 adultos y niños en los Estados Unidos [1]. Aunque una cantidad de terapias médicas está disponible para el manejo de la enfermedad, cerca del 20% de los pacientes afectados requerirá eventualmente una intervención quirúrgica secundaria al fracaso del tratamiento médico [2]. El advenimiento del procedimiento de la anastomosis bolsa ileal-anal (ABIA), ha permitido que los pacientes que requieren una proctocolectomía total logren continencia intestinal postoperatoria. Mediante la construcción de una pequeña bolsa con el intestino delgado, que sirve como reservorio fecal, los pacientes pueden evitar los desafíos psicológicos y sociales asociados con una colostomía permanente [4-6].

El procedimiento de ABIA se completa usualmente en 2 etapas [3]. En la primera etapa, los pacientes son sometidos a una proctocolectomía total con ABIA y una ileostomía temporaria de derivación. En la segunda etapa se revierte la ileostomía y se restaura la continuidad intestinal. Las etapas pueden modificarse omitiendo la derivación en la primera cirugía (esto es, procedimiento en 1 etapa) o realizando una colectomía subtotal en un procedimiento separado, previo a crear la ABIA con ileostomía (esto es, procedimiento en 3 etapas). La última técnica se reserva generalmente para los pacientes con enfermedad activa severa, aquellos con terapia esteroide desde hace mucho tiempo o con altas dosis o en los casos en que el diagnóstico es poco claro (por ej., CU versus enfermedad de Crohn) [7]. Se considera que, usando el procedimiento en 3 etapas en los pacientes agudamente enfermos, se mejorarán los resultados globales, porque el estado de salud del paciente y la inmunosupresión tendrán tiempo de recuperarse antes de realizar la ABIA, que puede ser susceptible de filtrar [8,9]. Los factores del paciente, preferencia del cirujano y entrenamiento, pueden jugar también un rol en la determinación de las etapas de los pacientes con CU para los procedimientos de ABIA y las tasas de los procedimientos en 3 etapas para pacientes con enfermedad grave varían tremendamente entre las instituciones y los cirujanos [10].

La presunción frecuentemente expresada es que los pacientes tratados con procedimientos en 3 etapas, son sometidos a un procedimiento quirúrgico seguro y se evitan las complicaciones asociadas con el procedimiento en 2 etapas. Sin embargo, hay pocos datos referidos a la validez de esa presunción. En sí, el abordaje óptimo en etapas, para los pacientes tradicionalmente considerados con alto riesgo de filtración anastomótica, permanece incierto [10].

El objetivo de este estudio fue, en consecuencia, determinar si el abordaje en 3 etapas está justificado en pacientes percibidos como de alto riesgo para complicaciones postoperatorias. Para responder esa cuestión, los autores compararon primero las características de los pacientes con CU activa (CUA; por ejemplo, fracaso del tratamiento médico) sometidos a procedimientos de ABIA en 2 y 3 etapas, en la institución en donde se desempeñan. Segundo, evaluaron si los pacientes con una CUA tratados con procedimientos en 3 vs 2 etapas tuvieron verdaderamente mejores resultados perioperatorios y a largo plazo.

 

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