Las gestantes no deben comer por dos | 04 DIC 12

Una dieta inadecuada en el embarazo predispone a la diabetes en el bebé

Ahora un estudio insiste en la importancia de cuidar la alimentación para evitar que en el niño aumenten los niveles de insulina y glucosa, ambos indicadores de riesgo de padecer diabetes y síndrome metabólico.

Cuando las mujeres embarazadas asimilan cantidades adecuadas de energía, sus hijos tienen un peso normal al nacer.

La calidad de la dieta materna durante gestación es fundamental en el crecimiento fetal y en los niveles de insulina y glucosa al nacer. Estos índices alertan de una predisposición a padecer enfermedades como la diabetes o el síndrome metabólico.

La calidad de la dieta materna se asocia con la predisposición a enfermedades como la diabetes o el síndrome metabólico
 
Así lo indica un estudio, liderado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y publicado en el European Journal of Clinical Nutrition, que estudia la alimentación en esta etapa vital, en la que tiene lugar el incremento del número y tamaño de las células.

Estudios anteriores ya apuntaban que, cuando la madre ingiere insuficientes alimentos durante el embarazo, se reduce en el feto la oferta de glucosa a otros tejidos para asegurar un aporte correcto al cerebro, lo que provoca un menor crecimiento fetal. Este mecanismo adaptativo se conoce como hipótesis del fenotipo ahorrador de Barker.

“Sin embargo, son menos conocidos los efectos de un desequilibrio entre grasas, proteínas e hidratos de carbono, es decir, el efecto durante la gestación del consumo de dietas occidentales que se alejan del tipo mediterráneo”, explica a SINC Francisco J. Sánchez-Muniz, investigador de la Universidad Complutense de Madrid y uno de los autores de este estudio.

De esta forma, el nuevo trabajo, que forma parte del Estudio Mérida –una macroinvestigación que analiza diferentes parámetros de los recién nacidos y sus madres–, revela que, cuando las gestantes asimilan cantidades adecuadas de energía, sus hijos tienen un peso normal al nacer, del orden de 3,3 kilogramos a 3,5 kilogramos.

“No obstante, más de la mitad de las mujeres consumen dietas de baja calidad que aportan muchos productos de origen animal ricos en grasas saturadas y pocos hidratos de carbono procedentes de verduras o legumbres. Además, más de la tercera parte sigue un patrón lejano al de la dieta mediterránea”, señala Sánchez-Muniz. “Es destacable que las mujeres durante el embarazo no cambian la forma de comer ni la calidad de su dieta”.

 

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