Vítreo | 18 FEB 13

Evaluación del desprendimiento de vítreo posterior

Determinar cuál es el método no invasivo más confiable para detectar desprendimiento de vítreo posterior
INDICE:  1. Referencias | 2. Referencias
Referencias

El vítreo, siendo la estructura más grande dentro del ojo, pero la menos visible, ha recibido poca atención en el pasado. Consiste de agua (98%) y macromoléculas, su parte exterior es como una caparazón que se denomina corteza del vítreo posterior y presenta una adherencia a la membrana limitante interna de la retina. Durante el proceso de envejecimiento, el vítreo pierde su estructura gelatinosa y la adhesión vitreorretiniana se debilita, dando como resultado la licuefacción del vítreo. El proceso de separación de la corteza del vítreo posterior de la membrana limitante interna (MLI) se denomina desprendimiento del vítreo posterior (DVP).

Se desconocen los factores que provocan el DVP, pero estudios recientes han descubierto que la interacción entre la corteza del vítreo posterior y la retina influyen en forma significativa en la patogénesis de muchos problemas del polo posterior. La finalidad del presente estudio fue evaluar cuál sería el método más eficiente y confiable de determinar si la corteza del vítreo posterior se ha desprendido o no.

Pacientes y métodos:
Mediante un estudio prospectivo de 30 ojos de pacientes con agujero macular, se examinó la corteza del vítreo posterior el día anterior a la vitrectomía programada. Tres investigadores independientes clasificaron dicha corteza como “adherida” o “desprendida” mediante biomicroscopía de lámpara de hendidura, ultrasonografía y tomografía de coherencia óptica. Estos estudios preoperatorios se compararon luego con lo observado en la vitrectomá asistida con triamcinolona acetonido al día siguiente.

Es esencial poder diferenciar mediante un método no invasivo la adhesión vitreomacular del DVP, para poder decidir sobre futuros tratamientos de patologías del polo posterior.

En el presente estudio prospectivo la ultrasonografía y biomicroscopía sirvieron como las técnicas no invasivas más confiables para evaluar la corteza del vítreo posterior antes de la vitrectomía. Se utilizó triamcinolona acetónido en la cromodisección, para visualizar la corteza del vítreo posterior con casi nada de riesgo de toxicidad retiniana. La ultrasonografía y biomicroscopía tuvieron mayor frecuencia de evaluaciones preoperatorias correctas con 83% y 76% respectivamente. Ambos métodos dependen de la habilidad del investigador y solo sirven como herramienta confiable si el medio es claro. Se sabe que la OCT bidimensional a menudo muestra una señal linear discreta sobre la neurorretina, desprovista de contacto alguno con la retina. Se considera que esto muestra la corteza del vítreo posterior separada de la retina, por lo tanto el DVP. En el presente estudio, no se pudo observar la estructura hiperreflectiva prerretiniana en la OCT de un total de 22 casos. No se pudo determinar si la corteza estaba desprendida o no. En los otros ocho casos  se observó esta señal linear fina en ambas OCT. En la vitrectomía con triamcinolona acetonido, solo uno de los ocho casos resultó tener DVP. En los otros siete casos, el vítreo debió ser desprendido mecánicamente de la retina. La OCT fue el método de diagnóstico que tuvo el índice de confiabilidad más bajo (12,5%) .

La OCT llega a una profundidad de 1000 µm dentro de la cavidad del vítreo, mostrando solo una visión restringida de la depresión foveal y del vítreo. Se cree que si el DVP tiene lugar dentro de los 1000 µm sobre la fóvea, una estructura prerretiniana fina muestra la corteza del vítreo posterior en la OCT.

 

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